Fue en noviembre de 2023 cuando Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal coincidieron por última vez en una manifestación. Desde entonces, a lo largo de toda legislatura, dirigentes populares y de Vox han secundado simultáneamente distintas convocatorias en la calle, pero nunca ha vuelto a darse esa convergencia de sus máximos líderes. Ninguna de las protestas organizadas durante este tiempo en rechazo a los casos de corrupción que rodean al Gobierno ha logrado reunir a los dos más altos representantes de la derecha española. Pero sí lo hará hoy Ceuta. Casi tres años después de aquella manifestación contra la amnistía en Cibeles, Feijóo y Abascal volverán a coincidir hoy en el mismo sitio.
Y lo harán con un mensaje casi alineado. Tras el choque constante que marcó su relación el curso pasado, PP y Vox inician esta recta final de la legislatura con su pugna atenuada por los pactos de cogobernanza cerrados en cuatro comunidades. Lejos de los reproches cruzados que solían lanzarse hace unos meses, tanto Abascal como Feijóo han centrado su discurso, en el marco de la crisis ceutí, en arremeter contra la gestión del Gobierno, mostrando incluso un tono casi unánime en lo que a su postura migratoria se refiere. Es por ello que, este miércoles, ambos líderes secundarán la llamada a la calle con el Ejecutivo como único horizonte en su labor de oposición. Todo en un final de legislatura en el que PP y Vox no escatiman en el tono contra el Gobierno: ayer, la portavoz de los de Abascal ya acusó a Sánchez de ser «capaz de no convocar elecciones».
Prueba de la coincidencia discursiva entre las derechas que reina ahora es la forma en que los dos dirigentes reaccionaron ayer a la polémica que se despertó respecto a la autorización de la convocatoria en Cibeles. Pasadas las 18.00 horas, el Ayuntamiento de Madrid recibió un escrito oficial desde la Delegación de Gobierno en el que se ponían trabas jurídicas a la celebración como tal de la manifestación en apoyo a Ceuta. Finalmente, el formato será un acto institucional en la misma plaza, manteniéndose la cita a las 20.00 horas. «Que España hable. A eso le tienen miedo», lanzó Feijóo cuando aún no estaba claro si se podría celebrar, y Abascal dijo: «Hagan lo que hagan para impedirlo... mañana miles de españoles estarán en las calles contra este gobierno tiránico, corrupto y traidor».
La polémica que se generó ayer por la convocatoria en Cibeles no fue un hecho aislado en España, pues también el Consistorio de Santander había recibido un día antes una notificación de la misma índole que la que llegó en Madrid. En este documento, el delegado del Gobierno en la capital, Francisco Martín, responde a la comunicación realizada este pasado lunes por el Gabinete de Alcaldía del Ayuntamiento y señala que las concentraciones y manifestaciones forman parte del derecho de reunión recogido en el Artículo 21 de la Constitución. Sin embargo, el texto recuerda que, citando la doctrina del Tribunal Constitucional, este derecho corresponde generalmente a las personas físicas y, de forma derivada, a determinadas personas jurídicas pero «solo muy limitadamente» a las administraciones públicas, como es el acaso del Ayuntamiento de la capital. Así, ni los alcaldes ni los propios consistorios pueden ser titulares del derecho de reunión.
Pese a todo, el Ayuntamiento, «dentro de sus competencias y bajo su responsabilidad», puede organizar «los actos institucionales que considere oportunos», como este en apoyo a Ceuta. Fuentes del Ayuntamiento lamentan que este movimiento a última hora desde la Delegación «no dé pie a recurso» e incluso que «no esté argumentado jurídicamente». «Es evidente que la intención de la Delegación del Gobierno al enviar ese escrito a los ayuntamientos es intentar boicotearla generando dudas sobre la concentración», argumentan. Aunque la cita, como acto institucional, a pesar de las trabas de última hora, sigue en pie para hoy.