Felipe VI ha querido hablar con contundencia de lo sucedido en Ceuta el 30 de julio una vez más. En esta ocasión, el Monarca ha aprovechado la visita de Estado del presidente de Francia, Emmanuel Macron, para reivindicar la necesidad de que la Unión Europea se implique en la defensa de la frontera sur de Europa.
"Debemos también ser más eficaces y solidarios en la protección de la frontera exterior de la Unión", ha comenzado el Monarca durante el discurso de la cena de gala. El Rey ha recordado que lo acontecido en Ceuta "es inaceptable" y lo ha descrito como "la intrusión masiva de decenas de miles de personas violando una frontera española que es, también, una frontera europea", ha subrayado el Monarca. Por ello, lo sucedido "plantea un desafío mayúsculo desde el punto de vista de la seguridad y el orden público".
Sin dejar la cuestión del intento de violación de la soberanía territorial, el Rey ha insistido en que esta situación ·debe tener como consecuencia un refuerzo de la colaboración entre los estados miembros, en recursos y cooperación". El Monarca ha recordado que "los países europeos que soportamos una mayor presión por encontrarnos en la frontera exterior de la UE no podemos afrontar solos una responsabilidad que es de todos".
Sus palabras llegan en un momento determinante, cuando dos meses después del cruce masivo de personas a nado aún quedan miles de migrantes en las calle de Ceuta. Y también mientras el Ministerio de Asuntos Exteriores hace los trámites necesarios en la UE para tener una presencia institucional permanente de Frontex en las dos ciudades autónomas.
El Rey ha recordado asimismo la necesidad de tener "la mejor versión de Europa" y seguir "trabajando unidos para no perder ese gran acervo y reforzar al mismo tiempo nuestra capacidad de influencia". También ha recordado la urgencia de "encauzar las derivas de la historia sin perder nuestros principios y valores".
En un momento de amenaza para los Europeos, tanto por el avance de Vladimir Putin, que cada vez lanza más ataques de guerra híbrida, el Rey ha recordado la urgencia de "tener capacidad" de "defender nuestras infraestructuras y cadenas de suministro".
Los Reyes, con el matrimonio MacronTodo ello lo pronunció Don Felipe en el comedor de gala del Palacio Real, en una ceremonia que se retrasó media hora y mientras a pocos metros, en el Senado, dominado por la mayoría absoluta del Partido Popular, reservó una sorpresa desagradable para Macron y Sánchez, coincidiendo con la visita de Estado que el primero realiza a España.
La Cámara Alta dio al traste con el Tratado de Amistad y Cooperación entre el Reino de España y la República Francesa, firmado hace tres años por Sánchez y Macron en Barcelona. El debate y votación del Tratado se produjo justo cuando en el Palacio de Oriente de Madrid se empezaban a congregar los invitados que asistían a la cena de gala presidida por los Reyes para agasajar al jefe del Estado francés y a su esposa. El resultado de la votación fue de 142 votos en contra, frente a 106 a favor y una abstención.
El rechazo del Senado se produjo, además, pese a la reciente sentencia del Tribunal Constitucional, en respuesta al recurso presentado por el PP, considerando que el Tratado no vulneraba la Carta Magna puesto que el artículo polémico, que contemplaba la participación de un ministro del país vecino en el Consejo de Ministros de España, había quedado suficientemente matizado e interpretado mediante canje de notas por los ministros de Exteriores de ambos países. En esas notas se aclaraba que dicha presencia sería «en los márgenes» y en una reunión «por separado» del Consejo.
Este varapalo significa la caída definitiva del Tratado de Amistad y Cooperación. No habría sido así, si hubiera sido un texto que admitiera enmiendas pero se trataba de un documento cerrado que no podía ser objeto de modificaciones. En caso de que hubiera sido posible enmendarlo, se habría abierto una vía para acabar aprobándolo con la creación de una comisión mixta Congreso-Senado para llegar a un acuerdo que, posteriormente, tendría que ser votado por ambas cámaras. En caso de discrepancia entre ellas, el Congreso podría imponerse con una votación por mayoría absoluta.
Ahora, sólo existe una posibilidad que pasa por que el Gobierno vuelva a remitir el texto al Congreso -modificando, previo acuerdo con Francia, el artículo polémico, con la precisión que establece el canje de notas ministerial- y emprender de nuevo toda la tramitación parlamentaria.
El PP insistió, durante el debate, en que un Tratado internacional que compromete a España no puede quedar determinado por un canje de cartas entre ministros que «no ha sido debatido por nadie». Los populares aseguran no cuestionar la importancia estratégica de Francia ni la relación estrecha con España, pero recalcan que el Tratado no cumplía con los requisitos exigibles y, además, no abordaba algunos de los problemas más importantes que existen entre los dos países, en alusión a las conexiones ferroviarias y energéticas. Los socialistas les acusaron de ser una «desgracia» para España.