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La artista Alicia Aradilla y su mundo de acuarela

La artista Alicia Aradilla y su mundo de acuarela
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Alicia Aradilla es una ilustradora que viaja por el mundo plasmando lo que ve en deliciosas acuarelas. Leer
ViajesLa artista Alicia Aradilla y su mundo de acuarelaActualizado 4 MAY. 2026 - 08:17La autora junto al óleo que será la portada de "La vuelta al mundo en 30 poemas", editado por Lunwerg y que sale a la venta a finales de abril.

Alicia Aradilla es una ilustradora que viaja por el mundo plasmando lo que ve en deliciosas acuarelas. En su academia "on line" la siguen fielmente más de 1.800 alumnos. También escribe, ilustra libros y trabaja para empresas por encargo.

Las más de 452.000 personas que siguen a Alicia Aradilla en Instagram saben que sus acuarelas tienen algo mágico: detalles que te hacen sentir que estás viajando con ella aunque estés mirando sus ilustraciones en un teléfono móvil mientras vas de pie en el metro o estás sentado en el sofá de tu casa. Aradilla (Fregenal de la Sierra, Badajoz, 1989) pinta desde que tiene uso de razón. No como hobby, más bien por necesidad. Durante los años del colegio siempre había sacado muy buenas notas y, al acabar el bachillerato, un poco por no defraudar en casa, se matriculó en la facultad de Medicina. Error. El primer día de clase llamó a sus padres para decirles que se había confundido de carrera, que lo que ella quería, necesitaba en realidad, era pintar, algo que hacía cada día. El siguiente paso fue darse de alta en la Facultad de Bellas Artes, estudios que compaginó con un máster en diseño gráfico.

Aquí empieza su camino profesional, primero en el mundo de la publicidad y del diseño de webs. "Trabajaba con ilustración digital, que me gustaba, pero al mismo tiempo echaba de menos lo físico, el cuaderno, tocar el pincel, mezclar los colores... Y así fue como empecé a pintar en los viajes, como un entretenimiento. Hasta que en 2017, junto a mi marido [Sergio Alonso, periodista] decidimos recorrer mundo, visitamos casi una veintena de países. Volví con 13 cuadernos y más de 700 ilustraciones...", recuerda.

Cuadernos de Alicia Aradilla con sus acua-relas de la Ruta de la Seda, en Uzbekistán, en primer plano.

Viaje iniciático

Ese gran recorrido le ayudó a desarrollar la técnica. Si durante la carrera se había especializado en óleo, con las acuarelas tenía la capacidad de pintar más rápido, de captar lo que veía, de condensarlo... En los viajes tiene que ser la acuarela, porque se seca rápido y ocupa poco espacio en la mochila. Mientras la mayoría hacemos fotos con el móvil y seguimos caminando, Alicia se sienta, saca su cuaderno y convierte cualquier rincón -una cafetería escondida, el andén de una estación, un callejón soleado- en una postal que atrapa el instante, la esencia del lugar. "El simple hecho de sacar un cuaderno ya invita a tener conversaciones con la gente que te rodea", cuenta.

Lo habitual es que haga dos dibujos al día. Cada una de sus acuarelas le lleva entre 45 minutos y una hora. A veces menos. "Imagínate que estoy esperando un tren y llega en 20 minutos. Hay que dejar espacio a ser espontáneo sobre todo en los cuadernos. En principio es algo muy tuyo muy íntimo. No es una obra que vaya a ser expuesta al público. Otra cosa que me gusta de los cuadernos de viaje es que se han recuperado después de mucho tiempo. Con ellos he tratado de revivir un poquito ese espíritu viajero vintage. También es una vía muy interesante para que la gente haga cosas y tenga un recuerdo físico de lo que ha vivido. Antes con los carretes podíamos hacer 30 fotografías, las imprimías y las guardabas en un álbum que luego podías consultar. Hoy en día, muchas de esas imágenes que capturamos se pierden cuando cambiamos de teléfono móvil. En cambio, cuando yo abro uno de mis cuadernos la sensación es como la de un viaje en el tiempo".

La ilustradora en su mesa de trabajo. El estudio ocupa la tercera planta de su vivienda, un chalet en el norte de Madrid.

