- BROOKE MASTERS
El auge de los anillos de seguimiento de la salud crea una oportunidad para marcas como Cartier y Rolex.
Los dispositivos portátiles se han apoderado de las muñecas de los consumidores. Desde que los teléfonos inteligentes pusieron los relojes en los bolsillos de todo el mundo, los relojes de pulsera han pasado a ser más una declaración de estilo o un símbolo de estatus que una necesidad. La relojería tradicional perdió aún más terreno a principios de la década de 2020, cuando el interés por los Apple Watch y el ejercicio en casa se disparó durante la pandemia.
El porcentaje de consumidores que llevan un reloj tradicional cayó del 46% en 2020 al 26% el año pasado, según un informe del sector elaborado por Deloitte. Y todo apunta a que la situación irá a peor. Entre los clientes jóvenes —millennials, generación Z y generación Alfa—, el número de quienes afirman usar relojes inteligentes duplica al de aquellos que llevan un reloj tradicional.
Estas preferencias se reflejan en las estadísticas de ventas. Fossil, fabricante de relojes de gama media, vio caer sus ingresos por la venta de relojes tradicionales un 67% entre 2015 y 2025, mientras que las exportaciones de relojes suizos sufrieron un desplome durante la pandemia: los volúmenes de 2025 fueron un 41% inferiores a los de 2019, y las previsiones para 2026 apuntan a resultados menos halagüeños.
Los fabricantes de relojes de lujo pudieron ignorar este descenso gracias a los buenos datos de ventas de los modelos de alta gama: el valor de las exportaciones suizas se disparó casi un 60% entre 2020 y 2023 y se mantuvo elevado, impulsado por los compradores estadounidenses adinerados. Ahora, sin embargo, las ventas se han estancado y el valor total ha comenzado a caer.
En este panorama desalentador surge un salvador potencial e inesperado: el anillo de seguimiento de la actividad física. Liderados por Oura —que vendió 3,6 millones de anillos en los últimos 12 meses—, estos dispositivos controlan el sueño y la actividad, y se han convertido en un objeto de culto entre los profesionales de alto nivel. Gestores de hedge funds, abogados y consultores presumen de su "puntuación de sueño" ante otros usuarios. Si esta fiebre continúa, se liberará espacio en la muñeca que los fabricantes de relojes de lujo podrán aprovechar. Sin duda, los monitores de actividad física y los relojes de lujo no son mercados directamente comparables. Para empezar, se sitúan en niveles de precios totalmente distintos: el último Apple Watch se vende por un precio de entre 400 y 1.000 dólares, según el acabado, mientras que el precio medio de un Rolex es de 17.000 dólares y el de un Cartier, de 7.300 dólares.
Los dispositivos *wearables* son principalmente una cuestión de funcionalidad. "Un Apple Watch acaba en la basura cada cuatro o cinco años", señala Oliver Müller, de LuxeConsult. "Un reloj tradicional tiene una carga emocional; está vinculado a algo. Recibes el reloj porque has conseguido un logro", explica.
Los volúmenes de ventas también pertenecen a mundos completamente distintos. IDC calcula que las ventas de relojes inteligentes y pulseras de actividad alcanzarán los 200 millones de unidades en 2026, mientras que la industria suiza del reloj de lujo lleva varios años estancada en torno a los 15 millones. Con esas cifras sobre la mesa, bastaría con vender una cantidad relativamente pequeña de anillos al público adecuado para liberar las muñecas e generar un impacto significativo en el futuro de la industria relojera de lujo.
Existen dos posibles obstáculos. Puede que los anillos resulten ser una moda pasajera; de hecho, Oura canceló esta semana su salida a bolsa alegando la inestabilidad de los mercados. No obstante, es muy probable que los inversores se mostraran escépticos ante una valoración de 16.000 millones de dólares para una empresa que perdió más de 900 millones en nueve
Aunque los anillos logren perdurar, la industria relojera de lujo tendrá que replantearse su estrategia. Menos de una de cada tres personas que compran relojes de alta gama son mujeres, y ellas son mucho más propensas que los hombres a llevar únicamente un reloj inteligente o nada en absoluto. Con demasiada frecuencia, las compradoras han quedado en segundo plano, ya que el sector ha priorizado los relojes voluminosos, los mecanismos de precisión y las tiendas con un ambiente propio de un club masculino.
Esta tendencia está empezando a cambiar a medida que los fabricantes de relojes ponen la mira en los mayores márgenes de beneficio que ofrecen las líneas femeninas. "En los últimos diez años, se limitaban a adaptar los modelos masculinos de éxito reduciendo su tamaño. Quizás cambiaban el color de la esfera o añadían diamantes como adorno", explica Karine Szegedi, socia de Deloitte.
"Las mujeres tienden a comprar relojes con formas no convencionales y movimientos de cuarzo, y buscan modelos que combinen bien con su vestuario", añade. Hasta ahora, las ventas dirigidas a las mujeres se concentran mayoritariamente en marcas con décadas de tradición, como Rolex, o en firmas de moda y joyería como Cartier y Hermès. La estrella de la música Taylor Swift destacó esta tendencia al lucir un exclusivo reloj Cartier en las fotografías de su compromiso el año pasado. Dicha pieza, de su propiedad personal, contribuyó a consolidar el estatus de los delicados relojes de Cartier como un referente de moda actual.
"Los clientes se decantan por relojes icónicos porque buscan que la gente pueda reconocer el reloj de inmediato en las redes sociales", afirma Edouard Aubin, de Morgan Stanley. "Esto se ha convertido en una enorme barrera de entrada: se necesitan décadas para convertir un modelo en un icono".
Es hora de intentarlo de nuevo.
© The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribución, copia o modificación. EXPANSIÓN es el único responsable de esta traducción y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.
El primer coche eléctrico de Bentley costará la mitad que el Luce de FerrariLa familia Arnault mueve ficha para consolidar su control sobre LVMHAlexandre Arnault, heredero de LVMH, nombrado miembro del consejo de Nike Comentar ÚLTIMA HORA-
10:24
El problema de vivienda no se soluciona con más intervención
-
10:17
¿Regular la IA para evitar la extinción humana?
-
10:16
Indra adquiere el 30% de la firma madrileña de ciberseguridad TRC
-
10:01
Burnham admite la opción de que Reino Unido pueda volver a la Unión Europea
-
09:52
Prórroga de dos años en los alquileres: todas las claves para propietarios e inquilinos