Y Juanma Moreno se coronó. Subido a una carroza, con capa y traje largo, ha desfilado por las calles de Sevilla encarnando al Rey Baltasar en la tradicional cabalgata que organiza el Ateneo, invocando "magia" e "ilusión" a partes iguales y entrenado, según sus propias palabras, para lanzar 6.000 kilos de caramelos en una tarde.
El presidente de la Junta de Andalucía y líder del PP andaluz ha sido, por seis horas, uno de los tres magos de oriente, cumpliendo un sueño que le ha devuelto, a sus 55 años, a su infancia malagueña.
Pero, sobre todo, Moreno/Baltasar se ha dado un baño de masas que le ha permitido testar su popularidad entre sus súbditos/electores en un año en el que le esperan desafíos mucho mayores que el de lanzar 6.000 kilos de caramelos.
El presidente andaluz -el segundo, tras el socialista José Rodríguez de la Borbolla, en encarnar a un rey mago en la cabalgata sevillana- pretende en 2026 ceñirse otra corona, la de la mayoría absoluta ("mayoría estable" es el eufemismo que usan en el PP) en las elecciones autonómicas que deben celebrarse antes del verano, el 19 de junio como muy tarde.
Decía Moreno el viernes, en un desayuno con el resto de Sus Majestades, que hace semanas que anda "inquieto" ante tamaña "responsabilidad", una inquietud que es extrapolable a la que sienten en el Partido Popular de Andalucía ante los comicios que revalidarán, o no, la "vía andaluza", la estrategia política a la que Moreno ha fiado su éxito y su futuro.
Porque, tras más de siete años de gobierno, repetir los resultados de 2022, la mayoría absoluta de 58 diputados, es bastante más complicado que coronarse como Baltasar y la precampaña que ahora arranca va a ser notablemente más difícil que desfilar por las calles de la capital andaluza, donde ye le han recordado alguna de las piedras en el camino, como la crisis de los cribados de cáncer de mama. Durante el recorrido, a Moreno le lanzaron una lluvia de globos en forma de pechos para denunciar los fallos del sistema sanitario público.
De hecho, el propio líder popular y los dirigentes de su partido llevan meses alimentando el discurso de que la mayoría absoluta, o "estable", es extremadamente difícil de alcanzar, que lo sucedido hace cuatro años fue algo excepcional (no solo en el contexto naciona, sino también en el internacional) y que repetir aquella gesta es más que complicado, casi imposible.
Esa dificultad la constatan los últimos sondeos electorales conocidos, como el del Centro de Estudios Andaluces (Centra), el denominado CIS andaluz, que en sus dos últimas ediciones coloca al PP de Moreno en el límite de los 55 escaños (la mayoría absoluta en el Parlamento autonómico), con ese umbral en riesgo, lo que volvería a hacer depender al ejecutivo popular de Vox, como sucedió tras las elecciones de diciembre de 2018, cuando el PP y Ciudadanos, en coalición, desalojaron al PSOE del poder tras 37 años y gracias al apoyo del partido de Santiago Abascal.
La estrategia del PP en este arranque de precampaña pasa por un control de las expectativas, a la baja obviamente, al tiempo que moviliza a su electorado, bajo la premisa de que nada está garantizado, lanzando el mensaje de que un exceso de confianza puede ser desastroso.
En cualquier caso, para el PP andaluz, Baltasar/Moreno sigue siendo el Rey más allá de la cabalgata de este 5 de enero en Sevilla, es su principal activo, su imagen de marca y su mayor reclamo. Hasta el punto de que, la gestión de su gobierno, sus logros, su balance, van a ser el eje de la precampaña, cuyo peso descansará, casi exclusivamente, en el ejecutivo, en los consejeros y en sus altos cargos.
De hecho, en el gobierno andaluz están perfilando sus planes de cara a la recta final de la legislatura, unos meses en los que Moreno quiere imprimir velocidad y presumir de gestión, frente a la polarización que preside el debate político nacional, tal y como dejó ver en su discurso navideño, grabado en Málaga, su provincia natal y cuna política.
En el partido, señalan fuentes de su dirección, no hay prisa por iniciar la precampaña propiamente dicha. "Hay que respetar los tiempos", señalan estas fuentes, que insisten en que "la gente se cansa" y en que hay que esperar a que el presidente apriete el botón de la convocatoria electoral.
Entonces sí, añaden desde el PP-A, se concretará el trabajo que se ha hecho en los dos últimos años, en los que la formación ha desarrollado una intensa actividad de escucha, con actos celebrados con agentes sociales y económicos para conocer, de primera mano, las necesidades, preocupaciones y reivindicaciones de los andaluces.
Ese trabajo "adelantado" y un partido "en permanente tensión" serán las claves de la precampaña y de la campaña electoral con la que Moreno quiere acercarse tanto como sea posible a esa "mayoría estable" enarbolando la bandera de la estabilidad, de la alternativa andaluza frente a la polarización y la inestabilidad.
Con la corona de la mayoría absoluta aún lejos, Baltasar/Moreno ha podido disfrutar este 5 de enero de otra corona, la de la cabalgata de los Reyes Magos de Sevilla y entrenarse, lanzando 6.000 kilos de caramelos, para el desafío, mucho mayor, que le espera en unos meses.