En cuanto a los casos de uso de sistemas como ChatGPT o Gemini, el informe señala que ocho de cada 10 estudiantes los emplean para generar textos académicos. La creación de imágenes concentra el 61% de las menciones, seguida de la generación de código, con 15%.
No obstante, la utilidad de la inteligencia artificial no se limita a tareas técnicas. El 79% de los docentes y el 82% de los estudiantes consideran que estas herramientas son útiles para procesos cognitivos complejos, como el razonamiento, la reflexión, la imaginación y la creatividad.
Pese a su expansión en aulas y laboratorios universitarios, la encuesta advierte que el uso de la IAG se da en un contexto marcado por la falta de capacitación y la ausencia de marcos normativos claros, lo que genera preocupaciones en torno a su aplicación ética y crítica.
La autopercepción de dominio de esta tecnología entre la comunidad académica es baja, con una calificación promedio de 5 en una escala de 10 puntos. En este sentido, el 91% de los docentes y el 76.2% de los estudiantes manifiestan la necesidad de recibir capacitación.
A ello se suma el desconocimiento de las normativas institucionales relacionadas con el uso de estas herramientas: el 76.7% de los docentes y el 67.2% de los estudiantes en instituciones públicas afirman no conocer reglas al respecto.
Estas cifras adquieren mayor relevancia si se considera que la IA comienza a desempeñar un papel cada vez más importante en la formación integral de la comunidad universitaria. Cerca de 92,000 estudiantes y poco menos de 6,000 docentes señalaron que utilizan estos sistemas como apoyo emocional, ya sea para atender episodios de ansiedad o como vía de desahogo.
afirmó que la discusión no debería centrarse en permitir o prohibir el uso de estas tecnologías en las aulas, sino en definir aplicaciones con sentido pedagógico, establecer normas claras y delimitar sus alcances.Por su parte, Carlos Iván Moreno Arellano, director general de Educación Superior Universitaria e Intercultural, cuestionó la efectividad de los modelos actuales de enseñanza y evaluación, así como la vigencia de las normas educativas frente a una era en la que la IA avanza con rapidez. “La IA generativa progresa mucho más rápido que las normas, que las políticas públicas y que los reglamentos; en este momento estamos reprobados”, advirtió.