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OpenAI y Anthropic quieren controlar la empresa del futuro

OpenAI y Anthropic quieren controlar la empresa del futuro
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OpenAI y Anthropic inician una ofensiva para controlar las tripas del mundo corporativo integrando la inteligencia artificial directamente en los procesos de decisión. Leer
EmprendedoresOpenAI y Anthropic quieren controlar la empresa del futuroActualizado 9 JUN. 2026 - 16:58Sarah Friar, CFO de OpenAI, a la izquierda de la foto, representa el giro de la compañía presidida por Sam Altman (en la derecha) hacia el despliegue, monetización empresarial, alianzas con 'private equity' y transformación operativa. OpenAI la presenta como artífice de la misión de cerrar la distancia entre el avance de la IA y su adopción por parte de empresas, individuos y países.

OpenAI y Anthropic inician una ofensiva para controlar las tripas del mundo corporativo integrando la inteligencia artificial directamente en los procesos de decisión.

Para OpenAI, "la fase inicial de la inteligencia artificial ya está cubierta". Más de un millón de empresas usan sus productos o API, pero la compañía dirigida por Sam Altman reconoce que la siguiente etapa no consiste simplemente en vender más licencias o más acceso a modelos, sino en conseguir que la IA se despliegue en casos de uso reales, que tenga un impacto que se pueda medir en operaciones, procesos y decisiones empresariales.

La respuesta organizativa a ese problema es la creación de OpenAI Deployment Company, una unidad enfocada en empresas y respaldada por más de 4.000 millones de dólares en inversión inicial. El proyecto está liderado por TPG y coliderado por Advent, Bain Capital y Brookfield, e incluye la adquisición de Tomoro, una firma de consultoría de IA que aporta unos 150 ingenieros y especialistas en despliegue con clientes como Mattel, Red Bull, Tesco y Virgin Atlantic.

OpenAI describe la nueva compañía como una unidad independiente pero conectada a sus equipos de investigación, producto y despliegue interno, de modo que sus Forward Deployed Engineers puedan construir sistemas empresariales alineados con las capacidades que vendrán después.

El objetivo es incrustar ingenieros dentro de las organizaciones clientes y ayudar a rediseñar los flujos de trabajo en torno a la IA. Sarah Friar, directora financiera de OpenAI, explicaba recientemente en LinkedIn que el desafío ya no es experimentar, sino "integrar profundamente la IA en los flujos de trabajo que impulsan a las empresas", con rigor de ingeniería, disciplina operativa y gestión del cambio.

Anthropic ha respondido casi de forma simétrica y anunció junto a Blackstone, Hellman & Friedman y Goldman Sachs la creación de una firma de servicios de IA empresarial para llevar Claude a las operaciones centrales de compañías medianas. La nueva empresa cuenta además con el respaldo de General Atlantic, Leonard Green, Apollo Global Management, GIC y Sequoia Capital. Anthropic explica que sus ingenieros de IA aplicada trabajarán con la nueva firma para identificar dónde Claude puede tener mayor impacto, construir soluciones personalizadas y acompañar a los clientes a largo plazo.

Financial Times informó de que la joint venture supera los 1.500 millones de dólares y que su objetivo es "integrar tecnología de Anthropic en compañías de las carteras de sus socios financieros. Blackstone, Goldman Sach, H&F, TPG, Bain, Advent o Brookfield tienen acceso a miles de empresas participadas, capacidad de imponer disciplina operativa y obsesión por medir productividad, márgenes y retorno. Reuters Breakingviews añade que las firmas de private equity se benefician al dirigir sus participadas hacia estas nuevas empresas de IA, mientras los laboratorios obtienen una base de clientes cautiva.

El verdadero giro

Durante la primera fase de la IA generativa, la carrera parecía una competición de GPT contra Claude, Gemini contra Llama... Ahora la batalla se desplaza hacia la implantación. Ya no basta con tener el modelo más brillante. La nueva frontera consiste en decidir quién entra en las tripas de la empresa, quién rediseña sus procesos y quién convierte la IA en infraestructura cotidiana de trabajo. OpenAI lo dijo al presentar sus Frontier Alliances: el factor limitante para obtener valor en la empresa "no es la inteligencia del modelo", sino cómo se construyen y ejecutan los agentes dentro de la organización.

La consecuencia es que OpenAI y Anthropic empiezan a invadir un territorio que durante décadas perteneció a las consultoras, a los integradores y a los grandes proveedores de software.

Las grandes consultoras siguen colaborando con OpenAI y Anthropic, pero pierden la exclusividad. Si los laboratorios de IA no sólo venden modelos, sino que también diseñan agentes, conocen los datos de uso y envían equipos para rediseñar procesos, empiezan a hacer trabajo de consultoría.

Así capturan más valor y se vuelven socios estratégicos dentro de la empresa, y no meros proveedores tecnológicos.

Palantir -una empresa estadounidense de software que ayuda a gobiernos y compañías a integrar, analizar y usar grandes volúmenes de datos- ya usaba ingenieros integrados en clientes para convertir problemas reales en sistemas de datos. OpenAI adopta ahora esa misma lógica con sus ingenieros desplegados. Pero Palantir quiere ir más lejos: busca que una IA haga parte de ese trabajo. Su AI FDE es un agente que permite manejar programas empresariales simplemente dándole instrucciones en lenguaje normal..

Microsoft también va en la misma diección. En Ignite 2025, la compañía presentó la idea de las Frontier Firms, organizaciones lideradas por humanos y operadas por agentes. Microsoft quiere que Copilot conozca el contexto real del trabajo: correos, documentos, reuniones, chats y permisos. Con Agent 365, las empresas pueden controlar sus agentes de IA. Además, Copilot ya combina modelos de OpenAI y Anthropic.

Nvidia no compite tanto por crear el mejor modelo como por vender los chips y centros de datos que lo hacen funcionar a escala. Sus "fábricas de IA" convierten energía y datos en capacidad de cálculo para empresas y gobiernos.

Controlar la implantación

La tendencia de fondo es el paso de copilotos a agentes. Gartner prevé que en 2028 el 33% de las aplicaciones empresariales incorporen IA de agentes y que al menos el 15% de las decisiones laborales cotidianas se tomen de forma autónoma mediante estos sistemas.

Pero también hace una advertencia, que ya es sobradamente conocida: más del 40% de los proyectos de IA de agentes podrían cancelarse antes de finales de 2027 por los costes crecientes, un valor poco claro y lo que se conoce como agent washing, que es llamar "agente de IA" a simples chatbots o automatizaciones para parecer más avanzado de lo que realmente es. Osea, una etiqueta de agentes aplicada a asistentes, chatbots o automatizaciones que no tienen verdadera autonomía.

OpenAI y Anthropic quieren controlar la implantación porque ahí se decide si la IA genera valor real. No basta con comprar herramientas: hay que cambiar la estrategia, el talento, los procesos, la tecnología, los datos y los hábitos. La empresa funcionará con personas, agentes y máquinas coordinados, mientras los equipos humanos supervisan que todo cumpla los objetivos, las normas y los resultados medibles de negocio. Esa tensión explica por qué OpenAI y Anthropic quieren el control.

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Fuente original: Leer en Expansión
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