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Política

El nuevo ciclo electoral arranca con un PSOE sin pulso y los cuadros parapetados en los cargos municipales: "Esto sólo lo salvan nuestros alcaldes"

El nuevo ciclo electoral arranca con un PSOE sin pulso y los cuadros parapetados en los cargos municipales: "Esto sólo lo salvan nuestros alcaldes"
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Dirigentes del PSOE andaluz lamentan la falta de una dirección ejecutiva con dedicación exclusiva para rearmar el partido con vistas a las municipales y las generales Leer

La endemoniada crisis de Ceuta le ha reventado al Gobierno de Pedro Sánchez y, por extensión, al PSOE en el peor momento posible, en vísperas del arranque de un curso político que debería ser el de la remontada, porque será el último antes de las elecciones generales, que podrían celebrarse en el mes de marzo. Y ha estallado, además, con un partido todavía noqueado por los escándalos políticos que obligaron a desmantelar sus órganos de dirección; y por la sucesión de fracasos electorales en los comicios autonómicos, el último de ellos y más sonado en Andalucía, donde el PSOE confiaba en iniciar una suerte de recuperación del músculo de la mano de María Jesús Montero, que hasta las vísperas seguía siendo pieza clave para Pedro Sánchez tanto en el Ejecutivo como en Ferraz.

La debilitada situación del PSOE andaluz, que sigue siendo la agrupación socialista con más militantes de todo el país y la que históricamente le ha arrimado al partido un mayor capital electoral, no sólo representa un problema para el objetivo federal de recuperar el pulso político sino que se ha convertido en un reflejo de la situación anímica de un partido arrasado emocionalmente. «Esto ya sólo lo salvan nuestros alcaldes», afirma un referente provincial andaluz: «El PSOE era un inmenso paraguas bajo el que todos nos sentíamos más fuertes electoralmente. Ahora toca invertir las dinámicas para reconstruir el partido de abajo a arriba».

Muchos dirigentes del PSOE están literalmente parapetados en sus cargos municipales a la espera de que pasen las generales. La fragilidad del partido -y singularmente del PSOE andaluz tras obtener en mayo los peores resultados de su historia- ha sembrado la desconfianza entre los miembros de su ejecutiva, que, en buena medida, se resisten a renunciar a su papel en las instituciones locales, por si se ven obligados a replegarse en ayuntamientos y diputaciones.

En esta situación, algunos cargos del partido lamentan que no haya una ejecutiva potente al frente el PSOE andaluz con dedicación exclusiva para poner a punto la que fue en su día una poderosa maquinaria electoral. Pero, ni su secretaria general, María Jesús Montero, ni sus principales lugartenientes quieren soltar sus cargos para dedicarse en cuerpo y alma a preparar las elecciones generales. «Es insólito, por ejemplo, lo que ocurrió en el PSOE de Cádiz en vísperas de las elecciones andaluzas», apunta un cargo socialista en referencia al pulso que la ejecutiva provincial mantuvo con la secretaria general por el orden de los nombres en la candidatura, dejando al descubierto la falta de autoridad de la ex ministra, que tuvo que rectificar en el mismo Comité Director que aprobó las listas. «Ese fue un fallo de la secretaría de Organización, que tendría que haber evitado ofrecer esa imagen de debilidad de la dirección del partido», añade.

El secretario de Organización es el auténtico brazo ejecutivo de cualquier federación socialista. En la ejecutiva andaluza ese cargo lo ejerce Francisco Rodríguez, alcalde de Dos Hermanas (Sevilla), un municipio con más de 142.000 habitantes. Igualmente, el secretario del área de Acción Electoral, Demetrio Pérez, ejerce cargos institucionales en la administración local, ya que es coordinador de la Presidencia de la Diputación Provincial de Sevilla. Otro de los nombres de peso en el organigrama de Montero es Fernando López Gil, que también compatibiliza su cargo de secretario de Comunicación con su papel como la tenencia de alcaldía en San Fernando (Cádiz).

Frente a las críticas por la falta de dirigentes orgánicos a tiempo completo en la ejecutiva regional, hay otras fuentes que defienden que el poder municipal del PSOE tiene que estar representado en la dirección del partido y que esa dualidad de funciones evita una dirección encerrada en sí misma y sin conexión con los problemas reales de la gente.

