Fernando Reinlein ha muerto en Madrid a los 80 años, edad suficiente para haber visto cumplirse aquello por lo que un día decidió jugarse la carrera, la reputación y, en buena medida, la vida. Periodista después, militar antes, o quizá militar siempre, aunque expulsado de su propio ejército, fue teniente coronel de Infantería y hermano de uno de los fundadores, Guillermo, de la Unión Militar Democrática, aquel reducido pero incómodo grupo de oficiales que, desde los cuarteles, decidió en septiembre de 1974 que la obediencia no podía seguir confundida con la sumisión al franquismo.
La UMD fue una anomalía en tiempos de certezas forzosas y conformada militares reformistas, demócratas, convencidos de que servir a España no equivalía a sostener un régimen agotado. Reinlein nunca quiso retractarse. "Volvería a hacerlo y con más razones. Tuve la suerte de encontrarme con la oportunidad de actuar en favor de la libertad de mi patria y fue casi como una obligación", dijo hace apenas dos años a Crónica.
El régimen tardó 11 meses en dar con ellos desde aquella reunión inicial en un piso de la calle General Mola de Barcelona. En menos de un año, aquella organización mínima había despertado adhesiones en 15 provincias y hasta el interés del entonces príncipe Juan Carlos, que quiso saber si, llegado el momento, podría contar con el respaldo de aquellos militares disidentes. "Unión, por el compañerismo; Militar, por la fe; Democrática, porque no nos sentíamos súbditos, sino ciudadanos", explicaba Reinlein.
Diez de ellos fueron condenados en Consejo de Guerra; las penas sumaron cuarenta y dos años. Y sin embargo, los llamados úmedos quedaron fuera de las amnistías de 1976 y 1977. Mientras tanto, sus mujeres sostuvieron la vida cotidiana bajo la vigilancia y el miedo, hicieron de enlace, de apoyo, de correo entre los castillos militares donde estaban presos. También ellas formaron parte de la subversión, como siempre ha defendido Reinlein.
La Unión Militar Democrática se disolvió cuando la Constitución de 1978 entró en vigor, habiendo cumplido ya su razón de ser. Décadas después, algunos de sus miembros fundaron el Foro Milicia y Democracia, empeñados en recordar que las Fuerzas Armadas también pueden y deben ser compatibles con los derechos humanos y las libertades.
Expulsado del Ejército, Reinlein encontró otra forma de disciplina en el periodismo. Desarrolló una carrera notable que le llevó hasta la dirección de 'Diario 16', a finales de los años 80, tras dirigir algunas de sus secciones y contribuir como director adjunto a la expansión regional del periódico. Actualmente colaboraba como columnista en el diario 'Infolibre'.
Hasta el final, Fernando Reinlein se ocupó de mantener viva la memoria de la UMD, consciente de que las democracias no sólo se construyen, sino que se recuerdan. Sus allegados recuerdan que "siempre dejaban huella su coraje cívico, su compromiso con los valores democráticos, su energía y su sentido del humor".