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Siete colegios vandalizados y padres que no llevarán a sus hijos al colegio: "¿Cómo vamos a llevarlos a clase si tenemos miedo a salir de casa?"

Siete colegios vandalizados y padres que no llevarán a sus hijos al colegio: "¿Cómo vamos a llevarlos a clase si tenemos miedo a salir de casa?"
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Padres ceutíes piden que se retrase la vuelta a las aulas. Faltan 1.300 plazas para escolarizar a los menores inmigrantes Leer

Sofía Carrión, de 32 años, tiene una hija de nueve años a la que no va a llevar al colegio cuando arranque el curso el próximo 8 de septiembre. Dice que no lo hará hasta que se pueda ir «con seguridad y en unas condiciones dignas». Apenas duerme desde la entrada masiva en Ceuta de 80.000 inmigrantes -la misma población que tiene la ciudad autónoma- el pasado 30 de julio. Casi un mes después, y con unos 8.000 sin papeles en el enclave, a Sofía le da pavor salir a la calle. «No es una cuestión de racismo, yo soy peruana y mis padres son peruanos, pero han irrumpido en casas y en colegios y tengo miedo», expresa. «He puesto una cámara de vigilancia en casa y llevo un espray de gas pimienta».

El comienzo de curso se espera complicado en Ceuta. Los centros educativos abrirán el próximo lunes, pero casi un mes después de la avalancha, no se ha hecho pública todavía ninguna medida para garantizar la escolarización de los más de 2.900 menores llegados desde Marruecos cuando sólo existen oficialmente 1.635 plazas vacantes en Primaria, ESO y Bachillerato de un total de 13.000 alumnos escolarizados, según los datos del periodo ordinario de admisión celebrado en abril. Tampoco queda claro cómo se van a garantizar los desplazamientos y el transporte escolar de todos los niños, las comidas o las actividades extraescolares.

Además, hay siete colegios públicos que han sido sufrido «intrusiones», según confirman fuentes del Gobierno de Juan Jesús Vivas, por parte de grupos de inmigrantes que han buscado estas instalaciones para dormir y asearse. Se trata del Ortega y Gasset, el Santa Amelia, el Ciudad de Ceuta, el Valle Inclán, el Rey Juan Carlos I, el Rosalía de Castro y el Miguel Hernández. En todos ellos, los servicios de limpieza de la ciudad autónoma han tenido que «limpiar», «desinfectar» y «recuperar» instalaciones educativas, tanto de espacios interiores como exteriores, después de encontrarse numerosos restos de basura y excrementos. Pero los inmigrantes vuelven «de forma recurrente» y el Gobierno ceutí se va a ver obligado a pedir vigilancia privada y videovigilancia.

Colegio Ortega y Gasset de Ceuta, donde han entrado inmigrantes varias veces de forma no autorizada.ELENA IRIBAS

Por eso hay familias que han decidido no llevar a sus hijos al colegio. Incluso han preparado unos formularios para entregarlos a los directores de los centros en los que les comunican que sus hijos no asistirán a clase «hasta que las circunstancias lo permitan» por la «incertidumbre y el riesgo que afecta de manera directa o indirecta a la seguridad y tranquilidad de las familias y del alumnado».

Sofía Carrión es la creadora de un grupo de Facebook llamado «Seguridad para los alumnos de Ceuta» donde se han reunido varios padres que en septiembre practicarán el absentismo escolar. «Si existen casos de enfermedades contagiosas, las autoridades deben garantizar información, prevención, limpieza y medidas sanitarias adecuadas», reclaman, entre otras peticiones.

«Decidí crear el grupo porque hablaba con otras madres y también me decían que tenían miedo. Hay algunas que han enviado a sus hijos con familiares fuera de Ceuta. Yo me he planteado llevar a mi hija con mis hermanos, que viven en Barcelona», cuenta.

