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La gran divergencia entre China y EEUU en la carrera por la IA: unos necesitan chips y otros necesitan energía

La gran divergencia entre China y EEUU en la carrera por la IA: unos necesitan chips y otros necesitan energía
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Bajo un acto tan reflejo (y común, en mi caso) de sacar el móvil y abrir Gemini o tener una pestaña en el navegador abierta con ChatGPT hay una enorme infraestructura detrás. Soy usuaria gratis de ambos modelos, pero la de la IA es una carrera de fondo que vale mucho dinero. De ahí que empresas con un ecosistema sólido como Google o Meta aguanten mejor esta fase inicial de expansión y que OpenAI ya tenga en su hoja de ruta poner publicidad. He mencionado dos productos que uso a diario y que son competencia, pero que en un escenario global están en el mismo equipo: el de Estados Unidos. Al otro lado del ring, China. Porque la otra potencia que se ha presentado a la carrera es China (Europa todavía se está calzando). De hecho, su gobierno ha trazado un minucioso plan para dominarla en 2027. Mientras que en China el impulso de la inteligencia artificial está liderado por el gobierno, en Estados Unidos es el sector privado. Dos formas de entender el negocio diferente que constituyen la punta del iceberg de dos rutas que, pese a tener una meta común, cada vez se bifurcan más. Diferentes enfoques de inversión. Si hablamos de inversión, la diferencia es abismal: en Estados Unidos se hizo una inversión de capital riesgo de 175.000 millones de dólares, según datos de China International Capital Corp.  Si buscamos una cifra de una entidad de referencia dentro de EEUU, firmas como PitchBook suben la apuesta hasta los 222.000 millones (brutal: de cada 3 dólares invertidos en startups en EEUU, 2 van directos a la IA) y Crunchbase lo estima en 168.000 millones de dólares. En cualquier caso, a años luz frente a China, que ronda los 6.000 millones de dólares, según el Stanford AI Index Report. Centrándonos en lo empresarial la horquilla se reduce: las big tech estadounidenses invirtieron seis veces más que sus homólogas chinas, de acuerdo con datos de Pitchbook y FactSet.  Y si combinamos público y privado, también: en China la suma asciende a 165.000 millones de dólares en los últimos años, bastante por detrás de los 563.000 millones procedentes de empresas y del gobierno de EEUU. Una obviedad: el capital estatal y privado tienen expectativas diferentes en cuanto a rentabilidad, horizontes de inversión y sectores objetivo. Un ejemplo concreto: China acaba de lanzar su primer LLM dirigido a la agricultura, un sector estratégico para el estado que seguramente no esté entre los primeros intereses del sector privado de EEUU. Y esto es clave para entender sus trayectorias divergentes de crecimiento. Dónde invierte cada uno. En China el dinero se dirige hacia las tecnologías subyacentes, con los semiconductores avanzados a la cabeza, según explica CICC. En Estados Unidos por el contrario la prioridad absoluta es la construcción de centros de datos, un proceso lento y repleto de tantas trabas que hasta se plantean el espacio, e infraestructuras energéticas capaces de cubrir la demanda. Y tiene sentido, en tanto en cuanto la casuística de cada uno es particular: China se enfrenta a un bloqueo en tecnología que le ha hecho tener que buscarse las castañas y pisar el acelerador para lograr la autosuficiencia y abordar así la escasez de recursos derivada de su acceso restringido a chips de última generación. En el caso de Estados Unidos, la combinación de infraestructuras energéticas envejecidas y un fuerte crecimiento de la demanda eléctrica ha reactivado su búsqueda de nuevas fuentes energéticas, con efectos geopolíticos significativos, y ha devuelto protagonismo a industrias como la nuclear. En Xataka China quiere dominar la IA para 2027: este es su detalladísimo plan para ganarle la partida a EEUU ¿Y si es una burbuja? En plena fase de crecimiento del sector y con países poniendo toda la carne en el asador, resulta inevitable pensar en que tarde o temprano la burbuja podría explotar. Para el premio Nobel de Economía Michael Spence, estamos ante una "burbuja racional, justificando así las inversiones: "El coste de quedar en tercer lugar en la competición es mucho mayor que las pérdidas derivadas de la sobreinversión o la ineficiencia" explicaba en el foro Taihu World Cultural. En el foro FII Priority Asia del mes pasado celebrado en Tokio, el fundador y consejero delegado de SoftBank Group, Masayoshi Son, intentó alejar los temores explicando que "si la IA lograra generar a largo plazo el 10 % del producto interior bruto mundial, compensaría con creces billones de dólares en gasto en IA". En cualquier caso, hay encuestas que dan que pensar. En Xataka | La carrera por la IA ha colocado a China en un escenario impensable: obligar a Estados Unidos a salir de su zona de confort En Xataka | Europa está descubriendo ahora mismo que EEUU no es el socio que pensaba. Y eso es un problema en materia IA Portada | Gemini - La noticia La gran divergencia entre China y EEUU en la carrera por la IA: unos necesitan chips y otros necesitan energía fue publicada originalmente en Xataka por Eva R. de Luis .
La gran divergencia entre China y EEUU en la carrera por la IA: unos necesitan chips y otros necesitan energía