Clases en Patreon

Así es cómo nacieron sus cuadernos de viaje, tan personales, de colores frescos y líneas espontáneas. Durante aquel viaje iniciático fueron compartiendo sus vivencias en redes sociales y mucha gente se empezó a interesar por lo que hacía. A su regreso a Madrid esto le acabó de convencer para retomar las clases de acuarela que impartía, pero esta vez en formato on line". Unas clases que sigue ofreciendo en su academia a través de la plataforma Patreon. "Me gusta este sistema porque está fuera de los algoritmos. Lo que publico llega a toda esa comunidad, es un contenido muy verdadero que no depende de modas". Aquí cuenta con 1.800 alumnos (lo que la convierte en número 1 en España, y está en el top 10 mundial) que abonan cada mes 12 euros por acceder a sus contenidos. Es algo así como el Netflix de la acuarela, clases grabadas, en castellano y en inglés, que se van quedando ahí accesibles a cualquier hora y desde cualquier lugar. En los cursos también da pautas para mejorar la técnica, y anima a sus alumnos a pintar, a crear sus propios cuadernos de viaje. "Mucha gente quiere aprender simplemente acuarela y otros practicarlo en sus vacaciones o con su familia y buscan la experiencia de lo que es viajar pintando. Todo esto ha creado una comunidad muy interesante, muy bonita: el perfil es muy variado, viven por todo el mundo, hay jóvenes, otros que se acaban de jubilar, gente que le ha gustado siempre pintar y personas que quiere retomarlo. Además, es muy flexible, se ajusta al ritmo de cada uno", explica.

Otra de las ventajas de "viajar pintando es que una manera distinta de visitar lugares sin prisa, fijándote en otras cosas, te liberas de ese fomo por coleccionar sitios. Te hace vivir más intensamente el momento. Sacas un cuaderno y surgen anécdotas, como en India, cuando estaba pintando y de repente se acercaron unos niños y acabamos todos dibujando juntos", recuerda.

Alicia Aradilla con su cuaderno de viaje en Irán en 2017.

Mente abierta

Hojeo algunas de esas libretas, paisajes de India, Egipto, Uzbekistán, Japón, Irán... Le pregunto en cuántos países ha estado y no lo recuerda. "No los cuento porque si nos gusta uno mucho volvemos y lo vivimos de otra forma. O hacemos otros porque nos interesa o hemos leído algo en un libro". No pone reparos con ningún destino: "Muchas veces he tenido prejuicios con lugares y luego me han sorprendido para bien, y he dicho no puedo pensar así cuando viajo. Yo creo que tienes que ir con la mente muy abierta y dejar que pasen cosas". Tampoco decide de antemano qué va a pintar: "Tal vez la decisión la tomo porque simplemente me gustó la luz, el ambiente o me parece cómodo". Aunque en ocasiones ha ido sola, lo habitual es que la acompañe su marido, quien además graba y fotografía para crear contenido para las redes sociales de Alicia. "Tengo por ahí un cartel con la frase final de la película Hacia Rutas Salvajes, que dice que la felicidad es mayor cuando se comparte. Y a mí me gusta mucho compartir esos momentos", confiesa.

Todo esto es cuando está de viaje (suele hacer cinco grandes al año: en marzo estuvieron en Sri Lanka y Maldivas, a finales de abril viajarán a Irlanda), porque en su estudio la rutina es otra. Trabaja en un espacio de unos 60 metros cuadrados que ocupa la tercera planta del chalet donde viven en el norte de Madrid. La ilustradora extremeña empieza a pintar sobre las nueve y media, para un rato a comer y sigue. Todo está ordenado y se respira armonía.

En una de las paredes, veo varias baldas donde reposan los cuadernos de viaje. "Nunca he perdido ninguno", dice. Sobre un caballete, descansa un óleo con el castillo de Osaka en Japón, que ilustrará la portada de La vuelta al mundo en 30 poemas, un libro que saldrá a la venta a finales de abril. Editado por Lunwerg Editores, invita a recorrer los cinco continentes, con una recopilación de poemas hecha por la editorial acompañados de ilustraciones de Alicia en óleo en esta ocasión.

Pero ella no solo pinta, también tiene una colaboración en una revista de viajes, ilustra libros, crea contenido para sus redes sociales, colabora con empresas (algunos de sus viajes los hace a petición de oficinas de turismo y aerolíneas), tiene una tienda on line donde ofrece trabajos originales, copias y encargos personalizados, ha pintado con vino, ha diseñado etiquetas, también un sello para Correos... "El único requisito que pongo es que la colaboración surja de forma natural", asegura.

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Fuente original: Leer en Expansión
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