Zendaya y Tom Holland se han ido a hacer turismo a Las Rozas Village. Verían un post en Instagram, supongo. Cosas de las nuevas y «mortales» estrellas de Hollywood. Por comparar: en su visita a España de 2017 a Harrison Ford y Ryan Gosling ... les abrieron el Reina Sofía para ver en privado el 'Guernica' antes de ir a comer unos Huevos de Lucio al Landó. El cartón piedra del 'outlet' frente a la tradición del lienzo. Las estrellas milenials podrán salir de Estados Unidos pero Estados Unidos no sale de ellos.
Si los actores y sus gustos cambian, los viejos nombres parecen estar siempre ahí: Spielberg, por ejemplo, que el pasado fin de semana estrenó su película número 35 desde que debutara en 1971 con 'El diablo sobre ruedas' y aún sigue obsesionado con extraterrestres visitando a adolescentes en sus casas. Lo curioso es que Spielberg, con esa carrera y a punto de cumplir 80, le ilusiona todavía hacer historias originales mientras que en el modelo del Hollywood actual el éxito es colarse en una buena franquicia y estar haciendo el mismo personaje unas cuantas décadas para facturar sin parar. No tienen necesidad los protagonistas de 'Spiderman' de ir a un 'outlet' a comprar una cartera nueva. Quizá sí una más grande.
Aunque todo va tan rápido en esto de las modas que Zendaya y Tom Holland, que cumplen 30 años este 2026, deben parecerle unos viejos a Kane Parsons, que con 20 años se ha convertido en el niño milagro de la taquilla mundial gracias a su película 'Backrooms'. Una cinta de terror de un director que afirma sentir nostalgia de la década de los 90. Ya lo dijeron Oti Marchante y Boyero en este suplemento hace un par de cursos: para los nuevos cineastas la primera película de Tarantino ya es prehistoria y títulos como 'El maquinista de la general' los debieron hacer los dinosaurios. Entre tanto, Parsons ha conseguido llenar las salas de chavales gracias a una idea que se hizo popular en Youtube y que fue creciendo y creciendo hasta que A24, la productora de lo moderno en Hollywood, vio negocio (son gafapasta pero, sobre todo, les gusta el dinero) y le dieron unos pocos millones (unos diez, que con eso en una superproducción no pagan ni el catering) para rodar 'Backrooms'. Luego, le metieron otros millones (muchos más) a la promoción y ya tenemos al primer director Generación Z millonario.
El triunfo de Parsons conecta de alguna manera con el primer Spielberg solo que, como mandan los tiempos, él lo ha hecho en solitario gracias a una comunidad de anónimos en internet mientras que Spielberg y los barbudos del Nuevo Hollywood se juntaron en algo parecido a un movimiento que, siguiendo la ola de la 'Nouvelle Vague', querían romper cosas. Pero todos, antes y ahora, supieron conectar con su generación, con su público.
El éxito de 'Backrooms': cómo un adolescente redefinió el horror moderno desde su habitación
Solo el siete por ciento de los chavales Z va al cine, según datos de Comscore. Parece poco pero es mucho, teniendo en cuenta que son un 11% de la población y que tienen bastante menos recursos que sus hermanos milenials. Productores como Enrique Lavigne ya advirtieron hace años que lo que le hacía falta a las nuevas generaciones era descubrir en cines una película como fue 'Easy Rider' para los de 1969 (y eso que viajar en moto como vagabundos sin poder poner una 'story' o un vídeo en TikTok debe ser la pesadilla de cualquier chaval, pero eso es otro tema).
En cualquier caso, lo que venía a decir Lavigne es que los chavales tienen que descubrir que hay cineastas que les hablan a ellos con su mismas referencias culturales y no con las heredadas de los padres y abuelos. Que ahora nos puede parecer una barbaridad, pero a Spielberg y sus colegas en los años 70 los llamaron «los mocosos del cine». Siguieron a lo suyo, seguramente riéndose de sus mayores porque ellos, mocosos, eran los hijos del 'baby-boom' y el mundo les pertenecía (y les pertenece) y llenaron los cines con sus iguales. Cambiaron el modelo de la industria y de lo que hemos estado consumiendo sesenta años. Porque, como siempre pasa en este sistema que nos hemos dado, lo contracultural pasó a ser cultura y, después, clásicos de la cultura y todos tan felices.
Lo que toca ahora es ver qué pasa con el futuro de estos nuevos talentos, si llegan a algo o se consumen como fósforo de cerilla. Ninguno va a hacer la carrera de Spielberg porque como él solo hay uno; alguien que después de cumplir 70 años ha dirigido 'Los archivos del Pentágono', 'Ready Player One', 'West Side Story', 'Los Fabelman' y 'El día de la revelación', que ha sido lo más visto en el cine en todo el mundo este fin de semana. No le pasa lo mismo a su coetáneo Francis Ford Coppola, que se estrelló con 'Megalópolis' porque tenía tantas ganas de rodar que se arruinó por el camino; o a Ridley Scott, que con 'Napoleón' y 'Gladiator II' se ganó alguna crítica dura, aunque también ya con edad de estar jubilado estrenó la maravillosa 'El último duelo'. Y por ahí sigue Martin Scorsese, otra leyenda del Vietnam, que no se aburre de sus historias de abuelos mafiosos y de un mundo que los nacidos en los 2000 ven en blanco y negro.
Como siempre pasa en este sistema que nos hemos dado, lo contracultural pasó a ser cultura y, después, clásicos de la cultura y todos tan felices
Lo increíble es que estos veteranos no han dejado de salirse del carril y buscar sus historias originales, mirando siempre en nuevos lugares, cambiando de género, de registro, de actores fetiche... Habrá que ver qué pasa con Parsons y «los mocosos de Youtube», pero al menos en su debut han roto pocas cosas. 'Backrooms' es una magnífica película que apenas ha cosechado un par de críticas malas en todo el planeta, pero claro, no es 'Toro Salvaje' ni rompe con nada que lleve haciéndose años. Porque 'Backrooms' se enmarca en esta última moda del terror adulto, o del terror elevado. Hay docenas de ejemplos estrenados en la última década (de 'Midsommar' a 'A Ghost Story' o 'It Follows', 'Déjame salir'...) y que han llegado al 'mainstream' e incluso a los Oscar. Cómo será la cosa que hasta se han metido con el género en 'Scary Movie'. «Esa película de terror elevado que nadie entiende pero le sirve a los blancos para creerse más inteligentes», dice la prota de la sexta entrega de la parodia 'slasher'.
Hay que celebrar que 'Backrooms' haya triunfado y que lleguen nombres nuevos a la cartelera y chavales nuevos a las butacas. Y eso está bien porque 'Backrooms', como todo lo generacional, está inventando lo ya vivido años atrás. La «novedad» de este mundo «novedoso» alimentado en Youtube y 4Chan por Parsons está en un argumento que Oti, que sabe más de esto por los años que por la diablura, ya explicó en su crítica: esto de las paredes que dan a universos enteros ya se le ocurrió a un tipo de hace 150 años llamado Lewis Carroll. Pero ha llenado los cines de chicos jóvenes y eso es lo que importa. Como ya lo hicieron Spielberg y sus colegas.
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Spielberg encerrado en los espacios liminales de 'Backrooms': ¿qué hay de nuevo, viejo?
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