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La familia real de Liechtenstein amenaza con una demanda por las reformas dinásticas

La familia real de Liechtenstein amenaza con una demanda por las reformas dinásticas
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El conflicto en el seno de la monarquía más rica de Europa se agudiza después de que el príncipe Alois reforzase su control sobre los miembros de la familia. Leer
Financial TimesLa familia real de Liechtenstein amenaza con una demanda por las reformas dinásticas
  • PAUL CARUANA GALIZIA
Actualizado 18 SEP. 2026 - 16:12El príncipe heredero Alois de Liechtenstein.Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

El conflicto en el seno de la monarquía más rica de Europa se agudiza después de que el príncipe Alois reforzase su control sobre los miembros de la familia.

Una disputa familiar sacude a la monarquía más rica de Europa. Algunos miembros de la realeza amenazan con demandar al gobernante de facto de Liechtenstein por reformas que, según afirman, refuerzan su control sobre su estatus dinástico, y las asignaciones que trae consigo.

La rebelión estalló el mes pasado cuando el príncipe heredero Alois impulsó reformas aparentemente progresistas, abriendo la sucesión a las mujeres y otorgándoles derecho de voto en los asuntos familiares. Sin embargo, estas medidas también debilitaron el control ejercido por los familiares y ampliaron la autoridad de Alois sobre sus títulos, escudos de armas y pertenencia dinástica.

Dos miembros disidentes de la Casa Principesca aseguran a Financial Times que los cambios tienen implicaciones financieras, ya que el estatus dinástico afecta a las asignaciones de la multimillonaria fortuna familiar. Gran parte de esa riqueza se concentra en LGT, el banco privado propiedad de la Casa Principesca y dirigido por el hermano de Alois, el príncipe Max. En 2025, LGT pagó a la familia principesca un dividendo de unos 878 millones de dólares (765 millones de euros).

La Casa Principesca declara que Alois es el "beneficiario del patrimonio familiar" y que, según la Ley de la Casa que rige a la familia, está obligado a apoyar a los miembros que atraviesen dificultades económicas "en la medida en que los ingresos procedentes del patrimonio lo permitan".

Los miembros de la realeza disidentes insisten en que su confrontación con Alois no tiene que ver con cuestiones económicas, sino con tener los mismos derechos que sus 42.000 súbditos.

"Se han vulnerado nuestros derechos", afirma un príncipe disidente, que pide permanecer en el anonimato por temor a represalias. "El hecho de ser príncipes no significa que no tengamos derechos básicos".

El príncipe añade que la demanda contra las reformas de Alois llevaba gestándose "varios meses" con el apoyo de "muchos" otros miembros de la familia.

Los dos miembros de la familia señalan que la preocupación por la reputación tanto del banco como de la dinastía se había intensificado tras las recientes revelaciones de los archivos de Jeffrey Epstein, entre ellas que LGT empleó a una mujer cercana al fallecido financiero pedófilo que siguió manteniendo contacto con él tras su condena mientras trabajaba en el banco.

Un portavoz del banco declara: "La persona en cuestión realizó un periodo de prácticas estudiantiles de cuatro meses en LGT", añadiendo que la institución "no tenía conocimiento de ningún contacto privado" entre ella y Epstein.

La disidencia dentro de la Casa Principesca fue considerable cuando se aprobaron las reformas en agosto: casi un tercio de los 50 príncipes con derecho a voto se opusieron, según una carta interna del Castillo de Vaduz. El príncipe disidente y el segundo miembro de la familia que habló con FT creen que el verdadero nivel de oposición fue "mucho mayor".

La Casa Principesca niega que las reformas aumenten los "poderes constitucionales" del monarca, afirmando que muchos de los cambios son técnicos o codificaban prácticas existentes, y que los derechos de los miembros de la familia están sujetos a la "supervisión de los órganos representativos de la familia".

La familia declinó hacer comentarios sobre la demanda prevista, declarando que, "por principio, no comentamos rumores ni especulaciones".

