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Un metaanálisis publicado hoy en The Lancet concluye que no hay relación entre el uso de paracetamol durante el embarazo y un aumento del riesgo de autismo, trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o discapacidad intelectual.
Un metaanálisis publicado hoy en The Lancet Obstetrics, Gynaecology, & Women's Health ahonda en la polémica iniciada el pasado mes de septiembre cuando el Gobierno Federal de EEUU dedicó una mediática rueda de prensa encabezada por el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., para, entre otras medidas, desaconsejar el paracetamol a las mujeres embarazadas.
El Ejecutivo de Trump hacía este anuncio en contraposición a la mayoría de directrices médicas y científicas que defienden su uso seguro y apuntaba concretamente contra el Tylenol, la marca comercial más vendida de un analgésico a base de paracetamol de uso común (también llamado acetinomifeno en EEUU).
"Creo que hemos encontrado una respuesta al autismo", llegó a afirmar el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La Casa Banca aseguró en un comunicado que hay "pruebas que sugieren que el uso de paracetamol en mujeres embarazadas, especialmente en las últimas etapas del embarazo, puede causar efectos neurológicos a largo plazo en sus hijos como trastornos de base neurológica como autismo o el TDAH".
Estas conclusiones se basaban en estudios puntuales que suegerían esta relación, cuando no directamente rumores, sobre los que se podía concluir, según el mandatario, "que el Tylenol no es bueno".
"La Administración Trump no cree que tomar más pastillas sea siempre la solución para mejorar la salud", señaló la Casa Blanca. "Cada vez hay más pruebas que relacionan el uso de paracetamol durante el embarazo con el autismo, y por eso se está tomando la valiente decisión de publicar estas nuevas recomendaciones sanitarias".
La decana revista científica The Lancet aborda ahora más serenamente esta cuestión, realizando tanto una amplia revisión sistemática de la literatura científica al respecto como un metaanálisis de los estudios elegibles (un análisis de los estudios realizados sobre la cuestión). El análisis, además, se centra en los estudios entre hermanos para tener en cuenta los antecedentes familiares, lo cual es crucial para establecer conclusiones, apunta Grainne McAlonan, catedrática de Neurociencia Traslacional del King's College London (Reino Unido).
Los resultados confirman que no existe relación entre tomar paracetamol durante el embarazo y una mayor probabilidad de autismo, TDAH o discapacidad intelectual en la descendencia, subraya McAlonan en la plataforma científica SMC Reino Unido.
"Los investigadores han sido minuciosos al discutir las limitaciones de la investigación y justificadamente sólidos en su defensa del papel del paracetamol como opción de tratamiento cuando es necesario para mujeres embarazadas con dolor o fiebre", añade Ian Douglas, profesor de Farmacoepidemiología en la London School of Hygiene & Tropical Medicine.
"Tras excluir los estudios de menor calidad que no tienen en cuenta las diferencias importantes entre las madres que usan o no paracetamol durante el embarazo, de forma tranquilizadora, los estudios restantes no sugieren que el uso de paracetamol en el embarazo esté asociado con un mayor riesgo de ninguna de las condiciones del neurodesarrollo consideradas".
Apunta, igualmente, que los investigadores se centraron en estudios en los que se realizaron comparaciones entre hermanos cuyas madres tuvieron embarazos con y sin exposición al paracetamol al menos durante cinco años de seguimiento.
Al hacerlo, ahonda este experto, quedaron excluidos los trabajos de menor calidad y en los que no se tuvieron en cuenta estas diferencias, ya que estos estudios suelen observar un daño aparente asociado al paracetamol, pero que casi con toda seguridad se debe a diferencias importantes entre las mujeres incluidas, en lugar de estar causado por el paracetamol. "Al excluir estos estudios, los autores han reducido el 'ruido' poco útil que tienden a generar."
Steven Kapp, profesor titular de Psicología en la Universidad de Portsmouth, coincide en que con este estudio se respalda la conclusión de que Tylenol/paracetamol no causa autismo, TDAH ni discapacidad intelectual. Apunta también que los padres de niños con discapacidad suelen recurrir con mayor frecuencia al paracetamol, ya sea por los dolores asociados al estrés del cuidado diario o por problemas de salud crónicos propios. Sin embargo, los estudios que comparan a hermanos dentro de una misma familia indican que el consumo de este medicamento no es la causa de la discapacidad infantil.
Como investigador y defensor de la neurodivergencia, apunta Kapp, "creo que la sociedad necesita dejar de meterse en callejones sin salida buscando falsas formas de prevención de las discapacidades del desarrollo. En su lugar, deberíamos centrarnos en hacer el mundo un lugar mejor para las personas con discapacidad".
Igualmente, concluye McAlonan, las mujeres embarazadas ya afrontan suficientes preocupaciones como para añadir el estrés de cuestionarse si un analgésico habitual para el dolor de cabeza podría perjudicar o haber perjudicado la salud de su hijo. Aunque el impacto del anuncio (de Trump) del año pasado ha sido considerable, espero que los hallazgos de este estudio den por zanjado el asunto".
The Lancet Obstetrics, Gynaecology, & Women's Health https://doi.org/10.1016/S3050-5038(25)00211-0
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