Martes, 23 de junio de 2026 Mar 23/06/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Cultura

Myriam Reault d'Allonnes, la ficción política rival de la literatura

Myriam Reault d'Allonnes, la ficción política rival de la literatura
Artículo Completo 1,013 palabras
Los hechos objetivos son menos importantes que su interpretación subjetiva. Este es uno de los sentidos de la post-verdad. Nietzsche ya había escrito algo por el estilo: «No hay hechos, solo interpretaciones». El discurso político así, peligrosamente, prevalece sobre la realidad de los hechos. La diferencia entre verdad y mentira está en la capacidad de hacer creer. Post-verdad y Post-factual. El término 'Post' nos traslada a una nueva era donde surge otra verdad distinta. Y esta no es la mentira sino la manipulación de aquella verdad que con sus normas centenarias habíamos consensuado. Ensayo 'La debilidad de lo verdadero' Autora Myriam Revault d´Allonnes Editorial Acantilado Año 2026 Páginas 137 Precio 18 euros Valoración ****De este revisionismo surge el populismo, el resentimiento contra las élites, el traspaso violento de la democracia al autoritarismo tecnológico. La Post-verdad ataca a las verdades de hecho, no a las científicas y racionales. Revault opina que este es un salto en el vacío , mientras que yo creo que la Post-verdad es un gran salto atrás. No trae nada nuevo y es una rehabilitación edulcorada de los totalitarismos. Las verdades molestas se transforman mágicamente en opiniones interesadas.  El negacionismo incluso suprime lo real ante los ojos de quienes lo presenciaron. No es necesario que las opiniones se basen en los hechos. Día a día lo sufrimos con nuestro presidente, remedo de Trump o Putin. Sánchez es un maestro de la distorsión de la realidad fáctica. Foucault lo hubiera citado como ejemplo máximo de la Anti-parresía (el decir la verdad incluso a costa de la propia vida). Vivimos el mundo de la ficción política, cada vez más ajena a la realidad. Noticia relacionada No No Animales de compañía Después de la demagogia Juan Manuel de PradaLa autora de 'La debilidad de lo verdadero', un muy buen libro, afirma que esto abre nuevas dimensiones. ¿Cuáles? Vuelvo a no estar de acuerdo con la profesora emérita de la École Pratique des Hautes Études de París. Volvemos a los viejos fantasmas ahora ayudados por la IA. Desde tiempo inmemorial la verdad ha sufrido los ataques del lenguaje político. Hoy la difusión viral de la información lo ha ampliado. Hoy la realidad es comida por la ficción. Y quien sufre todo esto es la libertad. La libertad sometida a la imaginación gubernamental. La «adaequatio rei et intellectus», es decir, la adecuación de la cosa y la mente que garantiza la realidad del objeto e implica la posibilidad de abrir nuevas dimensiones de lo real «en la debilidad de lo verdadero», dice Revault. Insisto en que yo no veo claro lo de abrir nuevas dimensiones. De todo esto ya utopías y distopías nos advirtieron. Estamos en 'esos lugares otros' de Foucault, donde aún resistiendo a la entropía, se está dibujando a un ser de otro modo en lo social. Ya Orwell se refirió a la aniquilación de lo real y del sentido común.Frente a la razón, el poder despliega su publicidad, sus insultos, sus tergiversaciones, sus desautorizaciones Desgraciadamente la democracia sobrevive a su propia deslegitimación. En la mayor parte de las encuestas entre los jóvenes estos afirman que está obsoleta . Los contrapoderes que la sostenían como una viga maestra han dado de si. Después de dos guerras mundiales y millones de muertos el mundo ahora se encamina por los populismos. Aquellos mismos totalitarios. Ya comienza a haber generaciones que no significan nada para ellas las palabras verdad o libertad. Antes se perseguía a los revoltosos, en esta nueva-vieja época ya no será necesario al no existir. Las verdades de la razón (científicas) no se rechazan, dice Revault, pero tampoco es así. Fijémonos, por ejemplo, en el negacionismo sanitario (las vacunas). Las verdades de hecho sí que sufren. Y cuando el poder político manipula y borra esos hechos reales es para controlar a sus ciudadanos convertidos en enemigos de sus 'verdades'. Los absolutismos o totalitarismos de siempre. Frente a la razón, el poder despliega su publicidad, sus insultos, sus tergiversaciones, sus desautorizaciones. Paul Ricoeur, que venía del comunismo, al referirse a Jan Patocka, el filósofo checoslovaco anti soviético muerto a resultas de las torturas que le aplicaron, escribió que «cuando un pueblo se encuentra absolutamente sometido, la defensa filosófica de la subjetividad se convierte en el único recurso del ciudadano contra el tirano». El poder comunista el día de su entierro ordenó cerrar todas las floristerías. Por ese camino estamos regresando a la vieja casa en ruinas. Cuando leíamos muy jóvenes a Foucault y a otros filósofos franceses por cercanía, nos gustaban sus proposiciones porque estábamos convencidos que la mayor parte de aquellas ideas eran irrealizables. Luego nos fuimos dando cuenta de nuestra ingenuidad. Por ejemplo cuando Foucault nos decía que «la verdad no se encuentra preestablecida en ninguna parte, que existen diversos regímenes de verdad». Toda la verdad puede que no, pero las verdades esenciales han sido las normas comunes aprobadas por la mayoría para regirnos. Uno de los personajes de Orwell ('1984') dice: «La libertad consiste en poder decir que dos y dos son cuatro». Admitiendo todo esto, lo demás viene ya por sí solo. Quizás Foucault se saltó esa página de la novela. Estamos ya muy cerca de que lo blanco sea negro y que la mentira y su lenguaje sea el nuevo-viejo futuro.

