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Política

ERC se opone al "frente de izquierdas" de Rufián para las generales: "Se estrellará. Nadie en el partido lo apoya. No estamos para salvar España de la ultraderecha"

ERC se opone al "frente de izquierdas" de Rufián para las generales: "Se estrellará. Nadie en el partido lo apoya. No estamos para salvar España de la ultraderecha"
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"Nadie en la dirección lo apoya. Que lleve su proyecto a votación", retan desde ERC a su portavoz en el Congreso, que "sólo cuenta con el apoyo de Tardà" Leer

El frente unitario de las izquierdas que viene promoviendo desde el pasado verano el líder de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, no cuenta con el beneplácito del presidente de su partido. De hecho, Oriol Junqueras y el resto de la dirección de los republicanos se oponen frontalmente a la maniobra de su máximo representante en las Cortes Generales, ahora también jalonada por su mentor e histórico dirigente de ERC, Joan Tardà.

«Junqueras va a dejar que Rufián se estrelle contra el muro de su propio partido», advierten fuentes de la formación independentista en conversación con EL MUNDO al ser preguntadas por la posibilidad de que su líder acabe bendiciendo una coalición electoral para las elecciones generales con formaciones como el BNG, Bildu, Compromís, los comunes o la CUP. «La dirección no está por promover una candidatura española para evitar que la ultraderecha gobierne España y salvar España», alertan.

«Tardà es su único apoyo. ¿Pero quién es hoy Tardà? Ha sido un gran político, pero ¿quién es hoy?», reflexionan fuentes próximas a Junqueras para descartar la posibilidad de que el plan de Rufián y de su antecesor en el Congreso reúna el respaldo necesario en el seno de ERC para prosperar.

La pasada semana, Tardà defendió la necesidad de que ERC, los comunes y la CUP concurran juntos a las generales de 2027, para después repetir la experiencia en las elecciones autonómicas catalanas de 2028 si se obtiene un resultado satisfactorio. El que fuera portavoz de los republicanos en la Cámara Alta lidera el ala izquierdista de ERC y su propósito es plantear formalmente la formación de lo que ha venido a bautizar como «frente popular» a lo largo de 2026, para que ERC pueda estudiarlo en sus canales internos en un año en el que no están previstas citas electorales.

El proyecto nace muerto, en opinión de la dirección de ERC. Fuentes de la formación republicana subrayan que «nadie en la Ejecutiva apoya esta idea». «Es que no hay ni pulso. Nadie va a secundar el plan de Rufián y Tardà», insisten las mismas voces, llegando incluso a retar a los ideólogos del frente de izquierdas a probar suerte.

«Si tan claro lo tienen, que lo lleven al Consejo Nacional de ERC [su máximo órgano entre congresos] A ver qué respaldo consiguen», desafían las mismas fuentes, que justifican el inmovilismo de Junqueras del siguiente modo: «A ERC, a veces, le da miedo crecer. Prefiere ser pocos y tranquilos, que muchos y con debate».

Con todo, esasa voces descartan una ruptura total entre Rufián y Junqueras porque «la dirección sabe que tiene en Rufián un valor electoral tremendo y se buscará la manera de entenderse y sacar rédito».

«De momento, no veo que Rufián se vaya de ERC», insiste otro dirigente con altas responsabilidades en la formación secesionista en los últimos años. «Seguro que insistirá en su idea porque se sabe fuerte y bien valorado en las encuestas, y eso también lo sabe Junqueras», añade.

El presidente de ERC considera que la estrategia de unificar a las izquierdas en una lista conjunta solamente es útil en elecciones de circunscripción única, como las europeas, en las que los republicanos concurrieron en coalición con Bildu y el BNG.

Sin embargo, Tardà -que se ha erigido en una suerte de portavoz de Rufián- insiste en que su pretensión es «interpelar a las bases para que aborden un debate imprescindible».

El que fuera líder de ERC en Madrid encabeza una corriente interna llamada Àgora Republicana, con escaso impacto en la dirección del partido, pero que constituye el instrumento orgánico que Rufián necesitaba para inocular su idea en las filas de ERC y exigir que, al menos, sea debatida.

Sabedor de que no contaba con el visto bueno de Junqueras ni del resto de la Ejecutiva, Rufián inició en verano el camino inverso al habitual. En lugar de consensuar con su propio partido la posibilidad de urdir el frente unitario de las izquierdas que defiende como imprescindible, sondeó personalmente a Bildu, Compromís, el BNG o Adelante Andalucía, tal y como reveló EL MUNDO a finales de julio.

Posteriormente, propagó su proyecto a través de las redes sociales o el atril del Congreso, aprovechándose de su elevadísimo grado de conocimiento entre la población.

Es ahora cuando, Tardà mediante, Rufián pretende emprender la inhóspita misión de convencer a Junqueras, al que no seduce en absoluto la idea de diluir su marca en un conglomerado electoral tras el enorme esfuerzo que le costó recuperar la presidencia de ERC y después, también, de que las encuestas empiecen a apuntar a una resurrección del partido. Según el CIS catalán, mientras Junts se hunde en Cataluña a costa del crecimiento de Aliança Catalana, los republicanos se mantendrían como segunda fuerza por detrás del PSC, y creciendo hasta en tres escaños respecto a los comicios catalanes de 2024, donde experimentaron la debacle que les llevó a perder la presidencia de la Generalitat, que ostentaba Pere Aragonès.

Pero la estrategia de Rufián también cuenta con debilidades exógenas, empezando por el enconado pulso que mantienen Podemos y Sumar, y que explica por qué Tardà sólo plantea, por el momento, una coalición entre ERC, los comunes y la CUP.

El propio Tardà admite que hoy por hoy es imposible la coexistencia de Sumar, Podemos e Izquierda Unida en una misma lista «por el nivel de enfrentamiento que hay entre ellos» y que, reconoce, le «avergüenza».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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