Durante los últimos años, la avena se ha coronado como la reina indiscutible de los desayunos saludables. Y es que solo hay que mirar un poco internet para ver los porridges de Instagram o la recomendación de los cardiólogos para pensar que estamos ante un alimento perfecto y sin ningún tipo de fallo. Sin embargo, todo puede tener letra pequeña y la avena es uno de ellos.
Investigando. Aunque se coma sano, hay gente que con la avena está presentando hinchazón abdominal, gases o en general malestar digestivo. Y no es que la avena sea mala, sino que hay posibilidades de que la estemos comiendo mal. Esto es algo que ya ha investigado hasta la Universidad de Monash, un referente mundial en la salud digestiva, al poner una cifra exacta sobre la mesa: 52 gramos.
Esto es algo que también ha puesto sobre la mesa el nutricionista Óscar Hurtado que apunta a que la avena es saludable, pero tiene una "curva de tolerancia" muy estricta para algunos intestinos.
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La razón. El problema de la avena se encuentra en los FODMAP (oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables). Estos no son más que carbohidratos de cadena corta que el intestino delgado no puede absorber bien, y es por ello que siguen su 'viaje' hasta el intestino grueso donde las bacterias que se encuentran aquí los fermentan rápidamente produciendo gas. Pero no solo esto, sino que puede arrastrar agua produciendo diarreas.
Y aquí es donde entra la Universidad de Monash que ha medido el efecto que tiene estos compuestos en nuestro organismo. Una de sus principales conclusiones está en que 52 gramos de avena (lo que es media taza) es la cantidad de fructanos segura para la mayoría de los humanos.
Si nos pasamos. En el caso de pasar la barrera de los 60-70 gramos, el contenido de fructanos en el intestino se dispara y comienza a generar problemas. Algo que interesa, y mucho, a quien sufre de un problema digestivo como por ejemplo el Síndrome del Intestino Irritable (SII), ya que se estaría pasando de un desayuno 'antiinflamatorio' en un detonante de distensión abdominal y dolor.
Más estudios. Esta es no es una advertencia de ahora, sino que tiene un gran respaldo en la ciencia. Un ejemplo lo tenemos en el ensayo pivotal de Halmos que demostró que una dieta bja en FODMAP reduce los síntomas gastrointestinales entre un 22% y un 45% más que las dietas habituales. Esto se debía a que redujeron la cantidad de fructanos, muy presentes en la avena, en la dieta que tomaban.
Pero además, un estudio de 2022 confirmaba también que el control de las porciones de este tipo de carbohidratos fermentables mejoraba significativamente la vida en los pacientes con SII. Y no se trataba de eliminar la avena de la dieta, sino en mantenerla en una "zona segura".
No hay que demonizar. Con estos estudios lógicamente no hay que llegar a este punto con la avena, puesto que tiene muchos beneficios a sus espaldas. La Fundación Española del Corazón y múltiples estudios nutricionales recuerdan por qué llegó al trono del desayuno en primer lugar.
Y es que cuenta con la capacidad de dar saciedad, lo que ayuda al control de peso, y también retrasa la absorción de carbohidratos para prevenir picos de insulina que son realmente nocivos para el organismo. Aunque no se queda aquí, puesto que para la gente con colesterol alto su alta cantidad de beta-glucanos puede reducir el "mal" conocido como 'colesterol malo' o LDL.
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Basado en tolerancia. La conclusión a la que podemos llegar, es que si se tiene un estómago de hierro y un buen desayuno de avena no afecta para nada, se puede seguir tomando con normalidad. Pero en el caso de que se comiencen a presentar síntomas como el hinchazón o diarrea es mejor ir comenzando a bajar la dosis para ver si este "desayuno perfecto" comienza a sentar de nuevo bien. De esta manera, nos quedamos con sus propiedades beneficiosas sin las molestias digestivas que tanto podemos odiar.
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Llevamos años creyendo que la avena es el desayuno perfecto, pero la ciencia tiene una advertencia: hay un límite
fue publicada originalmente en
Xataka
por
José A. Lizana
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Llevamos años creyendo que la avena es el desayuno perfecto, pero la ciencia tiene una advertencia: hay un límite
La avena tiene grandes beneficios para nuestro corazón como recogen los expertos
Durante los últimos años, la avena se ha coronado como la reina indiscutible de los desayunos saludables. Y es que solo hay que mirar un poco internet para ver los porridges de Instagram o la recomendación de los cardiólogos para pensar que estamos ante un alimento perfecto y sin ningún tipo de fallo. Sin embargo, todo puede tener letra pequeña y la avena es uno de ellos.
Investigando. Aunque se coma sano, hay gente que con la avena está presentando hinchazón abdominal, gases o en general malestar digestivo. Y no es que la avena sea mala, sino que hay posibilidades de que la estemos comiendo mal. Esto es algo que ya ha investigado hasta la Universidad de Monash, un referente mundial en la salud digestiva, al poner una cifra exacta sobre la mesa: 52 gramos.
Esto es algo que también ha puesto sobre la mesa el nutricionista Óscar Hurtado que apunta a que la avena es saludable, pero tiene una "curva de tolerancia" muy estricta para algunos intestinos.
Y aquí es donde entra la Universidad de Monash que ha medido el efecto que tiene estos compuestos en nuestro organismo. Una de sus principales conclusiones está en que 52 gramos de avena (lo que es media taza) es la cantidad de fructanos segura para la mayoría de los humanos.
Si nos pasamos. En el caso de pasar la barrera de los 60-70 gramos, el contenido de fructanos en el intestino se dispara y comienza a generar problemas. Algo que interesa, y mucho, a quien sufre de un problema digestivo como por ejemplo el Síndrome del Intestino Irritable (SII), ya que se estaría pasando de un desayuno 'antiinflamatorio' en un detonante de distensión abdominal y dolor.
Más estudios. Esta es no es una advertencia de ahora, sino que tiene un gran respaldo en la ciencia. Un ejemplo lo tenemos en el ensayo pivotal de Halmos que demostró que una dieta bja en FODMAP reduce los síntomas gastrointestinales entre un 22% y un 45% más que las dietas habituales. Esto se debía a que redujeron la cantidad de fructanos, muy presentes en la avena, en la dieta que tomaban.
Pero además, un estudio de 2022 confirmaba también que el control de las porciones de este tipo de carbohidratos fermentables mejoraba significativamente la vida en los pacientes con SII. Y no se trataba de eliminar la avena de la dieta, sino en mantenerla en una "zona segura".
No hay que demonizar. Con estos estudios lógicamente no hay que llegar a este punto con la avena, puesto que tiene muchos beneficios a sus espaldas. La Fundación Española del Corazón y múltiples estudios nutricionales recuerdan por qué llegó al trono del desayuno en primer lugar.
Y es que cuenta con la capacidad de dar saciedad, lo que ayuda al control de peso, y también retrasa la absorción de carbohidratos para prevenir picos de insulina que son realmente nocivos para el organismo. Aunque no se queda aquí, puesto que para la gente con colesterol alto su alta cantidad de beta-glucanos puede reducir el "mal" conocido como 'colesterol malo' o LDL.
Basado en tolerancia. La conclusión a la que podemos llegar, es que si se tiene un estómago de hierro y un buen desayuno de avena no afecta para nada, se puede seguir tomando con normalidad. Pero en el caso de que se comiencen a presentar síntomas como el hinchazón o diarrea es mejor ir comenzando a bajar la dosis para ver si este "desayuno perfecto" comienza a sentar de nuevo bien. De esta manera, nos quedamos con sus propiedades beneficiosas sin las molestias digestivas que tanto podemos odiar.