A Olivia y Ana, de 6 y 3 años, les han explicado sus padres como buenamente han podido "quienes son estas personas que duermen en las calles" de Ceuta. Les han aclarado que vienen de un país vecino, que allí la vida no es fácil y que no tienen dinero para pagar una casa aquí. También que no hicieron las cosas bien para venir. "Por eso hay que estudiar mucho, ¿verdad?", les pregunta su padre.
A partir de mañana martes, aproximadamente 18.000 alumnos ceutíes retomarán la rutina escolar. Sólo habrá una diferencia con otras rentrées: cada día de la semana, durante 24 horas, habrá vigilancia privada reforzada en el interior de los centros educativos, especialmente durante la entrada y salida de los mismos. Esta medida se activó el pasado 1 de septiembre, fecha en la que los claustros volvieron a los centros escolares para preparar el inicio del curso.
Además, el Ministerio de Educación ha propuesto que haya un acompañamiento policial en las diferentes rutas escolares, así como un refuerzo de la seguridad en las inmediaciones de los colegios durante las tardes y las noches para que no entre personal no autorizado en esos edificios. En esta línea, los planes de seguridad contemplan la presencia de la Policía Nacional, así como la de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, según precisan fuentes del ministerio que dirige Milagros Tolón. Sea como fuere, el Gobierno insiste en que el curso "empezará con normalidad".
El plan se estableció la semana pasada en la Junta Local de Seguridad ceutí, aunque todavía queda una última reunión, que se celebrará hoy, para cerrar todos los flecos. El secretario de Estado de Educación, Abelardo de la Rosa, ha anunciado que el Ministerio va a implementar en los centros ceutíes "un plan de intervención para que el alumnado que más puede estar sufriendo esta situación pueda integrarla, pueda digerirla y minimizar su efecto psicológico".
Pese al refuerzo de la seguridad que han planificado las autoridades debido a la situación excepcional que atraviesa la ciudad autónoma, la incertidumbre cunde entre los padres, que tendrán que rediseñar sus rutinas para llevar o acompañar a sus hijos al colegio.
"A nosotros nos han dicho que les llevemos media hora antes, a las ocho", cuenta la madre de Santiago, que empieza tercero de primaria en un colegio del centro. "Al final lo más preocupante son los chiquillos mayores, los de secundaria, esos no pueden permitirse perder clase". Para esta madre, además, corren más riesgo las adolescentes que las niñas pequeñas: "Muchas van y vienen de clase andando solas".
Ante el miedo y la inseguridad que perciben los vecinos, hay quienes se plantean retrasar la vuelta a las aulas durante algunos días, al menos hasta que comprueben que las medidas de seguridad implantadas son efectivas o les devuelven algo de tranquilidad.
Entre los 29 centros educativos públicos, aquellos ubicados en el centro de la ciudad están menos expuestos a la presencia de los inmigrantes que asaltaron el espigón de El Tarajal el pasado 30 de julio. Estas personas se han asentado en los barrios más humildes, aunque también deambulan por toda la ciudad durante las horas del día. Una madre de 36 años que va a manifestarse en a la Plaza de los Reyes, frente a Delegación del Gobierno, zanja el sentir de los padres ceutíes: "A mí me da igual estar lejos o cerca, pero el nudo en el estómago lo llevo igual".