Los hechos objetivos son menos importantes que su interpretación subjetiva. Este es uno de los sentidos de la post-verdad. Nietzsche ya había escrito algo por el estilo: «No hay hechos, solo interpretaciones».

El discurso político así, peligrosamente, prevalece sobre la realidad de los ... hechos. La diferencia entre verdad y mentira está en la capacidad de hacer creer. Post-verdad y Post-factual. El término 'Post' nos traslada a una nueva era donde surge otra verdad distinta. Y esta no es la mentira sino la manipulación de aquella verdad que con sus normas centenarias habíamos consensuado.

De este revisionismo surge el populismo, el resentimiento contra las élites, el traspaso violento de la democracia al autoritarismo tecnológico. La Post-verdad ataca a las verdades de hecho, no a las científicas y racionales. Revault opina que este es un salto en el vacío, mientras que yo creo que la Post-verdad es un gran salto atrás. No trae nada nuevo y es una rehabilitación edulcorada de los totalitarismos. Las verdades molestas se transforman mágicamente en opiniones interesadas.

 El negacionismo incluso suprime lo real ante los ojos de quienes lo presenciaron. No es necesario que las opiniones se basen en los hechos. Día a día lo sufrimos con nuestro presidente, remedo de Trump o Putin. Sánchez es un maestro de la distorsión de la realidad fáctica. Foucault lo hubiera citado como ejemplo máximo de la Anti-parresía (el decir la verdad incluso a costa de la propia vida). Vivimos el mundo de la ficción política, cada vez más ajena a la realidad.

La autora de 'La debilidad de lo verdadero', un muy buen libro, afirma que esto abre nuevas dimensiones. ¿Cuáles? Vuelvo a no estar de acuerdo con la profesora emérita de la École Pratique des Hautes Études de París. Volvemos a los viejos fantasmas ahora ayudados por la IA.

