Sin embargo, algunos gusanos desafían la gravedad. Por ejemplo, Arenicola marina vive en túneles en forma de U excavados en la arena de las zonas costeras y tiene la peculiaridad de expulsar sus desechos hacia arriba, empujándolos fuera de su madriguera en contra de la gravedad. En este escenario "antigravitatorio", escriben los investigadores, la distancia de caída no disminuye, ya que el material emerge desde abajo y se deposita sobre la superficie. Como resultado, las espiras mantienen el mismo radio independientemente de la altura del montón de desechos, lo que evita que la estructura colapse y obstruya la madriguera.
Los investigadores pusieron a prueba sus modelos matemáticos utilizando una amplia variedad de materiales, desde espuma de afeitar hasta espaguetis cocidos. Incluso crearon un análogo sintético de las heces de gusano utilizando una pasta de guisantes con las mismas propiedades físicas. Los experimentos realizados expulsando esta pasta tanto hacia arriba como hacia abajo confirmaron que la dirección de expulsión siempre producía las formas predichas por la teoría: conos puntiagudos en la parte inferior y cilindros uniformes en la superior. Incluso al variar la velocidad de expulsión, el radio de la espiral se mantuvo constante, lo que confirma que la mecánica pasiva, y no el control muscular activo del animal, determina la geometría final.
Las heces han demostrado ser un laboratorio ideal para estudiar las inestabilidades de la materia que también se producen en otros procesos biológicos, como el crecimiento de ciertas plantas o la secreción de sustancias blandas liberadas sin tensión activa. Comprender cómo los organismos aprovechan los principios de la física para crear estructuras funcionales también abre nuevas vías en la biomecánica y la biología evolutiva.Artículo originalmente publicado enWIRED Italia.Adaptado por Alondra Flores.