Ana Hernández Revuelta no quería ser profesora sino artista contemporánea. Licenciada en Bellas Artes y en Psicología, llegó al aula por casualidad para hacer una sustitución, pero se dio cuenta al instante de que le entusiasmaba dar clase, una tarea a la que ya lleva dedicadas dos décadas. Como jefa de estudios del IES Julio Verne de Leganés (Madrid), ya era conocida por convertir este instituto público de 1.500 alumnos en un referente nacional de calidad. Ahora ha quedado entre los 50 finalistas del Global Teacher Prize, el llamado Nobel de los Profesores, un reconocimiento dotado con un millón de dólares con el que la Varkey Foundation, en colaboración con la Unesco, premia a los mejores del mundo.
Junto a Cristian Ruiz, profesor de Tecnología del colegio privado Juan de Lanuza de Zaragoza, es la única española de los 50 nominados. «Cuando me lo comunicaron me puse a llorar», admite esta madrileña de 50 años. «Pensaba que no era posible».
Los organizadores del concurso dicen de ella que «ha reinventado la escuela pública», logrando «transformar un centro educativo entero, un barrio y la profesión en general». Hernández Revuelta también preside la asociación Mejora tu Escuela Pública, un colectivo de profesores y familias «sin vinculación a ideologías políticas» que tiene entre sus objetivos «buscar las cosas que nos unen en educación».
En 2017, implantó en su instituto la llamada «codocencia», una metodología por la que siete profesores de distintas asignaturas dan clase a la vez a 100 alumnos, abordando el mismo tema desde diferentes áreas. Por ejemplo, la encargada de Historia explica la Revolución Francesa mientras la de Biología habla del descubrimiento de la vacuna de la viruela y ella misma enseña los cuadros de Jacques-Louis David. Y todo ello antes de que la de Química cuente que el frío extremo que hacía en Rusia desintegraba los botones de estaño de los uniformes franceses, provocando hipotermia a los soldados de Napoleón en la célebre derrota de 1812.
Conectar conocimientos
«Hay que dejar de entender el mundo de forma individualista y romper los compartimentos estancos. Es bueno para los alumnos que vean que se pueden compartir los saberes y trabajar de forma global. Al final, todo está relacionado. Se aprende mejor si se conectan los conocimientos», afirma.
Los docentes del Julio Verne enseñan en aulas de 100 metros cuadrados a las que han quitado los tabiques y en las que explican pequeñas anécdotas que enlazan los contenidos de cada materia. «¿Cómo surgió el jazz? En la Guerra Civil de EEUU se había producido un auge de la música militar que terminó al finalizar el conflicto. Al bajar el precio de los instrumentos musicales, los antiguos esclavos pudieron comprarlos y empezaron a hacer música», cuenta. También explica Goya a través del vídeo de Rosalía donde la cantante sale vestida de maja, pone canciones de Coldplay para hablar de Frida Khalo y relaciona la última temporada de Stranger Things con la obra de Mary Shelley.
Relacionar con lo actual
«Hay que contar lo que ocurrió aterrizándolo en el presente. Puede parecer una frivolidad, pero este tipo de cosas hace que los alumnos estén enganchados a las clases. Eso sí, no regalamos la nota. Ellos tienen que trabajar más que con el método tradicional y no les damos oportunidad de distraerse. Y de verdad que les merece la pena», asegura.
La codocencia se imparte en 4º de la ESO un día a la semana, combinada con clases tradicionales. Hernández Revuelta es partidaria de «mezclar lo clásico con las innovaciones» de forma equilibrada. También defiende que hay que enseñar con las puertas abiertas para que los docentes se observen unos a otros, algo inusual en esta profesión. «Los centros deben ser lugares de aprendizaje no sólo de los alumnos, sino de los profesores. No hay otro lugar con tanto capital intelectual como un colegio y qué poco provecho se le saca».
En realidad, el método de la codocencia surgió en el Julio Verne de forma espontánea, en respuesta a un grupo de chicos que había perdido el interés. «Yo estaba en mi aula de Dibujo explicando las pinturas negras de Goya y oía a través de las paredes a mi compañera de Historia hablando del Museo del Prado. Le dije: 'Oye, ¿por qué no nos juntamos el próximo día y lo contamos las dos?' Lo hicimos y se produjeron cosas en los chavales. Al comentarlo después, el profesor de Lengua pidió unirse. Y lo mismo hicieron la de Inglés y la de Biología. No lo teníamos previsto en la programación, fue una medida de urgencia».
Formación de profesores
El sistema -que alaban tanto el equipo de Isabel Díaz Ayuso como el Ministerio de Educación- se ha replicado en centenares de institutos y Hernández Revuelta ha formado en él a los profesores de Navarra, el País Vasco, la Comunidad Valenciana, Galicia, Extremadura, Aragón y Cantabria.
En sólo ocho años, el Julio Verne se ha convertido en el centro más demandado de la zona, con una larguísima lista de espera. Se ha disparado la tasa de titulación en la ESO -«en 2017 no llegábamos al 70% y ahora es del 98%»-, además de reducirse a cero el absentismo escolar -«antes faltaban un par de alumnos por aula y ahora vienen todos»- y desaparecer los conflictos entre los adolescentes -«hemos pasado de 90 a cinco partes de incidencias por trimestre»-.
«En todo caso, para mí el mayor éxito es que el alumno que viene a clase se queda y titula», dice, recordando a ese estudiante, Ibrahim, que era carne de abandono hasta que probó la codocencia: «'Ana, nos encanta esta clase porque de ella salimos con intriga', me decía. Ahora está estudiando en la Carlos III».
¿Qué tiene que mejorar la educación pública? «Hacen falta más recursos y una reducción drástica de la burocracia, que se ha disparado desde la pandemia y que nos quita tiempo para dar clase, la tarea más importante», responde. Si gana la final, que se celebrará a principios de febrero en Dubai durante la Cumbre Mundial de Gobiernos, comprará con el dinero del premio sillas y mesas modulares para todas las aulas del instituto, como las que tienen en la biblioteca.