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Lorenzo G. Acebedo y el detective Gonzalo de Berceo

Lorenzo G. Acebedo y el detective Gonzalo de Berceo
Artículo Completo 681 palabras
El inopinado crecimiento de la novela negra ha dado lugar a la creación de todo tipo de variantes. Una de ellas se basa en la utilización de escritores reales como investigadores, que ha provocado que Fernando de Rojas , Miguel de Unamuno o Pío Baroja se hayan convertido en protagonistas literarios. Sus obras coinciden en combinar los resortes del género negro con los del histórico y, en consecuencia, narran tramas criminales que los autores han de resolver en la época del pasado en la que vivieron, que tiende a presentarse siguiendo el didactismo y el afán de enseñar deleitando habitual de la novela histórica . A la nómina de «escritores-detectives» se sumó hace unos años Gonzalo de Berceo , que vuelve a los estantes de novedades de las librerías con la publicación de 'Una tumba en Al Ándalus' la tercera de las novelas que protagoniza. Narrativa 'Una tumba en Al Ándalus' Autor Lorenzo G. Acebedo Editorial Tusquets Páginas 288 Precio 20,90 euros Valoración ***Su autor es Lorenzo G. Acebedo, pseudónimo bajo que el que se oculta un desconocido escritor del que se afirma en la solapa de los libros, quién sabe si en broma o en serio, que «abandonó en su juventud los estudios teológicos por el retiro monacal y, algún tiempo después, el retiro monacal por una mujer».La chanza que parece subyacer al ocultamiento de la identidad del autor coincide con el espíritu con el que han sido concebidas las novelas, que tienen un punto gamberro, iconoclasta y humorístico que choca con la imagen de rectitud que la historiografía literaria ha legado de Berceo. No hay demasiados datos acerca del creador de los 'Milagros de Nuestra Señora', lo que permite que Acebedo componga un atractivo y divertido antihéroe que combina la cultura, la erudición, la fe y el amor por el conocimiento con la tendencia a meterse en líos y la afición por el vino y los placeres carnales. Que las novelas sean desenfadadas no significa que no sean rigurosasAhora bien, que las novelas sean desenfadadas no significa que no sean rigurosas. Acebedo maneja el lenguaje con primor, incorpora de forma natural vocablos de la época sin que la agilidad de la lectura se resienta, y, sobre todo, conoce a la perfección el periodo histórico sobre el que está escribiendo, del que aporta datos y referencias culturales de forma natural, sin resultar pedante ni aburrido. Ambientada en la primera mitad del siglo XII, esta última novela se centra en el contexto de la Reconquista y reconstruye el episodio de la toma de Córdoba , incorporando para ello a otros personajes reales como Fernando III el Santo. Berceo se ve obligado a desplazarse a la ciudad andaluza, enviado por sus superiores para localizar y traducir un misterioso códice en el que las autoridades eclesiásticas cristianas creen que van a encontrar la fórmula para imponerse al Islam . En su búsqueda, se verá envuelto en un sinfín de aventuras que, aunque en algún momento enmarañan demasiado el argumento y adolecen de cierto aspecto folletinesco, terminan por conformar una trama entretenida e interesante que pone de manifiesto que el mundo actual no está tan alejado del medievo como a veces se quiere hacer ver.

El inopinado crecimiento de la novela negra ha dado lugar a la creación de todo tipo de variantes. Una de ellas se basa en la utilización de escritores reales como investigadores, que ha provocado que Fernando de Rojas, Miguel de Unamuno o Pío Baroja ... se hayan convertido en protagonistas literarios.

Sus obras coinciden en combinar los resortes del género negro con los del histórico y, en consecuencia, narran tramas criminales que los autores han de resolver en la época del pasado en la que vivieron, que tiende a presentarse siguiendo el didactismo y el afán de enseñar deleitando habitual de la novela histórica.

A la nómina de «escritores-detectives» se sumó hace unos años Gonzalo de Berceo, que vuelve a los estantes de novedades de las librerías con la publicación de 'Una tumba en Al Ándalus' la tercera de las novelas que protagoniza.

Su autor es Lorenzo G. Acebedo, pseudónimo bajo que el que se oculta un desconocido escritor del que se afirma en la solapa de los libros, quién sabe si en broma o en serio, que «abandonó en su juventud los estudios teológicos por el retiro monacal y, algún tiempo después, el retiro monacal por una mujer».

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La chanza que parece subyacer al ocultamiento de la identidad del autor coincide con el espíritu con el que han sido concebidas las novelas, que tienen un punto gamberro, iconoclasta y humorístico que choca con la imagen de rectitud que la historiografía literaria ha legado de Berceo. No hay demasiados datos acerca del creador de los 'Milagros de Nuestra Señora', lo que permite que Acebedo componga un atractivo y divertido antihéroe que combina la cultura, la erudición, la fe y el amor por el conocimiento con la tendencia a meterse en líos y la afición por el vino y los placeres carnales.

Que las novelas sean desenfadadas no significa que no sean rigurosas

Ahora bien, que las novelas sean desenfadadas no significa que no sean rigurosas. Acebedo maneja el lenguaje con primor, incorpora de forma natural vocablos de la época sin que la agilidad de la lectura se resienta, y, sobre todo, conoce a la perfección el periodo histórico sobre el que está escribiendo, del que aporta datos y referencias culturales de forma natural, sin resultar pedante ni aburrido.

Ambientada en la primera mitad del siglo XII, esta última novela se centra en el contexto de la Reconquista y reconstruye el episodio de la toma de Córdoba, incorporando para ello a otros personajes reales como Fernando III el Santo.

Berceo se ve obligado a desplazarse a la ciudad andaluza, enviado por sus superiores para localizar y traducir un misterioso códice en el que las autoridades eclesiásticas cristianas creen que van a encontrar la fórmula para imponerse al Islam. En su búsqueda, se verá envuelto en un sinfín de aventuras que, aunque en algún momento enmarañan demasiado el argumento y adolecen de cierto aspecto folletinesco, terminan por conformar una trama entretenida e interesante que pone de manifiesto que el mundo actual no está tan alejado del medievo como a veces se quiere hacer ver.

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Fuente original: Leer en ABC - Cultura
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