El hombre que provocó el incendio que ha arrasado ya miles de hectáreas en Ávila y ha forzado el desalojo de miles de personas llevaba varios días utilizando la maquinaria pesada, sobre la que había prohibición de usar, para abrir caminos en la zona de la tragedia medioambiental.
Así lo han asegurado dos testigos en su declaración ante la Guardia Civil, según precisan fuentes de la investigación. EL MUNDO ha accedido a los testimonios que componen las diligencias y también a la declaración del investigado, a quien se le atribuye un presunto delito de incendio forestal y otro contra los recursos naturales y el medio ambiente.
Se trata de un operario que, según los primeros compases de la investigación, desoyó la orden del Gobierno de Castilla y León, que había restringido la utilización de estos vehículos por la amenaza de que pudieran provocar fuego debido a la ola de calor.
La segunda persona investigada en las pesquisas del Instituto Armado es el propietario de la máquina, a quien no se llegó a detener. Ante los investigadores, el operario reconoció los hechos aunque precisó que no estaba realizando tareas.
En concreto, especificó que estaba utilizando la máquina pero que la conducía para «moverla de sitio», no para trabajar. Insistió sobre esa idea durante toda la declaración.
Sin embargo, las testificales posteriores y el trabajo del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil desbarataron su versión. La inspección ocular de la zona, en primer lugar, y el informe técnico de los expertos en Medio Ambiente del Instituto Armado evidenciaron que había severas contradicciones en su versión. Los indicios, indican las mismas fuentes, «estaban claros».
La declaración de los dos testigos fue sólida y persistente desde el primer momento en que fueron llamados a prestar testimonio. Aseguraron haber visto al operario usando la maquinaria pesada en los días previos al incendio para abrir caminos en Burgohondo (Ávila).
El propietario del vehículo de gran tonelaje, por su parte, rechazó prestar declaración, tal como informan las mismas fuentes. Según la investigación realizada por el Seprona de la provincia de Ávila, el uso del vehículo provocó ron unas chispas y éstas habrían sido el origen de un fuego que ya ha arrasado 50.000 hectáreas y mantiene al límite de sus posibilidades a los agentes que trabajan en la emergencia.
Además, en la zona en la que el detenido trabajaba, el uso de la maquinaria estaba totalmente prohibido y el Gobierno autonómico incluso lo había anunciado. Durante la inspección ocular de la zona y tras realizar el informe técnico de causas, en colaboración con la Brigada de Investigación de Incendios Forestales (BIIF) de la Junta de Castilla y León, se llegó a la conclusión, según la Guardia Civil, de que había indicios claros de actividad de la maquinaria pesada.
Los trabajos por parte del operario detenido se realizaban durante jornadas en las que el Gobierno autonómico había decretado la prohibición de utilizar equipos que pudiesen generar fuego en el monte, y, además, los implicados carecían de la correspondiente autorización administrativa e incumplían los medios de extinción obligatorios.
A los dos hombres se les atribuye un presunto delito de incendio forestal y otro contra los recursos naturales y el medio ambiente. Las diligencias cuentan con los agravantes de afectar a áreas próximas a núcleos habitados y de haber perjudicado gravemente el equilibrio de los sistemas naturales.
El monte comenzaba a arder a las 13.00 horas del pasado 22 de julio, cuando el detenido conducía el vehículo prohibido para el que no tenía licencia. Una chispa se propagó y el incendio se extendió a «gran velocidad» en cuestión de segundos.
Las diligencias se remitirán al juzgado correspondiente y a la Fiscalía. Una vez que se consiga extinguir el virulento incendio, un equipo de la Policía Judicial de Ávila realizará las primeras inspecciones oculares y elevará sus conclusiones al Seprona, cuyos agentes llevarán la batuta de la investigación. Sus pesquisas quedarán plasmadas en un informe que recogerá cuál fue la causa exacta del incendio.
Dada la gravedad del fuego y sus consecuencias, la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (UCOMA), un grupo especial del Seprona de la Guardia Civil, participará en las diligencias, tal como informan a este periódico fuentes del Instituto Armado.