En el prólogo a ‘El capitán Blood’, confiesa Arturo Pérez-Reverte que lo leyó siendo un niño, con unos ocho o nueve años, pues estaba en la biblioteca de su padre. Y añade que la historia le impactó «sobre todo por algo concreto: la ... injusticia. Que en una Inglaterra supuestamente civilizada se pudiera condenar a un hombre inocente y venderlo como esclavo, me parecía una atrocidad».
En efecto, esta cuestión de una acusación injusta, que trastoca una vida, resulta capital en esta novela debida al anglo-italiano Rafael Sabatini (1875-1950), autor de inolvidables títulos de aventuras como el célebre 'Scaramouche' (1921), ambientado en la Revolución Francesa.
No le va a la zaga el que ahora recupera en una edición Zenda /Edhasa, en su estupenda colección, donde, con prólogos de Pérez-Reverte e ilustraciones de portada de Augusto Ferrer-Dalmau y Vanesa Andrés, han aparecido, entre otras propuestas, ‘Capitanes intrépidos’, de Kipling, ‘Los tres mosqueteros’, de Dumas, ‘Peter Pan’, de James Matthew Barrie, ‘La flecha negra’, de Stevenson, y la citada ‘Scaramouche’.
‘El capitán Blood’ (1922) nos sumerge en la emocionante historia de Peter Blood, un médico irlandés que atiende por humanidad a un noble herido, lo que provoca que se le culpe de traición a la Corona, sea enviado a las colonias caribeñas, y castigado con la esclavitud.
Pero Blood no acepta ese destino, conseguirá fugarse, seguido por un grupo de fieles, y dar un giro a su existencia convirtiéndose en aguerrido y singular pirata, que evita la crueldad innecesaria, actúa guiado por un código de honor, y busca la redención a través del amor de Arabella. Su autor refleja muy bien la época en la que se desarrolla, en el siglo XVII, durante las tensiones políticas y religiosas de la Inglaterra de Jacobo II.
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Sabatini ha construido un gran personaje, a quien acompañan otros muy logrados, como Jeremy Pitt, su fiel aliado; el capitán Levasseur, contrafigura y rival de Blood, un pirata salvaje y sin escrúpulos; Arabella Bishop, mujer valiente, estableciendo Sabatini una relación compleja, que va evolucionando, entre ella y Blood… Estamos ante una obra imperecedera que es mucho más que una historia de piratas —aunque su lectura, repleta de lances e intriga es absorbente—, y reivindica valores como la resistencia a los infortunios, la lealtad, la camaradería, y la fuerza de la búsqueda de la libertad. Fue llevada al cine en 1935, en un entretenido filme de título homónimo, dirigido por Michael Curtiz y protagonizado por Errol Flynn.
Cualquier momento es bueno para disfrutar de esta novela y de toda la colección Zenda/Edhasa, pero quizá como ningún otro esta época estival que nos invita a largas horas de ágiles y atractivas lecturas, pobladas de un sinfín de aventuras.
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Rafael Sabatini, mucho más que una novela de piratas
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