El deporte femenino se consolida como uno de los segmentos más atractivos de la industria deportiva global, con un crecimiento acelerado, retornos que multiplican la inversión y un creciente interés de marcas y fondos en un mercado aún infravalorado, según Bank of America.
Ver a Aitana Bonmatí, jugadora del Barça Femenino y tres veces ganadora del Balón de Oro, en diferentes campañas publicitarias ya no resulta extraño para el público: el deporte femenino deja de ser una promesa y se asienta como un activo muy rentable para las organizaciones e inversores. Así lo reconoce Bank of America en su análisis sobre el alcance que está teniendo el deporte femenino a nivel global. Titulado The business of women's sports: compounding interest, el documento destaca cómo en apenas un lustro las disciplinas deportivas femeninas han pasado de ocupar un espacio marginal en la industria para consolidarse como un mercado en expansión que capta el interés de las grandes corporaciones, fondos de inversión y marcas internacionales.
Crecimiento que, según apunta la institución financiera, no responde únicamente a una cuestión de equidad, "sino a una lógica estrictamente económica: crecimiento acelerado, audiencias de alto valor y un modelo de monetización en plena transformación". En este sentido, Bank of America señala que el deporte femenino superó los 1.880 millones de dólares en 2024 -últimos datos disponibles- y que espera que los resultados del curso pasado se encaminen hacia los 2.350 millones de dólares con tasas de crecimiento "por múltiplos no por porcentajes". Asimismo, la entidad sitúa al sector como uno de los más dinámicos en lo que a economía del deporte se refiere y que, además, "aspira a alcanzar los 3.700 millones de dólares de facturación a nivel mundial en 2030".
Sin embargo, para la entidad la verdadera oportunidad reside en su punto de partida. Actualmente, el deporte femenino apenas representa entre el 1% y el 2% de los ingresos globales del sector. Este desfase entre tamaño actual y potencial futuro es precisamente lo que está atrayendo capital. "Para los inversores, se trata de un mercado infravalorado con amplio margen de revalorización", concluye el informe.
Datos contundentes
Según Bank of America, los datos de retorno son contundentes: el 86% de las compañías asegura que sus inversiones en deporte femenino cumplen o superan las expectativas de retorno. Es más, la entidad estadounidense concreta que "cada dólar invertido puede generar hasta siete dólares en valor para el cliente". Este nivel de eficiencia, añaden, se da porque los patrocinios en el deporte femenino crecen un 50% más rápido comparado con su homólogo masculino.
Por otra parte, el documento subraya la importancia de la entrada de capital institucional. "El interés inversor ha dejado de ser anecdótico para convertirse en estructural. Fondos especializados están irrumpiendo en el sector con estrategias específicas. Ejemplo de ello es el vehículo de 250 millones de dólares lanzado por Ariel Investments para adquirir participaciones en equipos y ligas femeninas", concreta el estudio.
El informe también ofrece una radiografía de 58 compañías globales que patrocinan el deporte femenino vinculadas, principalmente, al patrocinio de la WNBA, la NWSL, la Women's Super League (WSL) y la ICC Women's Cricket. Entre las organizaciones analizadas destacan Google, Amazon, Barclays, Meta, Adidas, Nike o Coca-Cola, con una fuerte presencia en estas competiciones.
La mujer impulsa el mercado
Detrás del crecimiento del deporte femenino hay una transformación estructural más profunda: el aumento del poder económico de la mujer. El informe señala que las mujeres controlarán 32 billones de dólares en gasto discrecional en 2028, además de influir en hasta el 80% de las decisiones de compra en los hogares.
Este cambio está redefiniendo las estrategias de las marcas, que ven en el deporte femenino un canal directo para conectar con el principal motor de consumo global. No se trata solo de visibilidad, sino de posicionamiento. "Asociarse al deporte femenino permite a las compañías alinear su imagen con valores como la inclusión, la diversidad y el progreso social", afirma el documento. Además, más de la mitad de las aficionadas declara tener una percepción más positiva de las marcas que apoyan el deporte femenino.
En paralelo, concluye Bank of America, los activos gestionados con enfoque en inversiones vinculadas a mujeres han crecido un 240% desde 2019, alcanzando los 4.000 millones de dólares, lo que confirma que el deporte femenino ya forma parte de las carteras de inversión institucional.
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