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Representando la historia real de muchas mujeres sin voz, de muchos fantasmas obligados a ir con velo contra su voluntad, de muchas jóvenes maltratadas alternativamente por los hombres de su familia y luego al casarse con unos extraños en matrimonios concertados, la magnífica ... novela 'El libro de mi destino', de la escritora iraní Parinoush Saniee (Teherán, 1949), prohibida repetidamente en el Irán de los ayatolás, se convertiría en un fenómeno mundial.
La de Saniee es la historia dura, desgarradora, auténtica hasta la médula sin ser estrictamente autobiográfica, a lo largo de cincuenta años, de Masumeh, una mujer iraní de espíritu libre y rebelde. Una joven, luego adulta casada, sometida a todo tipo de brutalidades domésticas y del exterior en un país caído en la peor de las tiranías tras la revolución islámica de 1979. Es la historia también de muchas víctimas del fanatismo religioso llegado después. Solo hay que pensar en la muerte de la joven Mahsa Amini hace unos años, arrestada por no llevar bien colocado el hiyab, tras lo cual se desencadenaron las protestas de miles de valientes mujeres y jóvenes por las calles.
Realista, emocionante en una y otra de las amargas y desafiantes escenas, y con la multitud de personajes descritos con un talento indudable por Saniee en lo obcecado e irracional de sus creencias y tradiciones seguidas al pie de la letra, sin compasión alguna por las mujeres, veremos a Masumeh, desde sus dieciséis años, atravesando las sucesivas y turbulentas etapas de la historia de su país. Una chica que, en soledad, se enfrenta sin miedo a sus controladores hermanos y a su familia, y cuyo único sueño es poder estudiar, un sueño posible durante la modernización del último sah.
Nada más comenzar la novela, el lector se familiariza con un mundo de normas inflexibles y eternas, que no han cambiado a lo largo del tiempo, y que atañen fundamentalmente a la libertad de las mujeres y a su «moralidad»: no hablar en voz alta por la calle, no mirar ni señalar los artículos de los escaparates, no hablar con desconocidos aunque estos sean el farmacéutico que facilita un medicamento y, por encima de todo, «no hacer avergonzarse a su padre ni a su familia».
Tras diez días sin casi contacto con el exterior, los iraníes cuentan lo que están viviendo en las que parecen ser las mayores protestas contra el régimen
Una buena excusa, por ejemplo, para no ir a una fiesta a la que uno es invitado es que «habrá mujeres sin hiyab». Así pasa con las «chicas malas de Teherán que no llevan ni chador ni siquiera un hiyab, un pañuelo de cabeza, en casa». Cualquier pequeño error pondrá en juego la reputación de todos. Aunque ahí estarán los hermanos vigilantes («la vigilaré como un halcón», dirá uno de los hermanos de Masumeh), muchas veces celosos de que su hermana adquiera una cultura que ellos no tienen.
Aunque las que aplicarán una mayor y estricta vigilancia, así como un feroz rechazo hacia las jóvenes rebeldes que no se quieren someter, serán las propias mujeres de la familia. Así lo dirá la abuela de Masumeh, que protesta porque su nieta vaya a la escuela: «¿Por qué sigues gastando en esa niña?», le dirá al patriarca de la prole, de autoridad incontestable. «Las niñas son inútiles. Pertenecen a otro. Cuando la cases, te la devolverán al cabo de un mes».
En ‘Una voz escondida’, Parinoush Saniee se inspira en el caso real de un niño que se negó a hablar hasta los siete años
Las madres, las mujeres siempre y en todo momento, serán las culpables de cualquier «imperfección» en los descendientes varones de estas familias. Eso sucede en la excelente novela ‘Una voz escondida’, de Saniee, aparecida igualmente estos días, inspirada en el caso real de un niño que se negó a hablar hasta los siete años. Un mutismo que encarna simbólicamente el de una nación entera asfixiada y aterrorizada. Con coraje y un inmenso amor, la madre y la abuela de Shahab lucharán para que ese hijo del silencio y de la herida profunda de ser despreciado por su padre, salga de su encierro.
Pero no todos los círculos del infierno parecerán darse cita en el desgraciado destino de la inteligente y perseverante Masumeh. Obligada a casarse con un desconocido que una vecina ha aconsejado a su familia para ella, Masumeh por fin conocerá a otro tipo de hombres, que ni siquiera podía imaginar. Por el contrario, Hamid, un activista político de la oposición, muy comprometido con la causa de la libertad, la animará a seguir estudiando y a seguir siendo ella misma, convirtiéndose en su mejor amigo y en el padre de sus hijos.
Socióloga y psicóloga, Parinoush Saniee se une a otras grandes autoras iraníes, la mayor parte exiliadas, como es el caso de Azar Nafisi, Marjane Satrapi, Maayan Eitan o Nazarine Hozar, todas ellas herederas del inmenso legado dejado por la poeta Forugh Farrojzad (muy citada a lo largo del libro de Saniee). Ella tenía 30 años cuando comenzaron los disturbios que provocaron la revolución islámica. Fruto de sus investigaciones y de diversos testimonios surgiría ‘El libro de mi destino’.
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Colaboradora de ABC Cultural. Crítico de libros de literatura extranjera.
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