- MARTA FERNÁNDEZ GUADAÑO
La empresaria continúa e impulsa el proyecto de su madre: una famosa escuela de cocina en Barcelona, restaurante y pastelerías con las que acaba de llegar a Madrid y en mayo abre en Seúl . "Asumir el relevo fue hacerme cargo de un legado con gran significado".
En 1983, la chef Mey Hofmann creó una escuela de gastronomía en el barrio del Born de Barcelona. Fue el punto de partida de un grupo con restaurante con estrella Michelin desde 2004 y pastelerías, con el apellido de la fundadora como marca. Su hija, Silvia Hofmann, es la presidenta ejecutiva que salvaguarda el legado familiar y afronta el crecimiento. Con dos pastelerías en Barcelona -la primera abrió en 2008 y la segunda en 2023-, 140 empleados y sus cruasanes rellenos como emblema, Hofmann acaba de llegar a Galería Canalejas, en Madrid. Lo próximo es una pastelería en Seúl, que arranca el 4 de mayo en el barrio de Gangnam. "Es nuestra primera apertura internacional; representa un paso muy significativo: llevar la marca Hofmann a uno de los mercados más exigentes y sofisticados del mundo", avanza la empresaria.
- Su trayectoria combina gastronomía y diseño.
Me formé en gastronomía y gestión empresarial en la École Ferrandi de París, donde completé mi formación con varios posgrados en Artes Culinarias en la École Lenôtre. Siempre he tenido mucha curiosidad y una gran pasión por el diseño y el interiorismo, lo que me llevó después a Milán, donde amplié mi visión creativa y fundé mi propio negocio. Fue una etapa muy importante para mí; me permitió entender cómo se construye y se gestiona una marca desde cero en un entorno muy exigente.
- ¿Cuándo se incorporó a Hofmann?
Desde 2003, formo parte del grupo como directora adjunta. Vivía en Milán, así que mi implicación era más estratégica que operativa: participaba en el consejo y asistía a reuniones mensuales, aunque la distancia no me permitía estar en el día a día de la compañía. En 2016, tras el fallecimiento de mi madre, asumí la presidencia. Fue un momento personal y profesionalmente muy relevante; di un paso adelante para liderar el proyecto familiar. Desde entonces, estoy plenamente involucrada en la gestión diaria, la toma de decisiones y el desarrollo futuro del grupo.
- Detalle sus funciones.
Como presidenta ejecutiva, me ocupo de la dirección estratégica: visión de marca, desarrollo de negocio, expansión geográfica y decisiones que afectan a las tres unidades que conforman Hofmann: escuela, restaurante y red de pastelerías. Me aseguro de que exista coherencia entre los valores que nos definen y la proyección que queremos tener. Mi función es definir hacia dónde va Hofmann y garantizar que el camino se recorra sin perder lo que hace única a la marca.
- ¿Cómo tuvo que afrontar el relevo generacional?
Fue un momento personalmente duro, tras el fallecimiento de mi madre. Hofmann ha sido un proyecto que he vivido desde pequeña, algo que siempre ha formado parte de la familia. Asumir el relevo no significaba simplemente ocupar una posición, sino hacerme cargo de un legado con gran significado. Mi misión ha sido protegerlo y, al mismo tiempo, tomar las decisiones necesarias para asegurar el futuro del grupo.
- Su madre es su referencia.
Entiendo que continuar su trabajo no consiste en replicar su figura, sino en honrar su visión adaptándola al presente. Creo firmemente que cada generación debe aportar su propia mirada, hacer evolucionar el proyecto y prepararlo para el futuro, sin perder la esencia que lo define.
- ¿Qué valores definen al grupo?
Se ha construido sobre una visión muy concreta de lo que debe ser la gastronomía y su transmisión: rigor, respeto absoluto por producto y procesos, búsqueda constante de excelencia e innovación. Son valores de mi madre y siguen siendo el núcleo de lo que hacemos.
- ¿Qué significa eso de gestionar en familia?
Somos una empresa familiar; eso se nota en cómo trabajamos: existe un diálogo real entre las personas, una estructura horizontal donde profesores y alumnos trabajan codo a codo, con un enfoque muy claro en la práctica. Cuidamos mucho el equilibrio entre creatividad y sentido de negocio. En obrador, restaurante y aulas, la creatividad es indispensable, pero tiene que poder materializarse: una pieza de pastelería artesana, un plato, un curso, todo responde a una lógica creativa y también a una lógica real. En Hofmann, la creatividad no es un departamento; es una actitud integrada en la estructura del día a día. El reto real es crear espacios y procesos que permitan que la creatividad florezca de forma sostenida, sin que quede aplastada por la operativa. Innovar con criterio y coherencia y con los pies en la tradición nos ha hecho llegar hasta aquí y nos permitirá seguir creciendo.
- ¿Cómo ejerce su rol como líder?
Mi estilo de liderazgo es, ante todo, colaborativo. Creo profundamente en el valor de escuchar, de construir junto a las personas y de tomar decisiones desde el consenso y la confianza mutua. No entiendo la autoridad como algo que se impone, sino como algo que se gana cada día a través del ejemplo.
- El grupo está creciendo.
Vivimos un momento de expansión clara, tanto en términos geográficos, como de proyección de marca. Es un proceso que llevamos tiempo construyendo y que ahora empieza a tomar una dimensión más visible. Por un lado, la Escuela Hofmann trabaja en estrecha conexión con el restaurante, que es un aula más de la escuela donde los estudiantes realizan prácticas. Por otro, la red de pastelerías nació en 2008 con foco local en Barcelona y ahora entra en nueva fase.
- Abrir en Seúl es ambicioso.
Responde a la afinidad de su cultura gastronómica con nuestros valores. No buscamos una expansión masiva, sino presencia en ubicaciones que estén a la altura de los valores de la marca: artesanía, innovación y excelencia. Cada apertura es una apuesta deliberada. Estamos en un momento de construcción, con bases sólidas y una proyección que, por primera vez, trasciende fronteras.
-¿Hofmann seguirá siendo una empresa familiar?
Mi hijo Filippo se encarga del desarrollo de nuevos negocios para el área de pastelería. Y, sí, la intención es que la empresa siga siendo familiar. Haber podido continuar el legado de mi madre es un privilegio que no doy por descontado; me reafirma en que este es exactamente el lugar donde quiero estar.
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