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La tripulación del MV Hondius, con ganas de llegar a Canarias: "Esperamos que las decisiones se estén tomando con cabeza"

La tripulación del MV Hondius, con ganas de llegar a Canarias: "Esperamos que las decisiones se estén tomando con cabeza"
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El buque, que estuvo bloqueado durante días frente a Praia, ya navega rumbo al sur de Tenerife mientras persiste el choque político entre Moncloa y Canarias. Más información: A bordo del MV Hondius: pelea entre pasajeros, 4 contagiados incluido el médico del barco, 141 confinados con 'recreos' y langosta cada día en la cena.

La tripulación del 'MV Hondius', durante una comida en Ushuaia (Argentina) el pasado 1 de abril, horas antes de iniciar la expedición que terminaría marcada por el brote de hantavirus en mitad del Atlántico. Cedida.

Reportajes EN PRIMICIA La tripulación del MV Hondius, con ganas de llegar a Canarias: "Esperamos que las decisiones se estén tomando con cabeza"

El buque, que estuvo bloqueado durante días frente a Praia, ya navega rumbo al sur de Tenerife mientras persiste el choque político entre Moncloa y Canarias.

Más información:A bordo del MV Hondius: pelea entre pasajeros, 4 contagiados incluido el médico del barco, 141 confinados con 'recreos' y langosta cada día en la cena.

Publicada 7 mayo 2026 02:45h

El MV Hondius ya navega rumbo a Canarias después de días atrapado frente a Cabo Verde convertido en una especie de cuarentena flotante en mitad del Atlántico. A bordo siguen viajando decenas de pasajeros y 61 tripulantes tras un brote de hantavirus Andes —la única variante con transmisión entre humanos documentada— que deja hasta ahora tres muertos, varios evacuados y un médico del barco gravemente enfermo.

La crisis sanitaria ha terminado arrastrando a España, a la OMS, a la Unión Europea y a Canarias a un choque político y diplomático de alcance internacional. Pero mientras en tierra se discuten protocolos, competencias y riesgos sanitarios, dentro del crucero la tripulación intenta sostener una imagen de calma. "Estamos habituados a salir y no saber cuándo vamos a volver", resume uno de los trabajadores del barco mientras el Hondius pone proa a Tenerife Sur.

El MV Hondius, atracado en Ushuaia días antes de comenzar la travesía marcada por el brote de hantavirus. E. E.

"Todos están tranquilos. Son situaciones que pasan en el mar. A veces los viajes no salen como uno espera". La escena a bordo del Hondius dista mucho de la imagen de "barco infectado" que ha empezado a instalarse en parte del debate público.

A bordo del MV Hondius: pelea entre pasajeros, 4 contagiados incluido el médico del barco, 141 confinados con 'recreos' y langosta cada día en la cena

Tripulación experta

Según relatan trabajadores y pasajeros, consultados por EL ESPAÑOL bajo anonimato, la vida continúa bajo suerte de normalidad suspendida: horarios escalonados, salidas controladas a cubierta, controles sanitarios, distancia entre pasajeros y una convivencia marcada más por la incertidumbre que por el pánico.

"La gente está bien, viviendo todo lo que el crucero ofrece dentro de estas anormales circunstancias", explica otra fuente del barco. "Obviamente hay preocupación porque han fallecido personas, y nuestro pensamiento está con ellas, y porque no es una situación fácil, pero no hay histeria ni sensación de descontrol".

Las fuentes a bordo insisten en que la situación sanitaria está hoy mucho más controlada que hace apenas unos días. Los pasajeros y tripulantes que requerían atención médica o pruebas específicas ya han sido evacuados del barco y trasladados a instalaciones sanitarias, mientras que el resto permanece bajo vigilancia y con medidas de precaución reforzadas.

Pese a ello, la vida a bordo continúa con cierta normalidad: los pasajeros siguen teniendo acceso controlado a las cubiertas exteriores para tomar aire fresco y, en los casos necesarios, las comidas se sirven directamente en los camarotes para limitar contactos.

La naviera Oceanwide y la tripulación mantienen además un esfuerzo constante por transmitir calma en mitad de la crisis. Según relatan varios pasajeros, la información fluye de manera periódica y el ambiente general dista de la imagen de pánico que ha trascendido en algunos medios.

"Todo el mundo está siendo cuidado y atendido", resumen fuentes del barco, que destacan también la incorporación de dos especialistas en enfermedades infecciosas para supervisar la situación sanitaria durante la travesía hacia Canarias. A bordo subrayan además que el hantavirus no es una enfermedad desconocida para la comunidad médica y que existen protocolos claros de actuación.

La principal prioridad, explican, es garantizar que cualquier persona que desarrolle síntomas pueda acceder rápidamente a atención hospitalaria adecuada. Hasta el momento, y según trasladan desde el propio barco, no se han detectado nuevos pasajeros sintomáticos, mientras las autoridades sanitarias continúan recordando que la transmisión entre humanos de la cepa Andes sigue considerándose limitada y asociada a contactos muy estrechos.

Con el Hondius ya rumbo a Tenerife, el objetivo inmediato pasa ahora por completar pruebas médicas, controles sanitarios y eventuales repatriaciones para que las personas que siguen a bordo puedan regresar a sus países "sanas y seguras", en palabras de las propias fuentes del crucero.

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Cenas de lujo

En los pasillos del barco, donde hace apenas unas semanas predominaban las conversaciones sobre glaciares, fauna marina y desembarcos en islas remotas del Atlántico Sur, ahora se habla de PCR, protocolos y evacuaciones médicas. Pero también de comida. "Se sigue comiendo de lujo", bromea un trabajador de cocina, que describe una rutina en la que el servicio intenta sostener la moral del pasaje mientras el barco continuaba inmóvil frente a Praia.

