Shaolei Ren advierte de que algunas empresas quizá no quieran que sus procesadores funcionen a temperaturas tan altas, ya que esto puede afectar al rendimiento computacional, mientras que otras también albergan en el mismo espacio servidores no dedicados a la IA que no soportan el calor. No obstante, se están desarrollando otras tecnologías de refrigeración.
Algunas de ellas se basan en sistemas de tuberías de diseño sofisticado que extraen el calor de los procesadores de forma aún más eficaz. Varias empresas estadounidenses están instalando centros de procesamiento de datos en el océano, aunque esto dificulta el acceso en caso de que sea necesario sustituir o actualizar el hardware, señala Bahadur.
Los avances en la tecnología de refrigeración serán necesarios para que las empresas tecnológicas cumplan los objetivos de sostenibilidad que se han fijado para sus operaciones. Según un comunicado de Amazon, su división de Servicios Web “se ha fijado el objetivo de alcanzar un balance hídrico positivo para 2030 —devolviendo a las comunidades más agua de la que consumen nuestras operaciones directas— y, a partir de 2024, ya habremos recorrido más de la mitad del camino”.
Un portavoz de OpenAI remite a una página web en la que se describen los planes de la empresa para minimizar el consumo de agua, mientras que Google se propone reponer el 120% del agua dulce que consumen sus centros de datos para 2030 a través de diversos proyectos de gestión responsable del agua.
Algunas empresas, como Google, también están encontrando formas inteligentes de aprovechar el calor residual de los centros de datos para ayudar a abordar otros retos de sostenibilidad, como reducir la dependencia de los combustibles fósiles en la calefacción de los edificios. En toda Europa,