Ni siquiera María Jesús Montero parece dispuesta a dedicarse en exclusiva a reconstruir el PSOE andaluz. Con una larguísima experiencia en la gestión institucional, no tiene sin embargo demasiadas tablas en lo que se conoce como «cultura de partido». Pero, lejos de dedicarse de lleno a recorrerse la comunidad agrupación por agrupación y a concentrarse en hacerle oposición a Juanma Moreno, ha decidido asumir la portavocía adjunta del Senado, lo que le obligará a ausentarse de Andalucía con frecuencia. Ese papel (aunque secundario) en la política nacional no ayudará a centrar su discurso en la agenda andaluza. Su empeño en mantenerse en el Gobierno hasta sólo unas semanas antes de las elecciones autonómicas abonó durante la campaña su imagen de delegada de Sánchez en Andalucía y le impidió proyectar un perfil propio. De hecho, la agenda nacional sigue pensando en exceso en sus comparecencias y Montero no renuncia a ser la voz del Gobierno central en Andalucía, lo que opaca su tarea como jefa de la oposición.

En ese contexto, hay cargos que opinan que convertirse en portavoz adjunta del PSOE en el Senado servirá para abundar en esa imagen de liderazgo provisional y a distancia: «Es un error», advierten. Montero mantiene también su cargo de vicesecretaria general del PSOE federal, aunque no es un puesto que haya ejercido de manera ejecutiva, pero le obliga a dar la cara, por ejemplo, cada vez que alguna investigación apunta a una posible financiación ilegal del partido.

Y, pese a todo, nadie en el PSOE andaluz cree que haya que abrir ahora el melón de la sucesión de Montero. "Hasta que no concluya el ciclo electoral no va a haber ningún movimiento. Todo el mundo está ya en clave de elecciones municipales". La movilización se da por garantizada porque ahí "cada uno se juega lo suyo". En ese aspecto, se confía en que la maquinaria se engrasará sola. "Cada alcalde jugará con su marca personal", apuntan. Antes de las elecciones municipales se celebrarán las generales, previsiblemente en el mes de marzo, aunque también podrían adelantarse a noviembre una vez que el Gobierno constate de nuevo su falta de apoyos para dar luz verde a los Presupuestos de 2027.

Dos mujeres para el 'frente' parlamentario

Montero cuenta con dos 'mujeres fuertes' en su equipo, María Márquez y Ángeles Férriz, que han asumido el peso del trabajo del grupo parlamentario (ambas son portavoces adjuntas) para una legislatura en la que la Cámara autonómica tendrá un papel sustancial en la agenda política, con un PP sin mayoría absoluta y un gobierno de coalición en el que Vox jugará presumiblemente a tensionar los debates para hacer valer sus votos.

La sorpresa, en Málaga

El PSOE tiene ya un calendario para la designación de los candidatos, para arrancar el mes de octubre con los deberes prácticamente hechos. La sorpresa ha saltado en pleno agosto en Málaga, donde el actual portavoz en el Ayuntamiento, Mariano Ruiz Araújo, ha anunciado su intención de presentar su candidatura a la Alcaldía, que cuenta, a priori, con el visto bueno de la ejecutiva regional. Ruiz Araújo es un gran desconocido en la capital malagueña ya que apenas lleva unos meses como portavoz municipal, tras sustituir a Daniel Pérez, que fue el candidato en 2023. En frente tendrá al hasta ahora imbatible alcalde del PP, Francisco de la Torre, que está dispuesto a volver a ser alcalde en 2027, con 84 años. El movimiento socialista se ha interpretado como una rendición preventiva, ya que inicialmente se hablaba como candidato del diputado Josele Aguilar, que se ha convertido en el tercer portavoz adjunto en el Parlamento. El PSOE no quiere sacrificar a uno de los referentes de su cantera en una candidatura condenada muy probablmente a estamparse contra el empuje electoral de De la Torre. Y ha preferido proyectar a un candidato de menor peso político y prepararlo tal vez para sostener una carrera de fondo en el medio plazo.

El PSOE confía en que la candidatura de Ruiz Araújo se consolide sin necesidad de primarias, de acuerdo con las instrucciones de la secretaria general, que ha dado orden de negociar candidatura únicas: "Primarias, las justas", ha pedido Montero.

Y continuidad en Sevilla

Por contra, no parece que vaya a haber sorpresas con la candidatura de Antonio Muñoz en Sevilla, que llegó a ser alcalde en enero de 2022 en sustitución de Juan Espadas, pero no consiguió mantener el puesto tras lograr 12 concejales frente a los 14 que consiguió el candidato del PP, José Luis Sanz. Muñoz cuenta con el apoyo del secretario general del PSOE de Sevilla, Javier Fernández, y de momento es el único candidato.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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