- JAVIER AYUSO
Desde La Moncloa han dado una doble orden: por un lado, seguir atacando a la Justicia y, por otro, proteger al presidente. Se trata de llenar de fango todos los procedimientos y establecer una barrera en torno a Pedro Sánchez. Pero la estrategia cada día se muestra más complicada de ejecutar.
La larga lista de líderes socialistas que negaban su relación con la 'fontanera' Leire Díez van cayendo uno tras otro. Ayer mismo, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, recibió el requerimiento del juez Santiago Pedraz para declarar como testigo (de momento) en el que caso que investiga. La abogada de Koldo ha sido imputada y se espera que en los próximos días siga aumentando la lista de un procedimiento por las cloacas del Partido Socialista, cuyo fuerte olor se traslada ya desde Ferraz hasta La Moncloa. Las notas de las agendas de la exmilitante del partido repiten machaconamente su relación con P.S., el "number one" o "el jefe".
Sin embargo, Pedro Sánchez sigue actuando como si la cosa no fuese con él. En unas declaraciones fuera de España, el presidente insistió en que nunca supo nada de los tejemanejes de Leire y que no lo habría consentido. La palabra nunca ya la utilizó para desmarcarse de sus pactos con los independentistas, para negar los indultos o la amnistía y otras muchas promesas incumplidas.
Para evitar el putrefacto olor de las cloacas, que no se mitiga ni con la visita a España del Papa León XIV, el líder socialista voló este fin de semana en el Falcon oficial a Barcelona para asistir al festival de música Primavera Sound. Mientras tanto, las redes sociales están inundadas de fotos del presidente y muchos de sus más directos ayudantes con la 'fontanera'. Todos ellos siguen insistiendo en que no tenían relación alguna con ella.
Ante esta situación, la pregunta que se hacen los españoles es: si Sánchez está tan convencido de su inocencia, ¿por qué no demanda a Leire Diez por las insinuaciones de que él estaba al tanto de todo? Y la respuesta es similar a la de Mariano Rajoy cuando envió el mensaje de "Luis sé fuerte" a su compañero Luis Bárcenas. Uno y otro tienen miedo, pánico, de que los acusados acaben contando toda la verdad cuando se vean acorralados por la Justicia. Yo descartaría mensajes similares desde el entorno del presidente, dirigidos a Leire, a Santos Cerdán o a José Luis Ábalos, cuya sentencia se conocerá probablemente este mes de junio.
El caso ha ido escalando en intensidad a medida que se hacían públicos los documentos en poder de la Audiencia Nacional. Primero fue el auto de imputación y entrada y registro en la sede del PSOE y varias viviendas de sus dirigentes, más tarde el sumario y finalmente los informes de la UCO de la Guardia Civil que incluyen las agendas de la supuestamente líder de la trama corrupta montada para desacreditar a jueces, fiscales, policías y periodistas que estaban investigando los casos que afectan al partido. Según el magistrado, todo empezó tras la carta a la ciudadanía de Pedro Sánchez en que anunciaba que se tomaba cinco días de reflexión para decidir si merecía la pena seguir adelante tras la imputación de su esposa, Begoña Gómez.
A partir de entonces, según el sumario, comenzaron las reuniones para diseñar una estrategia para luchar contra ese y otros casos de corrupción que salpicaban al presidente, su familia, su partido y su Gobierno. Una organización criminal dirigida por el entonces número tres del PSOE, Santos Cerdán, que utilizó los medios físicos y económicos del partido para desarrollar toda una serie de actuaciones delictivas contra diversas personas e instituciones del Estado.
Yo, en su día, llevé a cabo para el diario 'El País' una investigación sobre la trama corrupta del comisario Villarejo. Después de tres años desvelando las actuaciones presuntamente delictivas del policía, fue encarcelado y ya ha sido condenado a varias decenas de años de prisión, mientras faltan una veintena de procedimientos por juzgar. En su día, yo afirmé que se trataba del mayor caso de corrupción de la democracia en España, por su entramado en la Justicia, la policía, la política, la empresa y los medios de comunicación. Pero después de leer el sumario del 'caso Leire', creo que es tan grave como el anterior.