Los abogados que asesoran a los miembros disidentes de la familia están estudiando posibles procedimientos judiciales, así como una demanda por violación de derechos humanos que podría llegar al Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo.

Uno de los argumentos que se barajan es si su derecho a la vida familiar está adecuadamente protegido, dado que las reformas afectan su estatus dentro de la familia.

Su demanda se complica por el hecho de que la Ley de la Casa de Liechtenstein se encuentra fuera de la Constitución del país, a pesar de que determina cuestiones como quién puede heredar el trono de Liechtenstein, un cargo que otorga el poder de vetar leyes, destituir gobiernos y disolver el Parlamento.

El organismo de expertos jurídicos del Consejo de Europa calificó esta situación de "asombrosa" al examinar las reformas constitucionales propuestas por la Casa Principesca hace más de dos décadas.

"No podemos ir a ningún sitio para protegernos de Alois", asegura el príncipe disidente.

Patricia Schiess, catedrática de derecho constitucional en el Instituto Liechtenstein, afirma que, hasta donde ella sabe, la Ley de la Casa nunca ha sido revisada por un tribunal y "no existe una doctrina jurídica establecida" sobre su estatus.

"El derecho a un nombre, el derecho a contraer matrimonio y las cuestiones relativas a los hijos nacidos fuera del matrimonio son, sin duda, asuntos que pueden ser llevados ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos", asegura Schiess.

Sin embargo, advierte que cualquier reclamación tendría que pasar primero por los tribunales nacionales de Liechtenstein y demostrar una conexión con un acto u omisión del Estado antes de ser admitida por el TEDH.

Se espera que el recurso legal se centre en la forma en que se adoptaron las medidas. Los disidentes afirman que Alois rompió el protocolo al celebrar una votación por correo en lugar de una votación presencial, como había sido costumbre a lo largo de los 300 años de historia de la monarquía.

La Casa Principesca rechaza las acusaciones de irregularidades en la votación y afirma que el recuento se realizó en el Castillo de Vaduz el 12 de agosto, en presencia de Alois, su padre, su secretario privado y su jefe de Gabinete, así como de otros cuatro príncipes.

Posteriormente, se informó a los familiares mediante una carta oficial de que el 70% había respaldado los cambios, superando por un estrecho margen la mayoría de dos tercios necesaria para modificar la Ley de la Casa. La carta agradecía a quienes tenían "reservas o una opinión diferente" y los instaba a unirse en torno a la decisión.

Pero el príncipe entrevistado por FT afirma que el resultado dejó atónitos a sus familiares. "Nos sorprendió muchísimo la votación", asegura. "¿Por qué iba alguien a votar en contra de sus propios intereses?".

Un abogado que asesora a los miembros disidentes de la familia escribió en mensajes a los que ha tenido acceso FT que la Ley de la Casa podría ser "absolutamente nula" si no se hubiera alcanzado válidamente la mayoría requerida.

Ante la falta de una vía clara a través del Tribunal Constitucional, el abogado sugirió solicitar a los tribunales civiles de Liechtenstein que se pronunciaran sobre la validez de las enmiendas.

Schiess afirma que las consecuencias de tal fallo son inciertas. "No existe precedente para esto", señala.

Los primeros indicios de problemas dentro de la dinastía habían surgido antes de la votación. En junio, Alois declaró que vetaría una iniciativa para legalizar el aborto durante las primeras 12 semanas de embarazo, incluso si los liechtensteinianos la aprobaban en referéndum. Los miembros disidentes de la familia describen su postura como una imposición de sus creencias católicas a la población.

La Casa Principesca sostiene que el aborto es un asunto legal que compete a Alois como jefe de Estado interino y que los miembros de la familia no tienen ninguna participación en ello.

Pero a medida que el conflicto se agudiza, el príncipe disidente advierte: "Si se resiste, tendremos una república. Es mejor tener una república".

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