La facturación del sector alcanzó los 1.464 millones de euros en 2024, un 2,7% más, según el Libro Blanco presentado por DEV.
Mientras los despidos y cierres de estudios no cesan a nivel global, España se mantiene como una región resiliente a la crisis del sector de videojuegos. En concreto, los estudios desarrolladores facturaron 1.464 millones de euros en 2024, un 2,7% más que el año anterior, y el empleo directo llegó a 10.508 personas, un aumento del 2,4%, según el Libro Blanco del Desarrollo Español de Videojuegos presentado por DEV (Desarrollo Español de Videojuegos) en la sede de ICEX. Es, en ambos casos, el incremento más discreto desde que la patronal empezó a publicar el informe hace doce años.
"Da un poco de miedo pensar en los datos que podemos encontrar el año que viene, si seguiremos con la resiliencia que nos ha caracterizado estos años o nos encontraremos con una contracción. Los datos que presenta el informe son de hace dos años, es complicado saber qué va a pasar", aseguraba en el evento Mauricio García, presidente de DEV.
Horas antes de la presentación del Libro Blanco del Desarrollo Español de Videojuegos, Microsoft anunciaba despidos a nivel global que afectarán principalmente a Xbox, con 3.200 despidos. Unas semanas antes, Ubisoft anunciaba una nueva reestructuración que pone en riesgo cerca de 400 puestos de trabajo con el cierre de estudios y el recorte de personal en sus oficinas, que afecta también al equipo en Barcelona.
Casi la mitad de los estudios españoles (47%) reconoce estar afectado por la crisis global del sector, y son precisamente los de tamaño medio —entre 200.000 y 2 millones de euros de facturación— los que más lo sufren. El problema, según Mauricio García, es que cada vez cuenta más trabajo encontrar publishers y financiación para desarrollar los trabajos. Asimismo, un 52% de los estudios cree que la continuidad de su empresa está en riesgo si la situación se prolonga un año más, y solo un 5% ve próxima la resolución de la crisis.
La disparidad entre pequeños y grandes estudios sigue siendo la seña de identidad del tejido productivo español. El 56% de los 820 estudios activos, de los que solo 500 están constituidos como empresa y en activo, factura menos de 200.000 euros al año y apenas genera el 1% de los ingresos del sector, mientras que el 1% de los estudios que superan los 50 millones de facturación concentra más de la mitad de todo el negocio.
Inteligencia artificial
Otro gran debate de esta edición es la inteligencia artificial generativa, que ya ha entrado en el día a día de más de la mitad de los estudios españoles (53%), con ChatGPT como herramienta dominante muy por delante de GitHub Copilot o Midjourney. Pero su desembarco no genera consenso. Un 46% de los estudios considera que su impacto en la industria es negativo, frente a un 43% que lo ve positivo, en un empate técnico que esconde una brecha muy marcada por tamaño de empresa. Entre los estudios que facturan más de 2 millones de euros, casi ocho de cada diez tienen una visión favorable de la tecnología; entre los que ingresan menos de 200.000 euros, la proporción se invierte y predomina el recelo, especialmente hacia su impacto en los perfiles creativos y junior.
La mayoría de los estudios (43%) reconoce no tener todavía una política definida sobre su uso interno, y solo un 4% obliga a sus empleados a trabajar con estas herramientas. La patronal defiende que la IA no debería suponer nunca el reemplazo de perfiles humanos ni el deterioro de las condiciones laborales en un sector que ya arrastra suficiente incertidumbre por la crisis global del videojuego.
Incentivos
Como cada año, DEV vuelve a reclamar al Gobierno la aprobación de un incentivo fiscal a la producción y desarrollo de videojuegos equiparable al que ya disfruta el sector audiovisual. Es una reivindicación que la patronal lleva persiguiendo desde 2023 y que, pese al respaldo cosechado entre los grupos parlamentarios, sigue sin ver la luz.
Según los cálculos que la propia DEV encargó a la Universidad Carlos III, esta deducción permitiría multiplicar por cuatro la facturación del sector y doblar el empleo de calidad hacia 2028, en línea con lo ocurrido en países como Francia o Reino Unido, que ya cuentan con medidas similares.
Mientras tanto, la asociación insiste en la necesidad de reforzar y dar continuidad a los instrumentos públicos de financiación y de impulsar un ecosistema nacional de inversión y "publishing" que reduzca la dependencia actual de las editoras extranjeras, hoy responsables de financiar buena parte de los proyectos que se desarrollan en España.
Con todo, la patronal mantiene una previsión de crecimiento moderado para los próximos años y calcula que la facturación superará los 1.650 millones de euros en 2028 y que el empleo directo rondará los 14.000 puestos de trabajo, siempre que la industria logre sortear el actual ciclo de ajuste que atraviesa a nivel mundial.
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