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Las bajas laborales cuestan 1.180 millones a los supermercados

Las bajas laborales cuestan 1.180 millones a los supermercados
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La incidencia supera la media nacional y se concentra en un 6% de trabajadores, mientras empresas y mutuas reclaman cambios en la gestión

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Cajero atiende en un supermercado a dos clientas. Marta Moras Las bajas laborales cuestan 1.180 millones a los supermercados

La incidencia supera la media nacional y se concentra en un 6% de trabajadores, mientras empresas y mutuas reclaman cambios en la gestión

José A. González

Martes, 7 de abril 2026, 12:50 | Actualizado 12:58h.

... las cadenas de distribución de alimentación en España. El sector ha puesto cifras al impacto de las bajas laborales: 1.180 millones de euros en 2025. Un coste que no ha dejado de crecer y que ya supera en más de un 155% el nivel de 2018.

El aumento se produce en un sector en expansión, con un crecimiento del empleo cercano al 1,5% y un 98% de la plantilla protegida por contingencias comunes. Sin embargo, la incidencia de las bajas crece a mayor ritmo que el empleo. «El crecimiento de la incidencia ha aumentado más que el de los trabajadores incorporados», advierten. Desde antes de la pandemia, la incidencia ha aumentado cerca de un 40%, aunque en la distribución alimentaria el incremento es algo menor (34,79%) y se mantiene en niveles similares a la media nacional. En el último año, la incidencia creció un 5,45%, ligeramente por debajo del 5,64% del conjunto del país. Sin embargo, en términos absolutos, el sector se sitúa por encima de la media nacional, con 36,96 procesos mensuales por cada 1.000 trabajadores frente a los 32,78 del conjunto de la economía.

En 2025, las bajas por enfermedades o accidentes no laborales sumaron 386.687 procesos, un 9% más que en 2024 y un 67% más que en 2018. El fenómeno presenta además una fuerte concentración: el 6% de los trabajadores acumula el 49% de los procesos. A ello se suma un patrón temporal significativo: el 48% de las bajas se inicia en torno al fin de semana, con un 22% los lunes, un 16% los viernes y un 10% entre sábados y domingos. En paralelo, el sector identifica unas 80.000 bajas con margen de mejora en su gestión.

El 48% de las bajas se inicia en torno al fin de semana, con un 22% los lunes, un 16% los viernes y un 10% entre sábados y domingos

Las patologías traumatológicas destacan por su peso en el conjunto de procesos. Su duración media alcanza los 82 días cuando son tratadas por los servicios públicos de salud, frente a los 45 días cuando intervienen las mutuas. «Los trabajadores podrían recuperar su salud 37 días antes», señalan desde AMAT, lo que permitiría un ahorro potencial de unos 211 millones de euros, de los que cerca de 132 millones corresponderían al sistema público y unos 79 millones a las empresas.

El informe apunta a causas estructurales como el «laberinto burocrático» en la gestión, la falta de médicos en atención primaria y especialistas, la escasez de inspectores y el aumento de las listas de espera en la sanidad pública.

Las bajas se disparan entre los jóvenes

Por edades, la evolución es desigual. Mientras las incapacidades temporales han descendido un 32% entre los mayores de 55 años desde 2018, entre los menores de 35 se han disparado un 162,41%, muy por encima de la media nacional. «Las personas más jóvenes tienen más bajas que los de más edad y todos intuimos que puede haber un porcentaje de fraude», reconoce el director general de Asedas, Ignacio García Magarzo.

En el día a día, el impacto es directo. «Estos datos hay que aterrizarlos en el funcionamiento de una tienda. Hay muchas grandes, pero también otras pequeñas, donde que falte una persona destroza el día», explica Clara de Lorenzo, directora de Recursos Humanos de Gadisa. «La capacidad de reacción está limitada y no sabemos cuánto durará la baja. Esto antes era excepcional y ahora es relativamente habitual, lo que distorsiona la plantilla y el descanso de otros compañeros».

La situación llega en ocasiones a extremos críticos: «Se han dado casos de días en los que no se ha podido abrir la tienda o cerrar una sección porque no hay personal». De Lorenzo advierte además de un cambio de comportamiento: «Se está gestando una permisividad para pedir una baja sin ningún tipo de pudor. Se coge una baja y un alta como si fuera voluntario».

En la misma línea, Javier Quiles, director de relaciones externas de Consum, denuncia prácticas irregulares: «Hay absentistas profesionales. Teníamos una persona de baja por lumbalgia y estaba descargando camiones». «Hay casos con hasta 14 patologías al mes y totalmente dispares. Hay un coste oculto», añade.

No obstante, también apunta a problemas estructurales: «Hay que revisar el sistema nacional de salud». El impacto en las empresas es relevante: «El coste del personal puede rondar el 15% de la cuenta de resultados y el índice de absentismo está en torno al 8%, aunque varía según la empresa y la comunidad autónoma».

Desde la patronal, el presidente de Asedas, Josep Antoni Duran i Lleida, insiste en la dimensión del problema: «Estamos ante un gran problema. No es solo del empresario ni de los trabajadores, es un problema social que se agrava». «Hay dos realidades: la del jeta y la del que necesita una solución. Necesitamos que todos trabajemos para resolverlo».

El sector reclama una mayor implicación de las mutuas y una mejor coordinación con las administraciones. «Pedimos al Gobierno que profundice para encontrar soluciones», señala Duran i Lleida. Entre las propuestas, plantea reforzar el papel de las mutuas, facilitando su participación en el tratamiento y en la gestión de altas en determinadas patologías, además de incrementar los recursos sanitarios para reducir los tiempos de espera.

Por su parte, el secretario de Estado de Seguridad Social, Borja Suárez, introduce matices: «Absentismo es un término equivocado, porque apunta directamente al fraude. El fraude existe y hay que combatirlo, pero no explica por sí solo el fenómeno». Advierte además del aumento de las bajas de corta duración, especialmente entre los jóvenes: «Es un elemento cultural que hay que analizar para entender qué está pasando». Asimismo, destaca el papel de las mutuas como «un punto de encuentro» para mejorar la gestión del sistema.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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