El gran cuello de botella: por qué Estados Unidos busca energía y China busca chips

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Eva R. de Luis

Editor Senior

Eva R. de Luis

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Bajo un acto tan reflejo (y común, en mi caso) de sacar el móvil y abrir Gemini o tener una pestaña en el navegador abierta con ChatGPT hay una enorme infraestructura detrás. Soy usuaria gratis de ambos modelos, pero la de la IA es una carrera de fondo que vale mucho dinero. De ahí que empresas con un ecosistema sólido como Google o Meta aguanten mejor esta fase inicial de expansión y que OpenAI ya tenga en su hoja de ruta poner publicidad. He mencionado dos productos que uso a diario y que son competencia, pero que en un escenario global están en el mismo equipo: el de Estados Unidos.

Al otro lado del ring, China. Porque la otra potencia que se ha presentado a la carrera es China (Europa todavía se está calzando). De hecho, su gobierno ha trazado un minucioso plan para dominarla en 2027. Mientras que en China el impulso de la inteligencia artificial está liderado por el gobierno, en Estados Unidos es el sector privado. Dos formas de entender el negocio diferente que constituyen la punta del iceberg de dos rutas que, pese a tener una meta común, cada vez se bifurcan más.

Diferentes enfoques de inversión. Si hablamos de inversión, la diferencia es abismal: en Estados Unidos se hizo una inversión de capital riesgo de 175.000 millones de dólares, según datos de China International Capital Corp.  Si buscamos una cifra de una entidad de referencia dentro de EEUU, firmas como PitchBook suben la apuesta hasta los 222.000 millones (brutal: de cada 3 dólares invertidos en startups en EEUU, 2 van directos a la IA) y Crunchbase lo estima en 168.000 millones de dólares. En cualquier caso, a años luz frente a China, que ronda los 6.000 millones de dólares, según el Stanford AI Index Report. Centrándonos en lo empresarial la horquilla se reduce: las big tech estadounidenses invirtieron seis veces más que sus homólogas chinas, de acuerdo con datos de Pitchbook y FactSet

Y si combinamos público y privado, también: en China la suma asciende a 165.000 millones de dólares en los últimos años, bastante por detrás de los 563.000 millones procedentes de empresas y del gobierno de EEUU. Una obviedad: el capital estatal y privado tienen expectativas diferentes en cuanto a rentabilidad, horizontes de inversión y sectores objetivo. Un ejemplo concreto: China acaba de lanzar su primer LLM dirigido a la agricultura, un sector estratégico para el estado que seguramente no esté entre los primeros intereses del sector privado de EEUU. Y esto es clave para entender sus trayectorias divergentes de crecimiento.

Dónde invierte cada uno. En China el dinero se dirige hacia las tecnologías subyacentes, con los semiconductores avanzados a la cabeza, según explica CICC. En Estados Unidos por el contrario la prioridad absoluta es la construcción de centros de datos, un proceso lento y repleto de tantas trabas que hasta se plantean el espacio, e infraestructuras energéticas capaces de cubrir la demanda.

Y tiene sentido, en tanto en cuanto la casuística de cada uno es particular: China se enfrenta a un bloqueo en tecnología que le ha hecho tener que buscarse las castañas y pisar el acelerador para lograr la autosuficiencia y abordar así la escasez de recursos derivada de su acceso restringido a chips de última generación. En el caso de Estados Unidos, la combinación de infraestructuras energéticas envejecidas y un fuerte crecimiento de la demanda eléctrica ha reactivado su búsqueda de nuevas fuentes energéticas, con efectos geopolíticos significativos, y ha devuelto protagonismo a industrias como la nuclear.

En XatakaChina quiere dominar la IA para 2027: este es su detalladísimo plan para ganarle la partida a EEUU

¿Y si es una burbuja? En plena fase de crecimiento del sector y con países poniendo toda la carne en el asador, resulta inevitable pensar en que tarde o temprano la burbuja podría explotar. Para el premio Nobel de Economía Michael Spence, estamos ante una "burbuja racional, justificando así las inversiones: "El coste de quedar en tercer lugar en la competición es mucho mayor que las pérdidas derivadas de la sobreinversión o la ineficiencia" explicaba en el foro Taihu World Cultural.

En el foro FII Priority Asia del mes pasado celebrado en Tokio, el fundador y consejero delegado de SoftBank Group, Masayoshi Son, intentó alejar los temores explicando que "si la IA lograra generar a largo plazo el 10 % del producto interior bruto mundial, compensaría con creces billones de dólares en gasto en IA". En cualquier caso, hay encuestas que dan que pensar.

En Xataka | La carrera por la IA ha colocado a China en un escenario impensable: obligar a Estados Unidos a salir de su zona de confort

En Xataka | Europa está descubriendo ahora mismo que EEUU no es el socio que pensaba. Y eso es un problema en materia IA

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