Con la 'teleoperación remota', las empresas deslocalizan puestos de control, no fábricas, y los operarios remotos convierten labores locales tradicionales en un mercado laboral digital planetario.
En la región china de Xinjiang, donde se encuentra el mayor depósito mundial de sulfato de potasio -un fertilizante vital-, acumularlo en almacenes genera nubes de polvo tan intensas que los trabajadores se ven obligados a conducir maquinaria pesada casi a ciegas. BuilderX Robotics, una empresa tecnológica china, utiliza cámaras que funcionan como una especie de visión nocturna para zonas polvorientas. Los operarios conducen excavadoras, cargadoras y otras máquinas desde una oficina remota llena de puestos que parecen estaciones de videojuegos.
En Japón, las estanterías de más de 300 tiendas de conveniencia están siendo reabastecidas por robots supervisados y controlados por trabajadores desde Filipinas.
El aeropuerto de Düsseldorf prueba lanzaderas conducidas por trabajadores remotos, y una start up de Atlanta ofrece robots de seguridad operados por personal remoto.
La posibilidad de cubrir a miles de kilómetros de distancia empleos que algunos expertos califican de "obstinadamente locales" está cambiando el concepto del trabajo remoto y genera nuevas oportunidades en sectores en los que hasta ahora no podíamos imaginar que existiera la posibilidad de teletrabajar. Muchos trabajos físicos "locales" -manejar excavadoras, robots de tienda, lanzaderas o maquinaria industrial- pueden separarse del lugar donde se ejecutan.
Esto es mucho más que "robots que quitan empleos", y se puede ver más bien como una reorganización global del trabajo: algunas tareas se automatizan, otras se desplazan, las hay que se trocean y muchas quedan ocultas detrás de una interfaz tecnológica.
Antes, las empresas trasladaban fábricas enteras al extranjero para reducir costes laborales. Ahora, trabajadores situados al otro lado del mundo pueden manejar excavadoras, carretillas elevadoras e incluso robots humanoides locales con una conexión a internet. Esta capacidad de controlar máquinas físicas a distancia se llama teleoperación, y podría convertirse en una fuerza de cambio significativa en la economía global.
Un estudio de SingularityHub recuerda que el uso de mano de obra remota no es nuevo. Explica que la novedad no está tanto en la existencia de trabajo remoto, sino "en los tipos de trabajo que ahora pueden incorporarse a un mercado laboral planetario", y en la conversión de trabajo físico local en trabajo digital transfronterizo.
La consecuencia económica más importante es que la teleoperación puede crear una nueva categoría de offshoring físico. No se traslada la fábrica, ni se mueve la máquina, ni se automatiza por completo: se traslada el puesto de control.
Se puede dar una mejora de la seguridad física, pero también puede empeorar la calidad del empleo. Sacar a trabajadores de minas, almacenes con polvo, obras peligrosas o zonas con maquinaria pesada reduce la exposición a riesgos reales, pero esa mejora no garantiza un "trabajo decente".
Así, el proyecto Fairwork de la Universidad de Oxford, que trabaja sobre cómo certificar y mejorar las condiciones laborales en redes digitales de producción, advierte de problemas en cadenas de trabajo digital como pago, condiciones, contratos, gestión y representación.
Un informe del despacho de abogados Bird&Bird en Alemania añade otro problema: quién responde cuando algo sale mal. En una excavadora teleoperada desde otro país, un accidente puede implicar al propietario de la máquina, al proveedor tecnológico, al operador remoto, a la empresa subcontratista, al asegurador, al regulador local y quizá a una jurisdicción extranjera. Todo esto plantea cuestiones acerca de las obligaciones que exigen presencia física, como señalizar una avería o permanecer en el lugar de un accidente.
Un documento del Parlamento Europeo concluye que "cuando el trabajo se asigna, monitoriza y evalúa digitalmente, hacen falta derechos de transparencia, protección de datos, representación y responsabilidad empresarial".
Profesionales al alza
Los expertos detectan que el perfil profesional central relacionado con todo esto será el teleoperador especializado, que no es simplemente alguien que juega con mandos, sino un profesional que necesita conocimiento de la máquina, lectura espacial, reacción ante incidentes, comprensión del entorno físico y disciplina de seguridad.
