- J. ROIBÁS/C. DRAKE
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El ímpetu industrial de Ángel Escribano al frente de Indra para hacer crecer la compañía se topa con los conflictos de interés ligados al intento de fusionarse con su empresa familiar
Ángel Escribano llegó a la presidencia de Indra el 19 de enero de 2025, hace 14 meses, y el impacto mediático que generó su desembarco en la principal empresa española de Defensa ha marcado la tónica de su mandato.
La caída de José María Álvarez-Pallete como presidente de Telefónica -con el visto bueno de Manuel de la Rocha, director de la Oficina de Asuntos Económicos del Gobierno, otro de los grandes protagonistas en el camino de Escribano en Indra- provocó que Marc Murtra pusiese rumbo a la teleco y que Escribano se convirtiese en el presidente de Indra.
Su estilo directo e industrial, alejado del perfil predominante en el Ibex 35, llamó la atención desde el inicio y se hizo notar pronto, dado que tan solo unos días después de su llegada (el 31 de enero de 2025) se concretó la compra de casi el 90% de Hispasat a Redeia por 725 millones de euros.
Comparecencia clave
La determinación con la que aterrizó Escribano en Indra quedó patente en alguna de sus primeras declaraciones como presidente de la compañía, en las que reconoció que su intención es hacer "más ambicioso" el plan estratégico que la empresa había presentado hacía menos de un año.
Así, con la velocidad por bandera, se presentó el 13 de marzo de 2025 ante la Comisión Mixta de Seguridad Nacional del Congreso, donde afeó la gestión de Santa Bárbara Sistemas por parte de su propietaria, la estadounidense General Dynamics, y donde también reveló su intención de comprar la fábrica de Santa Bárbara en Trubia (Oviedo), a lo cual se negó el gigante norteamericano.
En dicha comparecencia, Escribano también desveló la intención de Indra de adquirir una fábrica de Duro Felguera en Gijón para fabricar en ella vehículos blindados, lo cual sucedió finalmente el 24 de junio de 2025 por 3,6 millones de euros.
Más allá de los anuncios realizados en esa comparecencia, lo más destacado de esa cita es que marcó la relación entre Indra y Santa Bárbara, enzarzadas ahora a cuenta de los contratos de artillería adjudicados a la unión temporal de empresas (UTE) de Indra y Escribano por 7.240 millones de euros.
Arranca la operación
Poco más de un mes después , a finales de abril, saltó la noticia, adelantada por EXPANSIÓN, de que Indra estaba interesada en fusionarse con la empresa familiar de Ángel Escribano, es decir, Escribano Mechanical & Engineering (EM&E).
La operación suponía un conflicto de interés evidente debido también a que EM&E es el segundo mayor accionista de Indra después del Gobierno, que posee un 28% de la compañía a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi).
Debido a ello, el 10 de julio de 2025, el consejo de administración de la compañía decidió, por unanimidad, crear una comisión ad hoc para velar por el cumplimiento de las reglas aplicables para la correcta gestión de los conflictos de interés de la operación.
Tan solo 20 días después, el 30 de julio de 2025, se definieron los miembros que formarían parte de la comisión, todos ellos vocales independientes. Se trataba de Belén Amatriain como presidenta de la misma, Eva María Fernández, Josep Oriol Piña y Bernardo Villazán.
Sin embargo, a finales de agosto Villazán dimitió de su puesto en la comisión alegando motivos personales.
Programas militares
Pasado el verano, la operación con EM&E pasó a un segundo plano y la actualidad de la empresa y del sector se centró en el reparto de los millonarios contratos militares al calor del aumento de los presupuestos para Defensa en un contexto geopolítico complejo.
Indra, junto a Navantia y Airbus, se convirtió en la principal receptora de contratos públicos del Ministerio de Defensa y la cotización de la compañía se disparó.
Sin embargo, esta situación, sumada a la determinación de la empresa de crecer a base de compras, generó cierto recelo en el sector, que considera que el reparto de los fondos está beneficiando demasiado a la compañía presidida por Ángel Escribano.
Estos recelos terminaron de explotar a comienzos de 2026, cuando se conoció que el Tribunal Supremo había admitido a trámite un recurso contencioso-administrativo presentado por Santa Bárbara, en el que solicitaba que se bloqueen 3.000 millones de euros en préstamos públicos concedidos a Indra y EM&E para los mencionados contratos de artillería.
Santa Bárbara considera que ha sido ninguneada en estas licitaciones gubernamentales y argumenta que tiene más experiencia y capacidades que Indra para llevar a cabo estos contratos.
De hecho, a mediados de febrero Santa Bárbara redobló su apuesta y activó también la vía administrativa al presentar un recurso de alzada ante el Ministerio de Defensa contra la adjudicación de los contratos.
El recurso en el Supremo todavía está pendiente de resolución y la fecha límite para conocer el resultado del proceso administrativo ante Defensa es el próximo 22 de abril.
Dudas del Gobierno
Entre finales de enero y comienzos de febrero de este año es cuando la operación con EM&E volvió a situarse en primerísimo plano.
La operación, que estaba siendo analizada de forma exhaustiva por parte del Gobierno y de Indra, que contrató los servicios de varias consultoras, estaba pendiente de la valoración que se hacía de EM&E.
Esta valoración sería la que determinaría el tipo de canje de la fusión por absorción con la que se planteó desde un primer momento la transacción.
Sin embargo, a medida que se avanzaba en ese proceso, al Gobierno empezaron a entrarle dudas sobre la estructura de la operación debido a que podría suponer que perdiese el control de la principal empresa de Defensa del país en un momento geopolítico clave y con muchos millones de euros en juego.
La dudas de la Sepi se cristalizaron en presiones indirectas sobre Ángel Escribano y que apuntaban a que el Gobierno estaba pidiendo un paso atrás por su parte.
La situación llegó a tal punto que el propio Escribano remitió un comunicado en el que confirmaba que seguía trabajando para hacer crecer a la empresa española.
La lógica de ese comunicado atendió también al objetivo de frenar la sangría bursátil que supusieron los rumores de una posible salida de Ángel Escribano de la compañía.
Sin embargo, la presión de la Sepi sí que surtió cierto efecto dado que los Escribano salieron al paso de la situación y afirmaron que estaban dispuestos a estudiar todas las posibles opciones para que la operación saliese adelante.
Si bien parecía que las aguas volvían a su cauce y que la situación se normalizaba, poco más de un mes después el Gobierno volvió a la carga y la sombra de un cese al 'estilo Pallete' con, de nuevo, Manuel de la Rocha como protagonista, volvió a sobrevolar la figura de Ángel Escribano.
Ahora, ya no hay opciones que valgan y la operación ha saltado por lo aires, dado que EM&E ha renunciado a la operación. Sin embargo, Ángel Escribano se resiste a dejar su cargo como presidente de Indra.
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