Desde tiempo inmemorial la verdad ha sufrido los ataques del lenguaje político. Hoy la difusión viral de la información lo ha ampliado. Hoy la realidad es comida por la ficción. Y quien sufre todo esto es la libertad. La libertad sometida a la imaginación gubernamental. La «adaequatio rei et intellectus», es decir, la adecuación de la cosa y la mente que garantiza la realidad del objeto e implica la posibilidad de abrir nuevas dimensiones de lo real «en la debilidad de lo verdadero», dice Revault. Insisto en que yo no veo claro lo de abrir nuevas dimensiones. De todo esto ya utopías y distopías nos advirtieron. Estamos en 'esos lugares otros' de Foucault, donde aún resistiendo a la entropía, se está dibujando a un ser de otro modo en lo social. Ya Orwell se refirió a la aniquilación de lo real y del sentido común.

Frente a la razón, el poder despliega su publicidad, sus insultos, sus tergiversaciones, sus desautorizaciones

Desgraciadamente la democracia sobrevive a su propia deslegitimación. En la mayor parte de las encuestas entre los jóvenes estos afirman que está obsoleta. Los contrapoderes que la sostenían como una viga maestra han dado de si. Después de dos guerras mundiales y millones de muertos el mundo ahora se encamina por los populismos. Aquellos mismos totalitarios. Ya comienza a haber generaciones que no significan nada para ellas las palabras verdad o libertad.

Antes se perseguía a los revoltosos, en esta nueva-vieja época ya no será necesario al no existir. Las verdades de la razón (científicas) no se rechazan, dice Revault, pero tampoco es así. Fijémonos, por ejemplo, en el negacionismo sanitario (las vacunas). Las verdades de hecho sí que sufren. Y cuando el poder político manipula y borra esos hechos reales es para controlar a sus ciudadanos convertidos en enemigos de sus 'verdades'. Los absolutismos o totalitarismos de siempre.

Frente a la razón, el poder despliega su publicidad, sus insultos, sus tergiversaciones, sus desautorizaciones. Paul Ricoeur, que venía del comunismo, al referirse a Jan Patocka, el filósofo checoslovaco anti soviético muerto a resultas de las torturas que le aplicaron, escribió que «cuando un pueblo se encuentra absolutamente sometido, la defensa filosófica de la subjetividad se convierte en el único recurso del ciudadano contra el tirano».

El poder comunista el día de su entierro ordenó cerrar todas las floristerías. Por ese camino estamos regresando a la vieja casa en ruinas. Cuando leíamos muy jóvenes a Foucault y a otros filósofos franceses por cercanía, nos gustaban sus proposiciones porque estábamos convencidos que la mayor parte de aquellas ideas eran irrealizables. Luego nos fuimos dando cuenta de nuestra ingenuidad.

Por ejemplo cuando Foucault nos decía que «la verdad no se encuentra preestablecida en ninguna parte, que existen diversos regímenes de verdad». Toda la verdad puede que no, pero las verdades esenciales han sido las normas comunes aprobadas por la mayoría para regirnos.

Uno de los personajes de Orwell ('1984') dice: «La libertad consiste en poder decir que dos y dos son cuatro». Admitiendo todo esto, lo demás viene ya por sí solo. Quizás Foucault se saltó esa página de la novela. Estamos ya muy cerca de que lo blanco sea negro y que la mentira y su lenguaje sea el nuevo-viejo futuro.

Gijón, puerto de entrada a la logística digital de las pymes

Pascual Cabedo, agricultor: «Las cebollas en el campo valen 9 céntimos, pero en los supermercados están a casi 2 euros»

Los 10 dispositivos tecnológicos que merecen la pena este Prime Day y de verdad están rebajados

La Aemet pone fecha al fin de la ola de calor y avisa del regreso de la lluvia

Carlos Herrera dice lo que muchos piensan sobre las condenas a Ábalos, Koldo y Aldama

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Myriam Reault d'Allonnes, la ficción política rival de la literatura

Myriam Reault d'Allonnes, la ficción política rival de la literatura

Fuente original: Leer en ABC - Cultura
Compartir