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Madres y padres de América Latina se organizan para quitarle el celular a sus hijos

Madres y padres de América Latina se organizan para quitarle el celular a sus hijos
Artículo Completo 1,237 palabras
Con los postulados del libro La generación ansiosa del psicólogo Jonathan Haidt como bandera, colectivos de madres y padres en América Latina, como el Movimiento No Es Momento (México) y Pacto Parental (Argentina), impulsan acuerdos para demorar el uso de pantallas en sus hijos menores de edad.
Jesús VázquezCultura Digital2 de julio de 2026página 12 del documento elaborado por Kids Online Red América Latina, vinculado a la UNICEF. En adolescentes de último grado de secundaria la cifra de poseedores de dispositivos móviles llega hasta el 97%. En Argentina, el promedio de edad de adopción del primer dispositivo es de 9.6 años, tal como indica la misma fuente en su página 20. La pregunta es: ¿cómo es que un colegio argentino logró sacarles el celular a los menores? Por el Pacto Parental.

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¿Qué es Pacto Parental?

“Un acuerdo entre madres y padres para devolverles a nuestros hijos algo que hoy parece cada vez más difícil: tiempo libre de pantallas”, reza la iniciativa en su sitio web.

El “pacto” es un documento que emula un contrato legal, firmado por madres y padres en el que se comprometen, entre otras cosas, a demorar la entrega de un equipo móvil a sus hijos hasta los 14 años y prohibir las redes sociales hasta los 16.

Pacto Parental fue impulsado por Ignacio Castro en el curso de sexto grado del Colegio San Nicolás, donde estaba su hijo menor. Allí ocurrían dinámicas irregulares, como tres casos de trastorno de ansiedad en un grupo de 30 alumnos, un caso de posible bullying y la creación de grupos de WhatsApp donde unos estudiantes segregaban a otros. Luego de leer La generación ansiosa del psicólogo estadounidense Jonathan Haidt, Castro identificó que distintos comportamientos se originaban en la vida digital de los niños.

La iniciativa se viralizó. Primero en otros colegios de Mendoza y después se extendió a Córdoba, Buenos Aires, Neuquén y Tucumán. Desde febrero pasado, contó Castro, padres de Paraguay, Perú, Colombia y Puerto Rico les buscaron para adaptar el Pacto en sus escuelas. Esto llevó a la organización a formar un grupo de WhatsApp para organizar a los tutores, aunque creció tanto y tan rápido que se formaron grupos por país.

Castro no sabe cuántas personas están involucradas. Se le salió de las manos, pero no lo ve como algo malo, pues la idea del Pacto es que se expanda y se ajuste a distintos contextos. Por ello, le dice a los padres y madres que no se preocupen por hacer una copia fiel del documento, sino que lo adapten a sus necesidades.

El Pacto es para organizarse y evitar el aislamiento porque no es un camino sencillo. Cuando le quitó el teléfono a su hijo de 11 años, recordó, el chico lloró, pataleó, chilló. Al minuto seis estaba en la plaza jugando. Seis meses después, este le dijo: "volví a hablar con mis compañeros de la escuela. No hablábamos entre nosotros porque estábamos todos con el teléfono”. En tanto, su hijo mayor de 15 años empezó a tocar la batería.

“Una madre nos escribió un día diciendo: ‘che, hicimos una semana de desintoxicación en casa porque estaba tratando de entender el tema, pero no, no quiero devolverle el teléfono porque volvió la alegría a casa’, dijo. ‘Hay vida en casa de vuelta’”, indicó Castro.

Movimiento No Es Momento se expande desde su cuna en Monterrey, Nuevo León, hacia otras ciudades como Aguascalientes, Celaya, Chihuahua, Cuernavaca y Ciudad de México. Alexandra Fernández, Ana Sofía Guerra, Maya Barrera y Mónica Andrés fundaron la asociación en noviembre de 2023, motivadas por cómo el celular reclamaba el tiempo de sus hijos y sus compañeros de clase.

"¿Te preocupa? A mí también. ¿Pues qué hacemos?", planteó Fernández.

Investigaron si existía algo en México a lo que pudieran unirse. Dieron con Wait Until 8th y contactaron a su fundadora, pero ella les dijo que el modelo de inscripción no se podía replicar tal cual. Así que iniciaron su propio colectivo.

Su herramienta central es el Acuerdo No Es Momento, disponible en su sitio web. Allí, los tutores registran a su hijo, indican su colegio y año escolar, entre otros datos, y se comprometen a no entregarle el celular hasta los 14 años ni acceso a redes sociales hasta los 16. Para Fernández y Mónica Andrés la firma es valiosa. Algunos tutores coincidían con el acuerdo, pero no querían firmar, a lo que ellas respondían con firmeza que el compromiso se debe visibilizar y cuantificar, para así mostrar el progreso de la iniciativa.

7,000 acuerdos en todo México, alrededor de 4,200 familias se han involucrado y 580 escuelas se han unido al movimiento para no permitir el uso del smartphone en sus espacios.

Era importante establecerlo a nivel escuela porque la presión social recae sobre los jóvenes que no tienen acceso al celular cuando otros sí. Fernández y Andrés lo han notado en sus círculos. Sus hijos están en quinto año de primaria, el momento en que más empieza la presión entre sus compañeros de clase. Al ir a una fiesta, todos están con el celular menos sus hijos; en un torneo deportivo pasa lo mismo. El acuerdo colectivo resuelve que ningún menor quede aislado. La meta no es convencer a cada familia por separado, sino influir en el entorno completo, crear comunidad, actuar en colectivo, acompañarse.

El movimiento creció de forma orgánica. Designaron madres núcleo por ciudad y madres líderes por colegio, quienes realizan juntas mensuales para compartir estrategias y novedades. También organizan eventos en el que especialistas informan sobre las problemáticas que se manifiestan cuando menores tienen acceso a dispositivos.

En Ciudad de México, la iniciativa se fortaleció con Mercedes Llamas, cofundadora de Restart, un centro especializado en salud digital infantil. En el año y medio que lleva dirigiendo el centro, Llamas ha atendido infantes adictos a las redes sociales y, acorde con sus datos, ha notado cómo el uso excesivo de dispositivos móviles conduce a retrasos en el habla, retrasos neuromotores, problemas graves de ansiedad y depresión.

Está el caso de Australia, pero no puede esperar a que eso ocurra, ya que hoy está en juego una generación entera, la de sus hijos.

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Las activistas mexicanas sí esperan el acompañamiento legislativo, y han dialogado con legisladores para encaminar una normativa aplicable para reducir el uso del celular en menores. La iniciativa más reciente, no la única, fue la propuesta de la diputada Laura Álvarez en el Congreso de la Ciudad de México, quien planteó retrasar el uso de redes sociales hasta los 16 años y prohibir el uso de teléfonos en las escuelas de la capital.

Aunque, como afirmó Llamas, las leyes no bastan, y tiene que haber una fuerte educación en crianza digital. “Si los papás no están convencidos, lo único que van a hacer es saltarse las normas”, aseguró.

Fuente original: Leer en Wired - Cultura
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