¿Y la niña qué dice? «Ella quiere ir al colegio. Dice que está aburrida en casa y que quiere salir a jugar y ver a sus amigos. Me pregunta si este año va ir a baile o a hacer taekwondo. 'Pues hija, no lo sé', le digo».

Entre los grupos de padres ceutíes circula este formulario justificativo de la falta de sus hijos al colegio por la "incertidumbre" y el "riesgo" de la crisis migratoria. "Como responsable legal del menor, es mi deber priorizar su seguridad".E. M.

Lo que de verdad preocupa a Sofía, según confiesa entre lágrimas, es que su padrastro, un ciudadano marroquí condenado por violencia de género y doméstica y que se encuentra en busca y captura, haya aprovechado la avalancha del 30 de julio para entrar en Ceuta sin identificarse. «Tengo miedo de que intente contactar con mi madre, conmigo o mis hermanas. Ya ha roto antes la orden de alejamiento y tengo la sensación de que nos lo podemos volver a encontrar en cualquier momento. Ninguna de nosotras salimos de casa. Ojalá esto termine ya y que se pueda identificar a todo el mundo. Nadie sabe qué tipo de personas ha entrado».

En principio las autoridades no barajan retrasar el comienzo de curso. Hoy tendrá lugar una reunión en Ceuta para hablar del plan de actuación que se está organizando para proteger a los alumnos. Fuentes del Ministerio de Educación, de quien dependen las competencias educativas, aseguran que «se atenderá el derecho fundamental de los menores migrantes a su educación y se habilitarán los medios necesarios» y dicen que «se están realizando las planificaciones necesarias en cuanto a espacios educativos, modalidades de atención educativa y profesorado necesario».

En la Conferencia Sectorial de Juventud e Infancia, prevista para mañana, se debatirá una transferencia de 25 millones de euros para la acogida de los niños y adolescentes migrantes no acompañados que también incluye una partida para la escolarización, la creación de nuevas aulas y la contratación de más profesores y personal de apoyo.

Mientras, los menores alojados en los colegios Príncipe Felipe y Reina Sofía han sido ya trasladados a otras instalaciones y los centros han sido limpiados, pero los ceutíes se opusieron ayer a que se vaya a instale a inmigrantes en los polideportivos del colegio Santa Amelia y de los institutos Antonio Campoamor y Puerta del Campo, porque son usados por los alumnos en su día a día.

Uno de los inmigrantes se lava los pies en el patio del Ortega y Gasset, mientras en otros centros se han utilizado los retretes.E. M.

«Estamos preocupados todos, en la ciudad hay mucha tensión y una gran inseguridad. Los profesores volvemos el 1 de septiembre y la solución no es fácil. ¿Quién garantiza que no vuelvan a entrar en los colegios? De momento no tenemos instrucciones por parte de las autoridades», señala la maestra de Primaria Lola Cuadra, delegada del sindicato CSIF en Ceuta.

Lutgarda Reyes, maestra del colegio Lope de Vega con 28 años de experiencia , confía en que «se normalice la situación» pero tiene dudas. «Nos hemos quedado sin feria, sin parque, sin playa, sin mercado medieval, sin campeonato de tenis, sin actividades... y a este paso nos vamos a quedar sin Navidad».

«Nosotros no somos racistas, Ceuta es una ciudad acogedora, un ejemplo de convivencia y aceptamos a todos, pero nos preocupan los alumnos y los docentes. Y tenemos una sensación profunda de abandono, me siento muy identificada con los de la dana, con los del volcán o con los de los incendios».

Lutgarda es madre de un niño que empieza 1º de la ESO. Como Sofía, también se ha comprado, en una armería de Málaga, un espray de gas pimienta. «Yo quiero llevar a mi hijo a clase, pero tengo que ver cómo están las cosas y qué nos vamos a encontrar», dice. «Si me encuentro con que no se puede ir por problemas de seguridad o higiene tendré que buscarme la vida. ¿Cómo vamos a llevarlos a clase si tenemos miedo a salir de casa?».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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