Santa Teresa nació como una confitería artesana, sobrevivió a una crisis en los 80 y se transformó en una firma gourmet al incorporar comida preparada y ofrecer servicios gastronómicos sin perder su esencia ni sus afamadas yemas.
Isabel López Resina, CEO de Santa Teresa.Actualizado 4 SEP. 2026 - 00:23Seguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas- Calzados Picón. Las alpargatas de Murcia que calza la Reina Letizia
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"Las yemas de Ávila son el dulce que parece hecho con el sol tamizado por las manos de unas monjas", escribió Ramón Gómez de la Serna, un asiduo a las tertulias que se organizaban en la trastienda de Santa Teresa.
Este afamado dulce toma el nombre de la abulense Santa Teresa, pero su artífice fue Isabelo Sánchez, que abrió en 1860 una confitería artesana en el corazón de la muralla de Ávila, La Flor de Castilla.
Este obrador se convirtió en 1905 en proveedor real tras una visita de Alfonso XIII en la que fue obsequiado con sus yemas, según narra a EXPANSIÓN Isabel López Resina (Ávila, 1977), CEO y socia de Santa Teresa.
La empresa vivió su época dorada entre 1950 y 1960, cuando "la gente empezó a viajar y las yemas se convirtieron en un hit del turismo", indica la directiva. Sin embargo, a finales de los años 80, estaba en quiebra técnica, "su deuda era seis veces su facturación".
Entonces obró un milagro y Julián Gil Navarro, amigo de los fundadores y amante de la gastronomía, comprometió su patrimonio para reflotar la compañía, mientras gestionaba su propio despacho de abogados.
En 1989 cambiaron la marca, dejando atrás La Flor de Castilla y adoptando el nombre de Yemas de Santa Teresa, que en 2015 se simplificó a Santa Teresa.
Anuncio antiguo de las yemas de Santa Teresa, que ponía el foco en el turismo.Más allá del dulce
Gil Navarro recuperó la receta casera del membrillo (solo fruta y azúcar) frente a los procesos industriales de la época y encontró una fórmula para alargar la vida útil de su "gran producto" y poder venderlo fuera de Ávila, iniciando en 1993 su etapa como industria agroalimentaria.
Con el cambio de siglo, esta pastelería abulense pivotó hacia los platos preparados y los productos salados, donde veía "más oportunidad de crecimiento" y con el objetivo de "tener una estacionalidad compensada", asegura López.
La empresa se trasladó en 2018 a esta nueva fábrica de 7.000 m² en las que invirtieron 8 millones.La compañía lanzó la primera mayonesa del mundo sin aditivos, a la que le siguió el gazpacho de tomate raf en 2008, el huevo hilado, la comida preparada (también llamada de quinta gama) y la crema de verduras prémium.
Santa Teresa suma un centenar de referencias y está presente en establecimientos como El Corte Inglés, Carrefour y Auchan, pero también en Costco en Japón y en veinte países más.
Su cifra de negocios es de 15,5 millones y confían en superar los 17 millones este año. Exportan un 7% de su facturación, con Reino Unido como principal mercado.
"De origen éramos tenderos", recuerda la directiva. Y en 2017 abrieron su primera tienda con concepto gastronómico en Aravaca (Madrid). Ahora tienen otra en la madrileña Jorge Juan y dos en Ávila, una de ellas bajo la enseña La Flor de Castilla, que pretenden ampliar el próximo año para incorporar un pequeño museo que narre su historia.
Santa Teresa posee cuatro establecimientos. En la imagen, una de sus tiendas en Ávila.Eventos y experiencias
Este año han lanzado su cátering y, ahora, centran sus esfuerzos en un nuevo modelo orientado a eventos y experiencias gastronómicas a través de Santa Teresa Host.
Esta compañía, que emplea a 130 personas, sigue cocinando su éxito a fuego lento con ingredientes naturales. Sus yemas continúan redondeándose a mano y su receta se conserva intacta: yema fresca de huevo y azúcar. Eso pese a que, en 2018, mudaron su sede a unas instalaciones de 7.000 metros cuadrados, que duplicaban su superficie previa "para quitar trabajos pesados y pensando en la demanda del futuro", explica la CEO y socia de Santa Teresa.
Principales hitos
- 1980: A finales de los 80, Julián Gil Navarro rescata la firma e introduce el membrillo.
- 2000: La compañía cambia su estrategia hacia platos preparados.
- 2015: Simplifican la marca quitándole la coletilla de Yemas. Pasan a ser Santa Teresa.
- 2018: Se trasladan a unas nuevas instalaciones de 7.000 metros cuadrados que duplican las anteriores.
- Fundación: 1860 por Isabelo Sánchez.
- Actividad: Empresa de productos y servicios gastronómicos.
- Sede: C/ Río Esla, 50 (Ávila).
- Propietarios:Rina y Cristina Gil (hijas de Julián Gil) poseen un 70%. El 30% restante pertenece a Isabel López (CEO) y a su socio Daniel Martínez (director financiero).
- Presidenta: Rina Gil.