Esta funcionalidad es sólo para registrados
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
La exposición 'Sergio Larrain. El vagabundo de Valparaíso. Chile', presentada en la Fundación Foto Colectania, no se plantea como una retrospectiva al uso, ni como una celebración tardía de un mito de la fotografía moderna. Lo que propone, con notable inteligencia curatorial, es un ... recorrido interior por una obra tan breve como intensa, articulada desde la escucha, el silencio y la renuncia a cualquier gesto espectacular.
Lejos del énfasis biográfico o del relato heroico, la muestra apuesta por una lectura pausada que sitúa la fotografía de Larraín en un territorio de atención sensible y de permanente vigencia.
El acierto del proyecto reside en buena medida en el comisariado de Agnès Sire, responsable de la recuperación, investigación y revalorización crítica del legado de Sergio Larraín (1931-2012). Su trabajo ha sido determinante para situar esta obra, durante décadas esquiva y parcialmente invisibilizada, en el centro del debate contemporáneo, subrayando la frescura y modernidad de una mirada que, más de medio siglo después, sigue resultando sorprendentemente actual.
La muestra es también fruto de un proceso de colaboración entre Magnum Photos, la Fundación Foto Colectania y la Biennal de Fotografia Xavier Miserachs, una alianza que permite articular el proyecto en distintos tiempos y contextos expositivos. Este trabajo conjunto pone en valor la importancia de activar los grandes archivos fotográficos desde lecturas curatoriales rigurosas, capaces de contextualizar la obra sin clausurarla ni forzar su actualización.
Lejos de una ordenación cronológica cerrada, la exposición se despliega como un trayecto sensible en el que las series chilenas 'Niños de la calle', 'Valparaíso' y 'La isla de Chiloé' funcionan como núcleos que se rozan y se contaminan mutuamente. Sire entiende que la obra de Larraín no avanza por acumulación ni por progresión temática, sino por afinamiento: cada imagen parece resultado de una aproximación reiterada al mundo, de un gesto insistente que busca situarse en el lugar justo antes de desaparecer. No es tanto una fotografía de lo visto como una fotografía del estar.
Detenerse en algunas instantáneas clave permite comprender la lógica profunda de esta selección. 'Pasaje Bavestrello, Valparaíso' (1952), convertida con el tiempo en una de las imágenes más reconocibles del autor, aparece aquí integrada en un conjunto que la devuelve a su condición original: no la de icono aislado, sino la de piedra angular de un lenguaje. Dos niñas avanzan por un pasaje estrecho; una se aleja hacia la luz, la otra permanece en primer término, recortada contra la sombra, sosteniendo una botella. La escena está atravesada por diagonales arquitectónicas que organizan la composición sin imponer un relato. Larraín no explica, sugiere. La infancia no es aquí un territorio idealizado, sino un espacio de tránsito, de incertidumbre y de tensión silenciosa.
Ese mismo posicionamiento se reconoce en la serie 'Niños de la calle' (1956-1957), uno de los cuerpos de obra más contundentes del recorrido. Larraín se sitúa literalmente a la altura de los menores, a ras de suelo, compartiendo el espacio físico y simbólico de quienes viven al margen. En una de las imágenes seleccionadas, un niño avanza con la cabeza gacha entre muros que parecen cerrarse sobre él. El encuadre es inestable, casi incómodo, y precisamente ahí reside su fuerza ética: no hay distancia moral ni voluntad de denuncia explícita. El fotógrafo se introduce en la escena, asumiendo el riesgo formal y emocional que ello implica.
Valparaíso ocupa el centro del recorrido y funciona como un espacio casi uterino, tal y como el propio Larraín lo concibió. Escaleras, cerros, sombras alargadas y cuerpos que aparecen y desaparecen conforman un vocabulario íntimo que se repite sin agotarse. La escena es mínima, casi abstracta, pero cargada de una densidad emocional que remite a la soledad urbana y a una forma de espera sin objeto.
La inclusión de las fotografías realizadas en La isla de Chiloé amplía el registro sin romper la coherencia del conjunto. Aquí el tiempo parece dilatarse y el paisaje adquiere una cualidad casi táctil. En una imagen tomada entre Chiloé y Puerto Montt en 1963, dos figuras sonríen parcialmente ocultas por la vela de una embarcación; el mar, al fondo, apenas se distingue. El encuadre fragmentado refuerza la sensación de una realidad observada de soslayo donde lo esencial ocurre en los márgenes.
El trayecto expositivo conduce, de manera progresiva y casi imperceptible, hacia la retirada. La muestra no culmina en un clímax visual, sino en una sensación de suspensión que dialoga con la decisión de Larraín de abandonar la fotografía profesional en el momento de mayor reconocimiento. El comisariado de Sire evita cualquier tentación de romantizar este gesto y lo integra como parte inseparable de la obra: fotografiar fue, para Larraín, una forma de búsqueda que llegó a un límite.
En un contexto visual saturado de imágenes y relatos cerrados, 'El vagabundo de Valparaíso' reivindica una foto que no aspira a fijar un sentido definitivo. Su modernidad no reside únicamente en su lenguaje formal, sino en una ética de la mirada: una forma de estar en el mundo desde la fragilidad, la atención y la duda. El comisariado de Agnès Sire entiende y respeta esa lección. La exposición no impone una lectura, sino que acompaña; no clausura, sino que deja espacio. El espectador avanza entre imágenes que parecen retirarse en el mismo instante en que se revelan.
Fundación Foto Colectania. Barcelona. Paseo Picasso, 14. Comisaria: Agnès Sire. Hasta el 24 de mayo. Cuatro estrellas.
Tal vez ahí resida la vigencia de Larraín: en recordarnos que mirar también puede ser una forma de desaparecer, y que, en ese gesto silencioso, la fotografía encuentra todavía su razón de ser.
Esta funcionalidad es sólo para suscriptores
Esta funcionalidad es sólo para registrados
Escucha todos los capítulos del podcast de Historia de ABC
«Un señor se puso unas botas y fue hasta el Iryo; le preguntaron y dijo que venía del otro tren, se quedaron demudados»
Nike Revolution 7: analizamos las zapatillas más económicas de Nike para uso diario en 2026