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La competición española reúne seis de los once jugadores con mayor tasación del mundo.
Recién cumplido un mes desde que España levantase la Copa del Mundo en la Gran Manzana, toca volver a la normalidad. El halo mundialista poco a poco se desvanece y el furor por los clubes vuelve a relucir desde que el pasado fin de semana arrancara la competición liguera en España.
Como es habitual, el mercado de fichajes de verano es uno de los periodos que mayor volumen de operaciones concentra. Es el momento en el que los equipos afrontan buena parte de su planificación económica y deportiva: termina la temporada, vencen los contratos de los jugadores, se abre un mayor margen para negociar y las entidades conocen mejor los recursos de los que disponen para configurar sus plantillas. Hasta ahora, y a falta de que el mercado cierre el 1 de septiembre, se han realizado 209 operaciones, según Transfermarkt. En LaLiga EA Sports, además, se estima un gasto superior a los 800 millones de euros a falta de diez días para el cierre.
Tras el Mundial, la actualización de los valores de mercado de los futbolistas ha vuelto a poner el foco sobre LaLiga. De los jugadores que encabezan el ránking mundial, seis militan en la competición española: Lamine Yamal (FC Barcelona), con 220 millones de euros; Kylian Mbappé (Real Madrid) con 200 millones; Jude Bellingham (Real Madrid) con 160 millones; Pedri González (FC Barcelona) con 150 millones; Vinícius Júnior (Real Madrid) con 140 millones; y Julián Álvarez (Atlético de Madrid) con 120 millones, una valoración que comparte con Declan Rice (Arsenal) y Désiré Doué (Paris Saint-Germain).
Completan el grupo de los jugadores que encabezan el mercado Erling Haaland (Manchester City), con 220 millones de euros; Michael Olise (Bayern Munich), con 170 millones; y Vitinha, Kvaratskhelia y João Neves, todos ellos jugadores del Paris Saint-Germain valorados en 140 millones de euros.
A la luz de estos datos surge una pregunta: ¿por qué LaLiga, pese a no contar con el músculo financiero de otras grandes competiciones europeas, como la Premier League de Inglaterra, consigue concentrar a varios de los futbolistas más valiosos del mundo?
Para intentar hallar la respuesta se deben poner primero las cifrasen contexto. Según las previsiones de de Deloitte en su informe Annual Review of Football, en la temporada 2026/2027, LaLiga aumentaría un 4,7% sus ingresos respecto a la 24/25, ultimos datos oficiales, hasta alcanzar los 4.300 millones de euros. La Premier League, en cambio, crecería un 5,5% y continuaría a la cabeza con una previsión de 8.541 millones de euros para la temporada que acaba de arrancar. Una diferencia que evidencia la distancia económica entre ambas competiciones. La Bundesliga (Alemania) prevé un crecimiento del 5,9%, superando los 4.500 millones de euros; la Serie A (Italia) aumentaría un 3,1%, hasta los 3.100 millones, mientras que la Ligue 1 (Francia) sería la única de las grandes ligas que reducirá sus ingresos, con una caída del 12,1% hasta los 1.900 millones en la temporada 26/27.
Sin embargo, el poder económico de una competición no es el único factor que determina dónde juegan los futbolistas más valiosos. LaLiga cuenta con otras ventajas competitivas que le permiten atraer, formar y retener talento: la fuerza de sus marcas, la tradición de sus canteras y el prestigio internacional de sus clubes.
En primer lugar, la marca. Es inevitable hablar del Real Madrid y el FC Barcelona, dos clubes cuya capacidad de atracción trasciende lo deportivo. Millones de seguidores, patrocinadores internacionales y una enorme exposición mediática convierten a ambas entidades en auténticas marcas globales. Fichar por uno de estos clubes significa incorporarse a una plataforma con capacidad para aumentar la visibilidad del jugador y, con ella, su valor comercial. LaLiga no siempre puede igualar las condiciones económicas que ofrecen los clubes ingleses, pero sus grandes instituciones cuentan con otros activos capaces de compensar parte de esa diferencia.
El poder de la cantera
La competición española arrastra una importante tradición de formación de jugadores, lo que permite a sus clubes desarrollar futbolistas que posteriormente pueden alcanzar un elevado valor de mercado. En términos económicos, la cantera funciona como una inversión a largo plazo: el club destina recursos a la formación de un jugador y, si este alcanza la élite, obtiene un activo de enorme valor deportivo y económico.
El ejemplo más nítido es el de Lamine Yamal. El futbolista del FC Barcelona se encuentra entre los jugadores más valiosos del mundo. No obstante, el club catalán no tuvo que acudir al mercado para adquirirlo por esa cantidad: lo formó desde las categorías inferiores. El Barcelona cuenta así con uno de los activos más valiosos del fútbol mundial sin haber tenido que pagar su actual valor de mercado. La cantera permite, por tanto, generar valor sin necesidad de competir exclusivamente a golpe de talonario.
El tercer factor es el prestigio. Jugar en LaLiga supone para un futbolista formar parte de una competición con una enorme repercusión internacional. Y no solo por el Real Madrid y el FC Barcelona. Clubes históricos y con tradición europea como el Atlético de Madrid, Villarreal, Real Sociedad, Athletic Club, Valencia o Sevilla también cuentan con un importante reconocimiento y son capaces de ofrecer a los jugadores un escaparate para aumentar su exposición y prestigio.
A esto se suma la historia de la competición. LaLiga ha sido durante décadas el escenario de algunos de los mejores futbolistas del mundo, lo que mantiene su atractivo entre las nuevas generaciones. El caso de Kylian Mbappé es paradigmático: pese a haber recibido una oferta millonaria de su anterior club, el Paris Saint-Germain, eligió el Real Madrid, una decisión marcada también por su admiración desde niño por Cristiano Ronaldo y por el deseo de vestir la camiseta del club madrileño.
LaLiga, por tanto, compite en un mercado en el que no siempre puede ofrecer más dinero, pero sí otros elementos capaces de generar valor. Marca, cantera y prestigio permiten a la competición española producir, atraer y retener talento hasta convertirlo en activos de enorme valor económico.
Mientras la Premier League ha construido su ventaja competitiva sobre un músculo financiero capaz de atraer talento a golpe de grandes inversiones, LaLiga mantiene la suya sobre una materia prima diferente: la capacidad de generar y concentrar talento. En el fútbol actual, donde el dinero se ha convertido en uno de los principales motores de la competición, España demuestra que el valor no siempre se compra; en ocasiones, también se construye.
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