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Política

El Gobierno hace autocrítica en privado por actuar "tarde" y por los excesos de Marlaska y Robles

El Gobierno hace autocrítica en privado por actuar "tarde" y por los excesos de Marlaska y Robles
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El Ejecutivo ve "casi imposible" darle la vuelta al "relato" y cree que pasarán varias semanas antes de normalizar Ceuta: "Esto va para largo" Leer

Pedro Sánchez tenía que haber estado más volcado en Ceuta. Tenía que haber estado, en general. Haber viajado de nuevo a la ciudad. Y junto a Felipe VI. Y sumar fuerzas con Juan Vivas. Reaccionar con más intensidad. Y a tiempo. Tenía que haber consagrado el mes de agosto a la solución a una crisis de Estado que ahora, a toro pasado, ya no tiene vuelta atrás, en términos políticos. El daño ya está hecho, y en Moncloa lo saben.

Y lo peor es que la situación se va a enquistar varias semanas más. Y en Moncloa lo saben, vaya si lo saben: «Esto va para largo». La expulsión de los miles de inmigrantes que abarrotan la ciudad autónoma será lenta, farragosa, larga e incierta, porque depende de la fe (creer sin pruebas) del Ejecutivo en la colaboración Marruecos. Que es, pequeño detalle, el mismo país que ha ignorado 600 expedientes de repatriación de menores que entraron en Ceuta antes de la avalancha del 30 de julio.

El presidente del Gobierno no hace autocrítica en público. No la hizo el lunes en su entrevista con Aimar Bretos y no tiene previsto hacerla el jueves en su comparecencia en el Congreso, en la que se reivindicará e intentará despejar las dudas sobre el grado de conocimiento que tenía La Moncloa de la amenaza al otro lado de la frontera marroquí. Pero en privado, diversos miembros de su Ejecutivo consultados por este diario sí asumen errores en la gestión de la crisis de Ceuta.

«Se tendría que haber hecho más y más rápido, pero es muy complicado. Tendría que haber habido carpas antes, Marlaska se tendría que haber quedado más tiempo en Ceuta, él y Margarita Robles no se tendrían que haber peleado... Sí, pero la realidad es que todo esto lleva mucho tiempo, hay muchos trámites y hacemos autocrítica, pero se tardan cuatro semanas en enterarse bien y saber exactamente lo que ha pasado», admite una de las fuentes.

«Lo de Ceuta ha sido fuerte para el Gobierno. El relato se nos torció y darle la vuelta es casi imposible», reconoce otro de los interlocutores. «Eso sí, que haya gente quemando telas» en las zonas de asentamiento de inmigrantes «engorda a Vox». «Este debate beneficia a Vox; el PP ahí no puede competir», coincide otra de las fuentes gubernamentales.

En todo caso, lo principal no es la manida batalla por el «relato», sino el desbloqueo de la situación insostenible de Ceuta. Y ahí no hay demasiadas esperanzas en llegar a una solución satisfactoria a corto plazo. Después de que EL MUNDO revelara que los funcionarios se niegan a firmar las expulsiones y que esta semana se enviarán a Marruecos la primera veintena de expedientes de repatriación de los menores que entraron en la avalancha, fuentes gubernamentales desplegadas en la ciudad autónoma reconocen su impotencia: «Esto va para largo». Hay un «embudo» burocrático que no pueden desbloquear. «Estamos metiendo docenas de funcionarios. Lo vamos a ir desbloqueando pero necesitamos tiempo», apuntan otras fuentes. ¿Cuánto tiempo? «Un poco más de tiempo».

¿Por qué los funcionarios no quieren firmar los expedientes? La clave de todo la tiene una sentencia de la Audiencia Provincial de Cádiz, que condenó en 2025 a nueve años de inhabilitación a la ex delegada del Gobierno en Ceuta Salvadora Mateos y a la ex vicepresidenta primera de la ciudad autónoma Mabel Deu por un delito de «prevaricación administrativa», tras la repatriación exprés de 55 menores a Marruecos en el año 2021. Nadie quiere acabar condenado por acelerar los trámites.

Eso sí, en el Ejecutivo están convencidos de que Marruecos aceptará la devolución en frío de «absolutamente todos» los que entraron en Ceuta. Y que no volverá a ocurrir algo como la avalancha del 30 de julio: «No se volverá a repetir; lo que circula en Marruecos es que fue un error y que los engañaron». «A Marruecos no le interesa que pase esto: ahora estaba vendiendo que es un país que cada vez se parece más a la UE, pero esto de Ceuta ha generalizado la sensación de descontrol y de falta de garantías homologables».

Sánchez insiste en que no hay pruebas de que la mano de Mohamed VI esté detrás de esta crisis, pero a la vez cae en la contradicción de acusar a Israel, a Elon Musk y a Rusia sin aportar pruebas concluyentes. ¿Hubo bulos? Sí, pero ninguno comparable a decir que Marruecos no hizo la vista gorda.

Que es otra forma -híbrida, la llaman ahora- de atacar.

EFE

TRABAJADORES CONTRA EL ASENTAMIENTO FRENTE A LA ESCUELA INFANTIL

Trabajadores, vecinos y familiares de los alumnos de la única la escuela infantil pública de Ceuta, Nuestra señora de África, se concentraron ayer para protestar por el nuevo campamento temporal para migrantes que se está frente al centro infantil. Corearon consignas como «seguridad para nuestros niños» o «no al asentamiento enfrente de la escuela».

Imposible ignorar el aviso de la Guardia Civil... en portada

El Gobierno insiste en que no recibió avisos claros y significativos de los servicios secretos, pero lo cierto es que sí hubo un aviso muy claro de la Guardia Civil. La noche antes de que franquearan la frontera los inmigrantes, alertó de que había al menos 3.000 esperando ya para cruzar a nado. ¿Dónde alertó? No en un informe secreto, ni oral, sino nada menos que en la portada de EL MUNDO, a tres columnas y con una gran foto: «Hay 3.000 en Marruecos esperando cruzar a nado». Imposible ignorarlo. «Marruecos no está colaborando», se quejaban los agentes.

La prueba del teléfono marroquí, en plena campaña

A la hora de analizar la respuesta de Marruecos a la crisis de integridad territorial de Ceuta, no se puede obviar que el país magrebí celebrará elecciones legislativas el 23 de septiembre. En plena precampaña, los sentimientos de exaltación nacionalista se vuelcan sobre la infundada pretensión de soberanía sobre Ceuta y Melilla. Los chantajes, también. y más allá de la campaña. Pero el Gobierno confía: «Cuando Marruecos sí estuvo detrás [de la avalancha], en 2021, ni nos cogían el teléfono. Ahora están colaborando desde el minuto uno». Pero no nos engañemos: «Es muy difícil todo con ellos».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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