No es ninguna coincidencia que en las agendas de la exmilitante socialista haya continuas referencias al comisario corrupto, al que consideraba un modelo a seguir. Llegó incluso a escribir que había llegado a un acuerdo con Villarejo y que una parte decisiva de su trabajo consistía en el 'control de togas'. Un sistema utilizado por el policía y que, presuntamente, fue copiado por Leire Díaz mientras investigaba la vida privada de los jueces, magistrados y fiscales que instruían los diversos procedimientos por corrupción que afectaban al PSOE, a sus líderes y a los familiares del presidente. El objetivo era extorsionarlos o desacreditarlos ante la opinión pública.
La Dirección General de la Guardia Civil y la Fiscalía General del Estado están también en el foco de la investigación por las reuniones que se deduce de las libretas de la 'fontanera' que mantuvo con ellos. Hasta tres veces se reunió con la directora de la Benemérita, Mercedes González Fernández, en una cafetería cercana a su despacho oficial. Algo que fue negado tajantemente por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que ha tenido que reconocer finalmente que sí se celebraron, aunque no para frenar las investigaciones de la UCO.
En cuanto a la fiscalía, las agendas apuntan a varios contactos allí y a la "buena relación" con el anterior fiscal condenado, Álvaro García Ortiz. Son asuntos que requieren una explicación.
Teoría de la conspiración
Desde que empezaron a estallar todos los casos de corrupción relacionados con líderes del PSOE (José Luis Ábalos, Santos Cerdán, Koldo García, José Luis Rodríguez Zapatero, Leire Díaz...) y con familiares del presidente (su esposa y su hermano), desde Ferraz y desde La Moncloa se ha seguido el mismo procedimiento.
Primero, negar la mayor, acusando a una trama político-judicial-mediática de conspirar contra ellos. Más tarde, afirmar que eran casos aislados de personas que han actuado al margen del partido y contra los que se ha respondido de forma contundente. Y, cuando se han ido destapando los detalles de los casos, se ha vuelto a la estrategia inicial de atacar a la Justicia e insistir en que se trata de una conspiración para echar a los socialistas del poder con "métodos no democráticos".
Lo que no es democrático es que el poder ejecutivo arremeta contra el judicial. En estos momentos, cuando los casos de corrupción han pasado de actuaciones particulares a una "organización criminal" dentro del PSOE (no es descartable que el partido acabe imputado) e incluso empieza a salpicar al Gobierno, desde La Moncloa han dado una doble orden: por un lado, seguir atacando a la Justicia y, por otro, proteger al presidente. Se trata de llenar de fango todos los procedimientos y establecer una barrera en torno a Pedro Sánchez.
Pero la estrategia de salvar al soldado Sánchez cada día se muestra más complicada de ejecutar. Cuando empezaron a conocerse todos los casos de corrupción en el PP, los socialistas atacaban a sus líderes diciendo que si conocían lo que había pasado, deberían dimitir por cómplices y que si lo ignoraban deberían irse igualmente por responsabilidad in vigilando. Una doctrina que solamente se aplica cuando afecta al contrincante.
Pedro Sánchez acudirá a rendir cuentas al Parlamento el 24 de junio, días después de José Luis Rodríguez Zapatero (el primer presidente del Gobierno imputado) declare ante la Justicia. Además de las acusaciones que pesan sobre el expresidente, hay una cuestión que afecta a Sánchez. Se trata de dilucidar si las actuaciones presuntamente corruptas de su predecesor en el extranjero, estaban apoyadas por decisiones diplomáticas del Gobierno en países como Venezuela o China, o algún otro. Un asunto de extrema gravedad.
Un discurso que choca con la visión simplista de la políticaUna reversión radical del Brexit es poco realista e innecesariaEl heredero de Abu Dabi asume su liderazgo mundial Comentar ÚLTIMA HORA-
02:18
OpenAI solicita confidencialmente su salida a Bolsa en EEUU sin fecha estimada
-
02:05
Intesa lanza una opa de 30.600 millones sobre Monte dei Paschi
-
01:26
Golpe a Renfe y Puente por el fiasco de los trenes de CAF
-
01:10
General Motors supera a Toyota en el trono del beneficio del automóvil
-
00:50
¿Hay que temer una caída mayor de la tecnología en Bolsa?