Este jueves en La Moncloa se dará un paso más en lo que el Gobierno denomina "normalización". Un paso que supondrá cruzar dos líneas rojas de golpe para mantener el apoyo de uno de los partidos clave para Pedro Sánchez. A medida que lo ha necesitado para garantizar la viabilidad de sus mandatos, el presidente del Gobierno ha cedido a las reclamaciones de sus socios y dejado distintos gestos hacia ellos, convertidos en imágenes históricas, que en algún momento se mostró reticente a ejecutar. Lo de este jueves será un episodio más en esa lista, con una doble vertiente: Sánchez se fotografiará por primera vez en La Moncloa con Oriol Junqueras, líder de ERC y condenado por el procés, y avanzará con él en la negociación de un "modelo de financiación singular" para Cataluña en el que la "solidaridad" esté limitada por la "ordinalidad".
La reunión agendada hoy en el complejo presidencial será un nuevo hito en la cadena de gestos, en forma de imágenes inéditas, que Sánchez viene concediendo a sus socios. La fotografía con Junqueras, declarado culpable de sedición y malversación y que pasó más de tres años en prisión antes de ser indultado -y, luego, amnistiado-, contrasta con la distancia que marcaba el presidente del Gobierno respecto a los líderes del procés en sus primeros años en La Moncloa. En noviembre de 2019, en la negociación de su investidura, Sánchez delegó en distintos dirigentes socialistas las conversaciones con otros partidos, incluidos ERC y Junts -acababa de conocerse la sentencia del procés- y Bildu. Sin embargo, en 2023, consciente de que la aritmética parlamentaria le era menos favorable y que, por tanto, sus socios podrían poner un precio más alto a sus votos, Sánchez encabezó las negociaciones: se reunió, en el Congreso, con los portavoces parlamentarios de los partidos cuyo apoyo requería. Así, en octubre de 2023, el presidente del Gobierno se sentó por primera vez con Junts (Miriam Nogueras) y Bildu (Mertxe Aizpurua). En aquellas fechas dio un paso más para ganarse el respaldo de sus socios, al conversar telefónicamente con Junqueras como gesto de "normalidad política" -la amnistía estaba aún sobre la mesa de negociación-.
Pedro Sánchez con Mertxe Aizpurua (Bildu) en La Moncloa en marzo de 2025Borja Puig de la BellacasaPool MoncloaEste jueves, aquella interlocución directa que Sánchez estableció con el republicano se convertirá, por primera vez, en un encuentro presencial en La Moncloa. No será, sin embargo, el debut de un condenado por el procés en la sede del Gobierno: en junio de 2025, en plena convulsión por el estallido del caso Cerdán, Sánchez agendó una ronda de contactos con sus socios para calmar su enfado y, además de a los portavoces parlamentarios, recibió en La Moncloa a Jordi Turull, secretario general de Junts y declarado culpable de sedición y malversación. El 2025 dejó otra imagen histórica en el complejo presidencial: la de una dirigente de Bildu, Mertxe Aizpurua, posando junto al presidente del Gobierno en la escalinata, el lugar más solemne de La Moncloa.
Hay, sin embargo, un paso que Sánchez aún no ha dado en primera persona: la reunión con Carles Puigdemont, que reside en Bélgica prófugo de la justicia. Pero, cuando ha sido necesario para acercar posturas con Junts, figuras cercanas al presidente del Gobierno sí han protagonizado ese guiño a los neoconvergentes.
Yolanda Díaz con Carles Puigdemont en Bélgica en septiembre de 2023Yves HermanReutersLa primera en hacerlo fue Yolanda Díaz, en septiembre de 2023, cuando era vicepresidenta en funciones. Desde Moncloa se desmarcaron de la visita y aseguraron que esta se producía bajo el paraguas de Sumar, no del Gobierno, aunque en esta legislatura Díaz ha mantenido una interlocución directa con Puigdemont que ha facilitado aprobar algunas iniciativas en el Congreso. Además, semanas después de que la líder de Sumar se citara con el prófugo en Bélgica, el entonces secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, hizo lo propio para sellar el pacto que permitió a Sánchez revalidar la Presidencia. A cambio, el independentismo arrancó al jefe del Ejecutivo el compromiso de aprobar una Ley de Amnistía, hoy en vigor. Eso sí, Sánchez esquivó protagonizar imagen alguna sellando aquel acuerdo: delegó en Félix Bolaños la firma del pacto con Junqueras (ERC) y, en Cerdán, el de Junts.
Santos Cerdán con Carles Puigdemont y Jordi Turull en Bélgica en octubre de 2023EFEMás allá de reuniones históricas, la amnistía es la gran concesión que Sánchez ha hecho a sus socios en esta legislatura. Pero este jueves puede avanzar en una más: la definición de un "modelo de financiación singular" para Cataluña. Aceptado ya por el PSOE catalán para desbloquear la investidura de Salvador Illa, Junqueras se desplaza ahora a La Moncloa para sellar con Sánchez que sea la Generalitat la que "gestione, recaude, liquide e inspeccione" los impuestos, y que Cataluña contribuya al Estado de forma "solidaria", pero con la "ordinalidad" como tope. Es decir, que las comunidades que más aportan a la caja común, como la suya, sean las que más reciben.
Salvador Illa con Carles Puigdemont en Bélgica en septiembre de 2025Simon WohlfahrtAFP