La Policía Nacional ha liberado en Madrid a ocho mujeres víctimas de una organización criminal dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual y al tráfico de drogas. La operación, denominada Puma, ha permitido desarticular un piso-narcoprostíbulo en el distrito de Tetuán, donde las mujeres vivían hacinadas, trabajaban las 24 horas del día y sufrían un trato vejatorio y degradante, y ha culminado con la detención de ocho personas —siete mujeres y un hombre— por delitos de pertenencia a organización criminal, prostitución coactiva, contra la salud pública y blanqueo de capitales.
El inmueble, situado en la calle Franco Rodríguez número 52, se encontraba en un enclave especialmente sensible, entre una guardería y un parque infantil. Según las pesquisas policiales, la actividad del prostíbulo era conocida en el entorno y los clientes llegaban a llamar a las puertas de otros vecinos del edificio y de inmuebles colindantes preguntando por el local, generando una situación de alarma y malestar vecinal. «Preguntaban a los padres de los niños por el puticlub», explicó un vecino, que asegura que llevaban cinco años denunciando la actividad del local, que permanece precintado desde el desenlace de la operación de la Brigada de Extranjería y Documentación.
El piso era utilizado de forma simultánea para el ejercicio de la prostitución y el tráfico de drogas, principalmente cocaína y viagra, que se ofrecían directamente a los clientes como un servicio más.
Una de las detenidas en la operación policial.POLICÍA NACIONALEntre los detenidos figura la presunta cabecilla de la organización, Leyla Marta de Souza, una mujer brasileña de 48 años, que se encargaba del cobro de los servicios y del reparto de las sustancias estupefacientes entre su propio domicilio y el piso, con el objetivo de minimizar el riesgo policial.
La investigación se inició en abril de 2025 tras una denuncia anónima. Las pesquisas permitieron constatar que las víctimas, de entre 19 y 34 años, de nacionalidad paraguaya, colombiana, hondureña, dominicana y peruana, residían en el piso en condiciones extremas de hacinamiento, durmiendo en el suelo de un pequeño salón y sin espacios propios para el descanso.
La red contaba con seis mujeres encargadas que se turnaban para garantizar la actividad las 24 horas del día, obligando a las víctimas a ofrecer servicios sexuales de forma ininterrumpida. Además, recibían un trato vejatorio, con insultos, amenazas y humillaciones constantes por parte de la líder del entramado.
Las mujeres estaban sometidas a un férreo control. No podían salir del piso si había clientes, ni siquiera por enfermedad o citas médicas, y eran vigiladas mediante cámaras de videovigilancia. Cuando realizaban servicios a domicilio, se desplazaban en vehículos VTC y estaban obligadas a enviar fotografías y su ubicación en tiempo real.
Interior del narcoprostíbulo en Tetuán.POLICÍA NACIONALLos servicios se anunciaban a través de páginas web y grupos de Telegram. El precio era de 100 euros la hora en los servicios a domicilio y de 90 euros la hora o 50 euros la media hora en el piso. Ninguna de las mujeres podía negarse a atender a un cliente si era seleccionada.
La investigación también reveló que la organización utilizó sumisión química para robar a un cliente. Tras drogarlo y anular su voluntad durante varias horas, al día siguiente el hombre descubrió que se habían realizado 21 cargos en su cuenta bancaria, por un importe total superior a 4.200 euros.
El pasado mes de enero se practicaron tres registros en domicilios vinculados a la trama, donde se intervinieron drogas, básculas de precisión, teléfonos móviles, un ordenador portátil, varios datáfonos y 20.000 euros en efectivo.
La Policía Nacional recuerda que la colaboración ciudadana es clave para combatir la trata de seres humanos y anima a denunciar este tipo de situaciones a través del teléfono 900 10 50 90, el correo trata@policia.es, el 091 o en cualquier comisaría.
Uno de los cuadernos requisados por la Policía Nacional en los registros.POLICÍA NACIONAL