La Policía Nacional ha informado a la juez María Tardón, que investiga el salto de unas 80.000 personas de Marruecos a España por la frontera de Ceuta los días 30 y 31 de julio, de que la acción fue planificada y ejecutada por agentes de los cuerpos de seguridad de Marruecos, en abierto contraste con lo mantenido por el Gobierno español: el presidente Pedro Sánchez, aunque en un primer momento aseguró que se había tratado de un "ataque a la integridad territorial" española -algo que por definición sólo puede realizar otro país-, ha sostenido que Marruecos ni concibió ni ejecutó la acción, culpando de ello a "mafias" de trata de personas y a países como Rusia e Israel.
La Policía Nacional, en cambio, sostiene lo contrario. En concreto, el informe enviado este lunes a la magistrada Tardón, quien se encontraba de guardia en la Audiencia Nacional durante los hechos, ha sido realizado por la unidad de inteligencia de la Comisaría General de Extranjería, el llamado CENIF (siglas de Centro Nacional de Inmigración y Fronteras), y sus conclusiones son demoledoras para Moncloa.
Según el CENIF, el organismo encargado de analizar este tipo de situaciones, el asalto fue un proceso cuidadosamente planificado en orden a colapsar el sistema de control fronterizo español, y a eliminar la capacidad de respuesta de España. Los agentes españoles aseguran a la juez, incluso, que sus homólogos de Marruecos pudieron monitorizar sobre el terreno la ejecución de la propia acción: EL MUNDO ya informó desde un primer momento de que agentes marroquíes fueron detectados entre los presuntos migrantes que rebasaron la frontera.
La Policía, además, vincula muy directamente lo que no duda en tachar de operación con la reivindicación territorial del régimen alauita sobre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla. El informe, cuyo contenido ha sido adelantado por El Español y confirmado por EL MUNDO, obra ya en poder de Fiscalía.
Según fuentes policiales a las que ha tenido acceso este diario, su contenido podría levantar ampollas entre la Dirección General de la Policía y la Comisaría General de Extranjería: la juez Tardón habría solicitado informe directamente a la segunda, que se lo habría remitido sin hacerlo circular antes por la dirección que encarna Francisco Pardo.
El CENIF sostiene también en el informe que la presunta finalidad migratoria del incidente no fue más que una cobertura formal de la operación, comandada sobre el terreno por agentes marroquíes, unos uniformados y otros de paisano, y señala que existen numerosas imágenes que lo prueban durante la mismísima llegada masiva.
Además, el CENIF esgrime como prueba de que el incidente no fue migratorio, sino un ataque a la soberanía el propio hecho de que la mayoría de quienes cruzaron ilegalmente la frontera volvieron a Marruecos a las pocas horas. El organismo dice también que emitió una alerta de riesgo de entrada el mismo 29 de julio, horas antes de los hechos, señalando que la gran oleada se preparaba "para el 30 de julio" y "por mar".
El informe sostiene sin ambages que gendarmes marroquíes uniformados indicaron a los migrantes cómo acceder a la frontera desde Castillejos, la localidad limítrofe por el lado marroquí (Fnideq en árabe dariya), y comandaron el flujo de esas más de 80.000 personas hasta la verja que separa un país de otro.
Ya en El Tarajal, en el lado marroquí, otros agentes del país alauita, esta vez vestidos de paisano, dieron incluso instrucciones a los gendarmes de cómo operar para facilitar la llegada del torrente de personas al espigón que separa ambos países. De esta acción de agentes marroquíes de paisano hay incluso, señala el informe, prueba gráfica. Se da por descartada así, por parte de la Policía, la posibilidad de que "mafias" consiguieran pastorear a los migrantes, magrebíes y subsaharianos, hacia territorio español.
El CENIF, además, considera en el informe el incidente como una operación canónica de contrainteligencia, al provocar el descrédito del aparato de información del país al que se pretende atacar, al sembrar la duda sobre sus capacidades: apunta, aquí, al Centro Nacional de Inteligencia español como uno de los objetivos más nítidos de la acción.
Por último, funda su certeza de la planificación del golpe en las distintas oleadas humanas que lo conformaron, para alcanzar el mayor número de migrantes colapsando Ceuta: primero, varones jóvenes pertrechados para poder hacer la travesía a nado, doblegando y cegando la capacidad española de respuesta, y más tarde familias sin medios, más vulnerables, para rematar.