Poseidón, como el dios del mar, ese es el nombre con el que la Armada bautizó a su nuevo buque de acción marítima (BAM), un barco de guerra con una novedosa configuración de intervención subacuática y que esta semana alcanzó un gran hito programático: su puesta a flote y bautismo. Un navío llamado a sustituir al Neptuno y a velar por la seguridad de los submarinos de la clase S-80 y de la OTAN. Aunque ya está en agua, el barco continúa en la fase de ajustes y pruebas y hasta el año que viene no se integrará totalmente entre las capacidades de la Armada. Una nueva embarcación que forma parte de las capacidades de la Alianza Atlántica y que está mandada por el comandante Carlos García Barrios.
Este capitán de corbeta venía de familia del Ejército de Tierra, pero cuando se decidió por la vida castrense, escogió la Armada para estar cerca del mar. Criado en Jerez de la Frontera, fue tras varios años en la Escuela Naval de Marín cuando recibió un bautismo de buceo y se dio cuenta que esa era su vocación. Fue especializando su camino en esa dirección, hasta formar parte de varias unidades de buceo. Ahora, fuera del agua, liderará con su barco misiones para rescatar a buceadores y la dotación de los submarinos.
El oficial habla en exclusiva con EL MUNDO en los últimos meses de ajustes e hitos del buque para integrarse del todo en la Armada. Él comenzó su destino en el barco el pasado enero, y todavía quedan personas por incorporarse hasta alcanzar la totalidad de la dotación. El Poseidón no sólo está llamado a rescatar, sino también a proteger el lecho marino, por cuyo fondo pasan cables con información y mecanismos imprescindibles para que los ciudadanos lleven una vida como la actual. "Tenemos sistemas a bordo que ya tenía el Neptuno, pero en el caso del Poseidón son de una mayor profundidad, mayor precisión y una tecnología más actualizada", comenta.
"Las capacidades de precisión que tiene el barco mejoran mucho las capacidades que va a tener la Armada. Tanto de rescate de submarinos, que es el papel principal por el que se crea el BAM, como todos los asociados con la intervención subacuática: buceo, tratamientos hiperbáricos, búsqueda y localización de objetos, operar con vehículos no tripulados... también todo lo referente al lecho marino", explica el comandante, que anticipa que el Poseidón va a ser "una pieza clave" en la protección de ese entorno que "afecta a los servicios de nuestra sociedad".
La dotación del Poseidón con su madrina, la primera arqueóloga subacuática de España, María Dolores HigueraA. CARRASCOEFEEntre las capacidades que cuenta el barco, está dotado dos vehículos operados en remoto (ROV, por sus siglas en inglés), uno con capacidad de descender hasta mil metros y otro hasta seis mil. "Son profundidades prácticamente máximas en lo que se opera a nivel mundial, por lo que coloca el barco a la vanguardia", explica el oficia. Además, el buque cuenta con un vehículo autónomo sumergible (AUV), que descender bajar hasta los seis mil metros, pero a diferencia de los otros, no tiene que estar unido al barco: "Se suelta preprogramado, y aún así puedes comunicar con él mientras está por otro tipo de ondas acústicas. y puedes tanto utilizarlo para exploración, búsqueda, localización... Esa información te la puede pasar en tiempo real. Y, además, cuando se recupera, tienes todo recogido con muchísima calidad", detalla el oficial.
Con una dotación de 54 personas, el barco cuenta, además, con la novedad de adaptar una parte de su personal a la misión que vayan a llevar a cabo, porque es un buque versátil con varias capacidades. También está dotado con alojamiento extra para el rescate de submarinos y submarinistas. Porque esa es su función principal. Por ello, en la parte de popa se ha reservado una zona para embarcar un minisubmarino, una capacidad que tienen pocos barcos de esta clase. Se trata de un sumergible más pequeño pensado para rescatar a las dotaciones de los submarinos siniestrados. Una capacidad indispensable. Este servicio permitiría embarcar el minisubmarino de la OTAN y la interoperabilidad del Poseidón con otros submarinos de la alianza, cumpliendo con las capacidades prometidas. Si hubiera que rescatar a algún sumergible de la OTAN, se activa el protocolo para saber cuál es el barco más cercano y en avión le envían ese minisubmarino para embarcarlo y proceder al rescate.
"Cuando hay un submarino perdido, se inicia un protocolo de búsqueda y en menos de 24 horas un barco debería salir a rescatarlo", explica. El Poseidón tiene capacidad para ventilar "casi de manera indefinida" a la dotación de un submarino. "Se conectan unas mangueras con otro sistema del barco que les mete aire y otra que los saca". Además, con uno de los robots que cuenta el barco pueden "suministrar provisiones, medicinas...".
Con 45 miembros de la dotación ya en el Poseidón, tras el bautismo de ayer, los marinos se preparan para superar las últimas pruebas. "Aceptación de equipos en puerto, y luego en la mar. Una vez hayan superado eso, el barco se entregará». Esperan que sea a lo largo del año que viene cuando el barco pase a formar parte, por fin de las capacidades de la Armada y sea parte de la fuerza de la OTAN. «Es un buque de guerra muy válido para operar en cualquier plataforma naval enfocado a la intervención subacuática", resume el capitán de corbeta.