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Política

Las mafias usan a los inmigrantes expulsados de Ceuta para traer cocaína a España en narcolanchas

Las mafias usan a los inmigrantes expulsados de Ceuta para traer cocaína a España en narcolanchas
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El fenómeno evidencia la estrecha conexión entre las distintas actividades de las organizaciones criminales que operan a ambos lados del Estrecho Leer

La presión migratoria derivada de la entrada masiva de finales de julio en Ceuta ha abierto un nuevo frente de preocupación para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. La Guardia Civil ha detectado que las mafias de trata de personas están captando en Marruecos a inmigrantes expulsados de Ceuta tras su entrada irregular para utilizarlos como correos de droga en los desplazamientos clandestinos hacia la Península. Se trata de una nueva derivada de una crisis que, más de un mes después de la entrada masiva a la ciudad autónoma, continúa generando problemas de seguridad y que está poniendo de manifiesto la capacidad de las redes criminales para aprovechar la situación.

Según ha podido saber EL MUNDO, estas organizaciones estarían captando a muchos inmigrantes retornados una vez que regresan a territorio marroquí y ofreciéndoles la posibilidad de trasladarse hasta la Península sin tener que asumir el coste del viaje a cambio de transportar mochilas con cocaína. De este modo, el inmigrante que hace el trayecto no abona una cantidad económica por el desplazamiento, sino que paga el viaje mediante el transporte de la droga que la organización le entrega. La Guardia Civil ha identificado este fenómeno como una de las nuevas fórmulas empleadas por las redes de tráfico de personas y narcotráfico para aprovechar los flujos migratorios.

Las organizaciones criminales no sólo se beneficiarían así de la logística clandestina necesaria para introducir droga en España, sino que reducirían además el riesgo de exposición de sus propios integrantes, colocando a personas ajenas a la estructura criminal en el primer eslabón del traslado de los estupefacientes. La preocupación de los investigadores del Instituto Armado se centra ahora especialmente en la capacidad de estas organizaciones para localizar a personas que ya han sido devueltas a Marruecos y ofrecerles una salida aparentemente sencilla para alcanzar nuevamente territorio español.

El fenómeno evidencia, además, la estrecha conexión existente entre las distintas actividades de las organizaciones criminales que operan a ambos lados del Estrecho. Las mismas estructuras o redes vinculadas al tráfico de personas están estableciendo, según precisan las mismas fuentes, mecanismos de colaboración con grupos dedicados al narcotráfico. Ambas usan las rutas marítimas clandestinas para combinar ambos negocios ilícitos. En este caso, el transporte de personas y el movimiento de estupefacientes se entrelazan en una misma operación: las narcolanchas sirven para trasladar a los inmigrantes hasta la Península y, al mismo tiempo, para introducir la droga que éstos portan por encargo de las organizaciones.

Para los investigadores, uno de los principales riesgos reside precisamente en la vulnerabilidad de los inmigrantes que hacen las veces de mulas. El hecho de que no sean miembros de la estructura criminal y que, en determinados casos, puedan actuar bajo presión o ante la ausencia de alternativas económicas dificulta establecer hasta qué punto existe una participación voluntaria en el transporte de la droga. La Guardia Civil mantiene abiertas las investigaciones para determinar el alcance real de este procedimiento. El objetivo es determinar si se trata de casos aislados o de un método que las mafias están comenzando a utilizar de forma sistemática para introducir cocaína en la Península.

La utilización de inmigrantes como correos de droga añade una dimensión de seguridad y criminalidad organizada a una crisis que ya había obligado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a incrementar sus esfuerzos. Entre tanto, la ciudad autónoma continúa sometida la presión sobre los servicios de seguridad, atención social y protección de menores.

Se han registrado ya tres agresiones a patrullas de militares, una de ellas con cócteles molotov, por lo que el colectivo exige que se les dé la categoría de agentes de la autoridad. La Policía Nacional, que es la encargada de la seguridad, insiste en la carencia de efectivos ante la magnitud del problema.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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