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Qué pierden Trump y EEUU con su renuncia a la lucha climática

Qué pierden Trump y EEUU con su renuncia a la lucha climática
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El abandono de las políticas medioambientales y de las instituciones supondrá una pérdida de liderazgo e influencia para el país y sus empresas, aumentará los costes en grandes catástrofes y perjudicará a los habitantes. Leer
ECONOMÍA SOSTENIBLEQué pierden Trump y EEUU con su renuncia a la lucha climática 21 ENE. 2026 - 00:51Parque Coastal Virginia Offshore Wind, de Dominion Energy, uno de los afectados por el veto de Trump a la eólica marinaEXPANSION

El abandono de las políticas medioambientales y de las instituciones supondrá una pérdida de liderazgo e influencia para el país y sus empresas, aumentará los costes en grandes catástrofes y perjudicará a los habitantes.

En plena crisis geopolítica, con asuntos sobre la mesa como el futuro de Venezuela, Groenlandia e Irán, Donald Trump también anunció hace unos días la salida de 66 organismos internacionales, casi la mitad entidades de las Naciones Unidas, y muchas vinculadas a la lucha contra el cambio climático. El presidente de EEUU alegó que esas entidades "ya no sirven a los intereses estadounidenses". Una decisión que se suma al anuncio de retirada del Acuerdo de París hace justo un año y que se hará efectivo en unos días.

En cambio, en contra de lo que opina Trump, los expertos coinciden en que estos movimientos anti climáticos perjudican a la economía estadounidense, a sus empresas y ciudadanos. ¿Qué puede perder EEUU con la renuncia a la lucha climática?

1.Pérdida de liderazgo. Con un sistema basado en los combustibles fósiles, EEUU no sólo pierde oportunidades de inversión en tecnologías limpias, sino que arriesga el liderazgo del país. "Está optando por una matriz energética desfasada, más del siglo XIX y XX que del XXI", explica Jaime Silos, director de Desarrollo Corporativo de Forética. Más allá de lo puramente económico, añade, "puede ser una gran amenaza a nivel geopolítico ya que China está construyendo una estrategia de monopolio en renovables".

El sector del petróleo y gas será, a priori, el más beneficiado por el giro político tanto por su peso material (producción y exportación) como por su capacidad de influencia, pero su ventaja no se manterndrá en el largo plazo. En lo material, EEUU promedió 13,2 millones de barriles de crudo producidos por día en 2024 y se mantuvo como primer exportador mundial de GNL (gas natural licuado) y Europa fue el principal destino, con más de 53% de los envíos. Eso podría cambiar a partir de ahora.

2.Aumento de las emisiones. El descrédito manifiesto de Trump hacia las políticas medioambientales y su retirada de los organismos internacionales repercutirá necesariamente en las emisiones que genera el país. "EEUU lleva dos décadas reduciendo sus emisiones absolutas y más de 30 años reduciendo su intensidad de carbono (emisiones por unidad de PIB)", comenta Silos. Lo que se explica por mejoras en tecnología, el mix de actividades económicas (más valor en los servicios que en la industria) y la penetración de renovables. Si bien las nuevas políticas de Trump no van a cambiar este patrón, lo que sí va a hacer es ralentizarlo. "EEUU no va a tener una contribución tan importante en la reducción de la huella de carbono a nivel global. En consecuencia, las emisiones permanecerán obstinadamente altas durante más tiempo, lo que a largo plazo implica costes económicos y de salud evitables", añade Silos.

3.Ambas industrias pierden. No conviene olvidar que en los últimos años múltiples estados como Texas, California o Iowa han apostado fuertemente por las renovables y hoy cuentan con una potente industria alrededor de ellas. En 2023 la economía limpia aportó el 6% de crecimiento del PIB estadounidense, impulsada por inversiones y manufactura limpia, y concentraba aproximadamente 8% de la producción mundial de baterías de ion-litio, y en 2024 su capacidad de fabricación de módulos solares casi se triplicó hasta 42 GW. La pregunta es , ¿qué pasará con esta industria? "Con la cancelación o reducción de apoyos introduce un riesgo regulatorio inverso, una desaceleración del despliegue de renovables y almacenamiento y una pérdida de liderazgo normativo", destaca Alberto Castilla, socio responsable de Sostenibilidad de EY. EEUU también se expone a la pérdida de empleo en una industria que da trabajo a más de 3 millones de personas y a las que ofrece salarios más altos.

De hecho, aunque en el corto plazo parezcan salir beneficiados los combustibles fósiles, sobre todo el petróleo y gas, "en el largo plazo, se espera que los riesgos de transición aumenten debido a una implementación tardía y desordenada de las regulaciones de la transición energética, caracterizada por saltos regulatorios abruptos", dice Castilla. "Lo que podría traducirse en pérdidas económicas repentinas para los sectores intensivos en carbono del país".

4.Pérdida de influencia. La retirada de marcos climáticos multilaterales erosionan la capacidad de EEUU para moldear reglas y reduce su poder en un ámbito cada vez más vinculado al comercio y las finanzas; además había anunciado una nueva promesa de 3.000 millones de dólares a este fondo para 2024-2027. "Cuando un actor de ese peso se desvincula del Fondo Verde del Clima (GCF), por sus siglas en inglés, reduce su margen para orientar criterios de asignación, priorizar regiones o sectores y participar en decisiones sobre instrumentos financieros y estándares operativos", explica el socio responsable de Sostenibilidad de EY.

5.Adaptación a las catástrofes del clima. Según Greenpeace, el cambio climático le cuesta a la economía de EEUU 150.000 millones de dólares al año, cifra que se prevé que aumente drásticamente. Y sin la capacidad de organismos como la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) está aún menos preparado para enfrentar futuras catástrofes climáticas. Esto no sólo incrementa el riesgo humano, sino que también aumenta los costes económicos de recuperación. Un ejemplo es el Huracán Katrina de 2005 que dejó unas pérdidas de 206.000 millones de dólares y 1.833 muertos. Desde entonces, EEUU había conseguido reducir el número de víctimas mortales con mejoras de alerta temprana y de intervención inmediata.

En 2024 se registraron 27 desastres climáticos de más de 1.000 millones de dólares cada uno y 23 en 2025, con pérdidas acumuladas ese año de 115.000 millones. "Esto demuestra que los riesgos físicos climáticos ya tienen un impacto económico importante en EEUU y que su renuncia al clima solo agravará esta situación a futuro".

6Salud ciudadana: El coste sanitario de la emisión de los gases de efecto invernadero (GEI) se canaliza, sobre todo, vía contaminación atmosférica y eventos extremos amplificados por el calentamiento. A escala global, el informe State of Global Air 2024 estima 8,1 millones de muertes atribuibles a la contaminación del aire en 2021.

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Fuente original: Leer en Expansión
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