Otro perfil emergente es el supervisor de flotas robotizadas que, a diferencia del teleoperador puro, no controla una máquina todo el tiempo. Vigila varias unidades, detecta anomalías, prioriza incidencias y decide cuándo intervenir. Es el modelo que aparece en los robotaxis, los robots de tiendas, almacenes automatizados y maquinaria agrícola autónoma. Waymo, por ejemplo, afirma que sus agentes remotos no conducen sus robotaxis, sino que asisten al sistema cuando hay situaciones ambiguas.
Otro perfil en alza es el gestor de excepciones. Muchas máquinas funcionarán solas en condiciones normales, pero necesitarán ayuda cuando algo no encaje: un robot que no reconoce un producto, un vehículo bloqueado, una grúa ante una maniobra no prevista, una carretilla con un obstáculo extraño. Este trabajo será menos físico, pero más intensivo en atención, juicio y toma rápida de decisiones.
También harán falta técnicos de operaciones robóticas, cuya función será mantener sensores, cámaras, sistemas de conectividad, estaciones remotas, gemelos digitales, software de control, ciberseguridad y protocolos de emergencia. Muchas empresas necesitarán perfiles híbridos entre mantenimiento industrial, informática, telecomunicaciones y prevención de riesgos.
Y otro ejemplo emergente es el de entrenador de robots o generador de datos operativos. La teleoperación no sólo resuelve tareas. También produce datos para entrenar autonomía futura. La operación remota no compite necesariamente con la autonomía, sino que puede habilitarla al generar datos operativos para sistemas autónomos.
También aparecerán perfiles organizativos, como el diseñador de puestos humano-máquina, que define qué parte hace la máquina, qué parte hace el humano, cuándo se escala una excepción y qué competencias exige cada tramo; el responsable de compliance de teleoperación, que gestiona licencias, seguros, responsabilidad civil, protección de datos, trazabilidad de decisiones y cumplimiento laboral; o el auditor de gestión algorítmica, que revisa si el sistema asigna tareas, mide productividad o penaliza trabajadores de forma opaca.
Cada vez más sectores para 'teleoperar'
El fenómeno de la 'teleoperación en remoto' no apunta a una sola profesión, sino a una familia de ocupaciones nuevas alrededor de la operación remota de máquinas, robots y sistemas semiautónomos. Son trabajos antes ligados a presencia física que empiezan a convertirse en puestos de control, supervisión, asistencia y gestión de excepciones.
- Los sectores más avanzados son minería, puertos, almacenes y transporte. Por ejemplo en minería, Rio Tinto opera desde Perth sistemas autónomos de camiones, trenes, plantas y perforadoras. Caterpillar también comercializa 'Cat Command' para operar excavadoras y cargadoras desde estaciones remotas situadas en espacios interiores, a muchos kilómetros de la máquina.
- En puertos, la teleoperación ya forma parte de la automatización de terminales. La multinacional sueca de tecnología industrial ABB describe la operación remota de grúas y la gestión de excepciones como componentes integrales de las terminales modernas, con mejoras en seguridad, entorno de trabajo y productividad. Y la finlandesa Konecranes ofrece estaciones remotas para que operadores humanos realicen carga y descarga de camiones desde puestos de control más cómodos y seguros.
- En almacenes, CJ Logistics America despliega carretillas operadas a distancia desde un ordenador con volante, pedales y otros controles. Fraunhofer IOSB-AST demuestra el control de una carretilla por 5G e internet a 260 kilómetros de distancia. El límite ya no es sólo técnico, sino organizativo y regulatorio.
-
01:25
Los 'megadeals' alcanzan casi la mitad del valor global del 'M&A'
-
01:03
Álex Roca, el atleta de lo imposible
-
00:53
La banca mediana impulsa la primera red para depósitos tokenizados
-
00:43
Ikea lanzará en España su formato de "tiendas compactas"
-
00:18
Mutuactivos apuesta por UniCredit para invertir en banca