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La solución para la eyaculación precoz está en el tobillo

La solución para la eyaculación precoz está en el tobillo
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Uno de cada tres hombres sufre este trastorno, pero acude tarde a consulta

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Vivir | Salud La solución para la eyaculación precoz está en el tobillo

Uno de cada tres hombres sufre este trastorno, pero acude tarde a consulta

Julia Fernández

Martes, 7 de abril 2026, 19:00

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5 min.

Hablar en serio de eyaculación precoz es muy difícil. Incluso cuando hay confianza. Somos mucho de chiste y gracieta, pero este trastorno afecta a más ... hombres de lo que parece. «Uno de cada tres. Si en tu cuadrilla sois diez, dos o tres podrían estar teniendo inconvenientes», precisa Héctor Corredor, director internacional de las clínicas Boston Medical. No exagera. La Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) confirma la alta frecuencia del trastorno: «Está presente en entre un 25 y un 40% de los hombres en algún momento de su vida sexual activa». Y da igual la edad, no distingue entre jóvenes y mayores, pese a que hay un mito que dice que son los primeros los que más la sufren.

- ¿Y por qué en esa zona?

- Porque el nervio tibial participa en el control de la eyaculación. Al poner ahí la corriente, que lógicamente ni genera dolor ni molestia -como mucho, una sensación pequeña de hormigueo-, lo que hacemos es estimularlo de manera inversa hasta su raíz.

La cifra

5-8 minutos

es el periodo de latencia eyaculatorio medio.

Esa raíz está entre las vértebras S2 y S4, donde nacen otros nervios que controlan la actividad, de, por ejemplo, la vejiga. Uno de los tratamientos cuando hay incontinencia es la neuromodulación de este mismo nervio tibial. En el caso de TENT, «la idea no es bloquear sensaciones, sino ayudar al cuerpo a modular su respuesta ante los estímulos y así recuperar el control», señala el especialista de Boston Medical.

En este momento, hay entre 200 y 300 pacientes a los que se les está aplicando el tratamiento en todo el mundo. «Son sesiones de 30 minutos de corriente continua a unos determinados parámetros durante tres meses». Y lo ideal es combinarlas con el resto de tratamientos que existen: los farmacológicos y la terapia sexual.

- ¿Y cuándo se sabe que funciona?

- Hacia el segundo mes, el paciente empieza a ver los cambios y va a ir mejorando con el paso de las semanas.

Pasados esos tres meses iniciales, es el médico el que valora cómo continuar: «A veces dejamos sesiones de mantenimiento». En el resultado final también influye la causa de la eyaculación precoz, si es primaria (se produce desde el primer encuentro sexual) o adquirida (aquella que llega por infecciones del tracto urinario o por alteración de la conducta sexual como consecuencia de cambios de pareja, estrés, ansiedad...): «Siempre va a resultar mejor en estos últimos casos».

El reto de ir a consulta

Sin embargo, el verdadero reto del tratamiento empieza bastante antes que todo esto que estamos hablando. «Se tarda mucho en consultar. Sigue siendo un tabú social», opina Corredor. Da vergüenza porque «hablar de tiempos en la cama afecta sobre todo al ego de los hombres». Y, encima, no paramos de hacer bromitas con la cuadrilla con estos temas. Esta combinación juega en contra de quien la sufre porque cuanto antes se pongan los remedios antes llegará el final feliz. O más tarde, si nos ponemos graciosos.

Y ya que hablamos de referencias temporales, hay que definir qué es este trastorno para saber si de verdad hay que ir a ver al médico o no. «El periodo de latencia eyaculatorio medio y que se consideraría normal está entre 5 y 8 minutos», indica el urólogo Pereira. Y se considera precoz «cuando se eyacula en menos de un minuto después de haber realizado la penetración o incluso antes de la misma», matiza.

Pero, eso sí, tienen que ser «episodios reiterados» porque, según algunas estadísticas, ocho de cada diez hombres se han visto en esta situación de forma esporádica. «La recomendación a nuestros pacientes -señala Corredor, que además es médico cirujano especialista en Urología- es que si la incapacidad de control y los tiempos cortos persisten más de tres meses, consulten». El otro asunto importante es cuánto sufre el afectado (o su pareja) por la situación, para lo que no hay un baremo universal. Pero ante cualquier duda, lo mejor es acudir a un profesional, que no nos va a juzgar en ningún momento: «La peor gestión es la que no se hace», concluye Pereira.

Cuidado con las prisas... y con el porno

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Vivimos a la carrera y no favorece una vida sexual placentera. Las prisas por «optimizar el tiempo», incluido el de nuestros encuentros sexuales, influye en la posibilidad de tener problemas de eyaculación. «Está estudiado que las personas con patrones ansiosos sufren más de eyaculación precoz», señala el doctor Héctor Corredor. Y a la vez, desarrollar estos problemas genera más ansiedad. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Pero hay otra 'costumbre' que también afecta. «Es el consumo de porno», explica el urólogo José Gregorio Pereira. ¿La razón? «Mucha gente aprende sexo viéndolo». Y esto genera «mucha presión sobre cómo debe ser las relaciones» cuando se trata de absoluta ficción. Tanto en ellos, como en ellas. «Asimismo, ocurre que el hecho de querer satisfacer las expectativas de la pareja genera ansiedad de ejecución en ellos lo mismo no consiguen la erección que, al estar tan excitados, sufren eyaculación precoz».

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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