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Política

Sánchez se enfrenta al arranque de año más duro: "Desmoralización" en el PSOE y "el miedo contra Vox" no funciona

Sánchez se enfrenta al arranque de año más duro: "Desmoralización" en el PSOE y "el miedo contra Vox" no funciona
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El revés en una comunidad tan simbólica como Extremadura ha impactado con intensidad en el ánimo del partido de los territorios, más cerca de los ciudadanos y más lejos del aire que se respira en Moncloa Leer

En febrero de 2024, pronto hará dos años, Pedro Sánchez sí tomó decisiones tras el descalabro del PSOE en las elecciones gallegas. Se celebraron el 18 de febrero, Rueda revalidó la mayoría absoluta del PP, y el candidato Besteiro cosechó el peor resultado del partido en esa comunidad, perdió cinco escaños y se quedó con nueve. En la reunión de su Ejecutiva para analizar los resultados, el secretario general del PSOE hizo autocrítica, lamentando la falta de líderes territoriales sólidos. Con el fin de solventar esa falla, Sánchez procedió a la renovación de los liderazgos autonómicos. Situó a los ministros Óscar López, Pilar Alegría y María Jesús Montero en Madrid, Aragón y Andalucía. La ministra Diana Morant ya estaba situada en la Comunidad Valenciana, tras la renuncia de Ximo Puig. Con ellos y ellas, creía Sánchez, podría recuperarse la menguante intención de voto socialista en las siguientes elecciones autonómicas.

Miguel Ángel Gallardo no formaba parte de esos liderazgos renovados, aunque la circunstancia de su procesamiento en la causa contra David Sánchez, hermano del presidente, hermanó a su vez a Gallardo con el líder socialista. Aunque ahora, si te he visto no me acuerdo. A diferencia de lo que sucedió en las gallegas, la dirección federal no ha hecho ninguna autocrítica sobre el descalabro en Extremadura, una comunidad donde el PSOE fue hegemónico hasta el 21-D. El fracaso ha sido atribuido en su totalidad al ya dimitido Gallardo. Según la tesis oficial, Sánchez no ha perdido un ápice de su atractivo electoral. Moncloa y Ferraz, dos realidades que son una sola, quisieron pasar página aprovechando la Navidad, el Fin de Año y las vacaciones parlamentarias del Congreso hasta febrero. Ya habían avisado de que la derrota extremeña estaba descontada por Sánchez. Dentro de un mes se examina Pilar Alegría, la primera de los nuevos liderazgos autonómicos de Sánchez.

Votar Vox se normaliza

Sin embargo, el revés en una comunidad tan simbólica ha impactado con intensidad en el ánimo del PSOE de los territorios, más cerca de los ciudadanos y más lejos del aire que se respira en Moncloa. «Hay una desmoralización grande entre los cuadros medios del partido, cada día nos cuesta más llegar a nuestra gente. Seguimos poniendo el acento en el discurso del miedo que produce la llegada de la ultraderecha a los gobiernos, pero nos damos cuenta de que votar a Vox se está normalizando. La debilidad que se aprecia en el Gobierno, la pérdida de los apoyos parlamentarios, las noticias de la corrupción, las denuncias de acoso sexual en un partido feminista no es el mejor escenario para afrontar una campaña electoral», resumen fuentes de las federaciones territoriales que han de someterse a las urnas este año. Aragón, Castilla y León, y Andalucía.

El desastre electoral en Extremadura también ha dejado en el ambiente algunos movimientos de ex dirigentes socialistas que buscan infructuosamente una alternativa a Sánchez, estimulando la creencia de que el llamado sanchismo tiene fecha de caducidad. «No hay en el horizonte ningún movimiento interno serio que suponga un mínimo riesgo para la continuidad de Sánchez. La militancia y todos los miembros de la dirección siguen con él», señala la versión oficial. Es cierto que ni el presidente del Gobierno ni sus personas de confianza se engañan sobre la dificultad del empeño de llegar hasta 2027, sin saber con qué destrozos puede llegar el PSOE a completar la legislatura.

«Estamos en un periodo de incertidumbre, mira lo que está pasando en el mundo, eso nos permite pensar que nada está escrito y que nada está perdido. Habrá que trabajar la negociación con los grupos parlamentarios, y en eso estamos, sin descartar el proyecto de Presupuestos que el Gobierno llevará al Congreso», señalan fuentes socialistas.

Durante las vacaciones de Navidad, se ha alimentado la expectativa de un posible paquete de medidas sociales potentes con las que el presidente del Gobierno pudiera insuflar moral a los dirigentes y militantes de su partido que aprecian un negro horizonte para el PSOE en 2026. El revulsivo que pidió la vicepresidenta Yolanda Díaz, que era una crisis de Gobierno, no está en los planes de Sánchez. Y como señala una fuente del Gobierno, «el presidente tiene cada vez menos margen de maniobra para cambiar las dinámicas que le vienen impuestas por los casos de corrupción o las derrotas electorales».

Moncloa resalta cada vez que puede la potencia de los datos macroeconómicos y el récord alcanzado por la Bolsa española este 2025. «Gracias a que la economía va bien, resistimos». En esta condición de primer ministro de un país con excelentes indicadores, una de las citas más importantes de la agenda de Sánchez es la cumbre de Davos, donde el Foro Económico Mundial debatirá sobre la necesidad de «Un espíritu de Diálogo».

Vox no quiere entrar en los gobiernos

Aunque la decisión de Vox de abandonar los gobiernos autonómicos de Castilla y León, Comunidad Valenciana, Aragón, Extremadura y Región de Murcia fue interpretada como un error por parte del PP y de muchos analistas conservadores, lo cierto es que ahora puede apreciarse como un acierto, si se toma en cuenta el avance electoral de la formación liderada por Abascal. Curiosamente, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ya en el escenario de su necesidad de pactar con Vox, reiteró en el primer día del año que Abascal cometería un error si no se implica en el Gobierno de Extremadura y en otros que puedan venir en las comunidades donde gobierna el PP. «Los partidos nos presentamos a las elecciones para pedir el voto y que ese voto se transforme en un programa político de gobierno. Pero si hay partidos que no quieren gobernar y les va bien... Le irá bien durante un tiempo, no le va a ir bien durante todo el tiempo», declaró Feijóo a la agencia Servimedia.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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