Durante los últimos días se han seguido sirviendo cenas elaboradas, vino y actividades discretas para mantener cierta sensación de normalidad en una travesía que terminó convertida en una crisis sanitaria internacional. El menú de esta noche incluye "lomo de ternera asado, pasta con marisco y crostini y risotto de calabaza", explican.

La paradoja es precisamente esa, lo de convivir con un brote letal mientras parte de los pasajeros sigue viendo películas, paseando por cubierta y fotografiando el océano.

El lomo de ternera asado incluido en el menú nocturno de los pasajeros a bordo del MV Hondius. "Lo están degustando en sus camarotes", explica la tripulación. Cedida.

Expedición internacional

El Hondius partió semanas atrás para una expedición de turismo polar sin imaginar que acabaría atrapado en un limbo marítimo y, también, diplomático. A bordo viajaban unas 147 personas entre pasajeros y tripulación cuando comenzaron a detectarse los primeros casos.

La cronología médica terminó disparando todas las alarmas internacionales: el 11 de abril falleció un pasajero a bordo; días después, su cuerpo fue desembarcado en Santa Elena. El 27 de abril murió también su esposa, ya en tierra. Más tarde, otro pasajero tuvo que ser evacuado de urgencia a Sudáfrica en estado crítico. Allí se confirmó mediante PCR la presencia de hantavirus cepa Andes.

El 2 de mayo se produjo una tercera muerte relacionada con el brote. Según los partes oficiales de la OMS, el balance actual es de siete afectados: tres fallecidos, un caso crítico y tres personas con síntomas leves. La aparición de la cepa Andes ha multiplicado el impacto mediático del caso porque se trata de la única variante de hantavirus de la que existe evidencia sólida de transmisión entre humanos.

Sin embargo, tanto la OMS como el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) insisten en una idea que las autoridades sanitarias repiten desde hace días: el riesgo para la población general es "muy bajo" siempre que se mantengan los protocolos actuales de aislamiento y control de contactos.

Las infecciones por hantavirus suelen estar asociadas a la exposición ambiental a roedores y a sus excrementos, no a contagios casuales en espacios abiertos. Incluso en el caso de la variante Andes, los contagios entre personas se han documentado casi exclusivamente en contactos muy estrechos y prolongados, como parejas o convivientes.

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Canarias, en contra

Ese marco técnico choca frontalmente con el clima político generado en Canarias desde que el Gobierno central confirmó que aceptaría la llegada del buque al archipiélago. La decisión se tomó después de que Cabo Verde rechazara permitir el atraque completo del barco y se limitara únicamente a autorizar el embarque de personal sanitario para la toma de muestras y evaluaciones médicas.

En la práctica, el Hondius quedó atrapado durante días frente a Praia, sin puerto operativo al que dirigirse y con varios enfermos a bordo. Fue entonces cuando la OMS, junto a autoridades europeas, pidió formalmente a España que recibiera el barco en Canarias como territorio más cercano con capacidad sanitaria suficiente para gestionar la situación.

El plan diseñado por Sanidad contempla la evacuación aérea de los casos más graves a Ámsterdam, Holanda; el traslado completo del barco a la isla y la aplicación de cribados, aislamientos selectivos y repatriaciones escalonadas. Desde Madrid se insiste en que la decisión responde al Reglamento Sanitario Internacional y a una obligación de cooperación humanitaria y técnica entre Estados.

Imagen de archivo del avión utilizado para el transporte del médico inglés a Ámsterdam, un Bombardier Challenger 605. E. E.

Pero en Canarias la lectura ha sido muy distinta. El presidente autonómico, Fernando Clavijo, acusó al Ejecutivo central de actuar con improvisación y sin trasladar información suficiente a las autoridades insulares. El Cabildo de Tenerife, presidido por Rosa Dávila, elevó aún más el tono al rechazar de forma "frontal y absoluta" la llegada del crucero y denunciar que Tenerife vuelve a convertirse en el territorio donde terminan recalando las crisis incómodas que otros países no quieren asumir.

Volver a casa

Mientras ese pulso político se desarrolla a miles de kilómetros del barco, dentro del Hondius la sensación dominante parece ser otra: agotamiento, espera y cierta resignación marinera. "La gente quiere llegar a Canarias y volver a casa cuanto antes", resume uno de los tripulantes.

"Pero también confiamos en las autoridades y en que las decisiones se están tomando con cabeza". Entre la tripulación existe además preocupación por el estado del médico británico evacuado en las últimas horas en un avión medicalizado. Fuentes del barco aseguran que su situación generó un fuerte impacto emocional entre quienes llevaban semanas trabajando junto a él durante la expedición.

Cubierta 7 del MV Hondius. Ivan Ivanisevic.

"Todos esperamos que se recupere pronto", dice uno de ellos. La crisis del Hondius ha terminado convertida en un extraño espejo de la pospandemia. Fuera del barco, el miedo colectivo activa recuerdos inmediatos de cuarentenas, cruceros bloqueados y territorios aislados. Dentro, en cambio, predomina la lógica marítima de quien lleva años acostumbrado a tormentas, retrasos, cambios de ruta y semanas lejos de tierra.

"Sabemos navegar la mala mar", repiten varios miembros de la tripulación como una forma de explicar la serenidad que intentan mantener. No es una frase improvisada. Y quizá por eso, mientras Europa discute protocolos, competencias y costes políticos, el Hondius sigue de camino a Canarias con una rutina extraña pero estable.

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