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Política

El PP ve más cerca el pacto con Vox tras el giro de guion de Feijóo: "Ya no hay excusas"

El PP ve más cerca el pacto con Vox tras el giro de guion de Feijóo: "Ya no hay excusas"
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"Ninguna diferencia está por encima del interés de España", proclaman los 'populares' Leer

La dirección del PP desembarca en las negociaciones autonómicas con Vox, y eso acerca bastante las posibilidades de llegar a un pacto, a juicio de los populares. Sobre todo, en Extremadura que es donde las diferencias con la formación de Santiago Abascal se antojaban casi insalvables. Hasta ayer, cuando Alberto Núñez Feijóo aprobó un «documento marco», adelantado por EL MUNDO, en el que establece los márgenes de su partido para la formación de los gobiernos regionales, y en el que se acerca a algunos de los principales sintagmas simbólicos de Vox para propiciar el acuerdo.

Se trata, inequívocamente, del preludio de un posible acuerdo nacional, aunque Feijóo tiene una diferencia con sus barones: él se comprometió a no gobernar en coalición, y lo mantiene. Pero, en todo caso, éstos son los mimbres de una negociación futura.

El PP cree que este documento facilita la gobernabilidad extremeña, porque ahora en Vox «tienen más difícil los señalamientos individuales», según fuentes del PP de Extremadura. En el equipo de la presidenta autonómica en funciones, María Guardiola, celebran que, a partir de ahora, «las premisas son las mismas y por tanto no hay excusas, o las excusas son iguales en todos los sitios».

En las baronías afectadas ven con buenos ojos «la coherencia en los temas». En Aragón creen que el acuerdo, aun así, será «muy difícil». Y en Extremadura añaden que «lamentablemente, ellos no tienen ninguna prisa» por cerrar el acuerdo. Pero avalan que Génova, con Miguel Tellado al frente, se sume a las conversaciones: «El PP tiene que tener posiciones claras», para que Vox ya no pueda hablar de «diferentes PP, y presidentes buenos y malos». «Es importante que el PP marque, defina y haga públicos los acuerdos programáticos generales a los que está dispuesto a llegar», porque eso «desmonta» una parte fundamental de la estrategia de Abascal.

Además, si Vox sigue exigiendo «medidas nacionales», es el PP nacional el que tendrá la última palabra. Aunque también la tendrá en todo lo demás. Así lo anunció ya Feijóo en su última entrevista con este diario, el 15 de marzo: «No va a haber acuerdos de gobierno en ninguna comunidad si yo no estoy de acuerdo».

El líder de Vox, Santiago Abascal, visita a la localidad abulense de Arévalo.EFE

De esa declaración de intenciones nació el giro de guion de ayer. La dirección del PP, por boca de Cuca Gamarra, anunció que participará en las negociaciones con Vox en Extremadura y Aragón «para facilitar los acuerdos» y para «velar por la coherencia» de los pactos entre ellos. Después de cuatro años en los que Feijóo dio manos libres a sus presidentes autonómicos para llevar ellos las conversaciones con la formación de Santiago Abascal, ahora el presidente del principal partido de la oposición se enmienda: esta vez quiere pilotarlas y tutelarlas.

Charla con Abascal

El documento marco es una suerte de programa de mínimos que le ofrece Feijóo a Abascal. Después de que el primero contactara con el segundo el pasado domingo, las conversaciones se jugarán ahora en el tablero nacional, en pos de hallar un «mínimo común». El presidente del PP confirmó anoche en Onda Cero que ambos conversaron durante «aproximadamente una hora». Y tras eso él cree que «el acuerdo puede estar cerca». «No vamos a quebrar el resultado de las urnas», solemnizó. «Por mí no va a quedar», prometió.

Por ahí va el «documento marco», precisamente: «El PP asume su responsabilidad de fijar unas bases orientativas que guíen las negociaciones con otros partidos cuando la aritmética resultante de las urnas así lo justifique». Se trata de un «marco de negociación de pactos: único, vinculante y de aplicación en toda España», que determinará los mimbres programáticos y gubernamentales. Es decir, Feijóo ha fijado una nueva estrategia común (o sea, nacional) que pasa por «acompañar» a los barones. Y capitanearlos.

«Abogamos por un sistema de diálogo y consenso que rompa la dinámica de chantaje político y privilegios injustificables», reza el documento. «Somos una formación de vocación nacional y, como tal, nos presentamos ante los españoles allí donde concurrimos con un proyecto que respeta nuestra diversidad», pero desde «un proyecto común», defiende el PP.

De hecho, los populares inciden en que ellos no renunciarán a ninguno de sus principios, pero entienden que el rumbo de España es la prioridad: «El PP tiene identidad política propia. Un acuerdo no implica acabar siendo lo mismo, ni pretenderlo (...) Pero proclamamos que ninguna diferencia está por encima del interés de España». Para el PP, cualquier acuerdo debe basarse «en el principio de coherencia programática». O sea, «ampliar las ofertas, pero no contradecirlas». Ése es el aviso de dónde están los límites.

"Cuatro Presupuestos"

El PP también advierte a Vox de que, en cualquier acuerdo, «las formaciones comprenden que los gobiernos responden solidaria y colegiadamente por las decisiones y su aplicación presupuestaria». En coherencia, el PP exige «el compromiso de aprobación de cuatro presupuestos como en el establecimiento de un método de seguimiento que garantice el cumplimiento del pacto». Los populares entienden que «el reparto de poder» con Vox, tanto en el ámbito legislativo como en el ejecutivo, «debe respetar la proporcionalidad que los ciudadanos establezcan en las urnas».

Por último, hay que destacar un dardo a Vox, por sus críticas al rey: «Particularmente, nos comprometemos a respetar a la Jefatura del Estado», incide el documento.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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