Donald Trump regresa al Despacho Oval. Nathan Howard Reuters
Oriente Próximo Trump da su quinto ultimátum a Irán: destruirá centrales eléctricas e infraestructuras civiles si no reabre OrmuzDieciséis días después de dar 48 horas a los iraníes, Trump insiste en que "el nuevo régimen" iraní está negociando de buena fe y que el acuerdo es posible, pero no contempla un sexto aplazamiento del ultimátum.
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Guillermo Ortiz Publicada 7 abril 2026 02:52hLas claves nuevo Generado con IA
A pocas horas de cumplirse el quinto ultimátum de Donald Trump al régimen iraní para que reabra el estrecho de Ormuz y se comprometa definitivamente a destruir todo el uranio enriquecido acumulado en los últimos años, el presidente estadounidense reconoció por primera vez las dificultades de la operación en el contexto de la opinión pública norteamericana.
"Los estadounidenses no quieren guerra. Si por mí fuera, me quedaría ahí y me llevaría todo el petróleo, pero, desgraciadamente, son ellos los que quieren que volvamos a casa", afirmó el magnate.
La aprobación a la gestión de Trump se encuentra ahora mismo en un 39,8% después de que el fin de semana, antes de la liberación del coronel de aviación escondido en Irán desde que su F-15 fuera abatido el viernes, llegara al 39,4%.
Se trata del mínimo a estas alturas para cualquier presidente en cualquier mandato no consecutivo.
El éxito de la operación de rescate puede servirle a Trump para aumentar esa popularidad y, de alguna manera, "salvar la cara" ante una posible retirada de Irán antes de cumplir los objetivos fijados.
En ese sentido hay que entender la rueda de prensa que dio este lunes en la Casa Blanca. Trump calificó el rescate de "histórico" y se felicitó por haber tomado la decisión de arriesgar posibles bajas a cambio de "no dejar atrás" ni al piloto ni al desaparecido miembro de la tripulación.
"Consiguió escalar a una localización distante del punto de aterrizaje pese a sangrar abundantemente. Tuvo que tratarse las heridas en primera persona", afirmó el presidente, quien quiso dejar claro que ningún otro ejército en el mundo podría hacer algo parecido.
El magnate neoyorquino también aprovechó para amenazar a la prensa, al afirmar que investigará al medio que publicó la noticia por haber puesto en peligro la operación: "Alguien filtró que había alguien aún desaparecido en Irán y nos tendrán que decir quién fue o irán a la cárcel.
Apeló a razones de seguridad nacional, un camino peligroso que puede servir en cierto momento para callar a la prensa en otros contextos por temor a las posibles consecuencias.
"Nos piden que les bombardeemos"
En cuanto a la guerra en sí, Trump afirmó que la última oferta de Irán para un alto el fuego era "significativa" aunque "insuficiente".
Públicamente, el Gobierno de Irán sigue negando cualquier negociación con la Casa Blanca, aunque los medios estadounidenses apuntan a que estos mensajes llegan desde Pakistán y Turquía y que tanto Steve Witkoff como Jared Kushner se escriben por teléfono con el ministro de Asuntos Exteriores, Abás Araqchi.
Para añadir mayor confusión, Trump lleva varios días hablando de "los nuevos líderes moderados" que gobiernan Irán sin que nadie sepa muy bien a quién se refiere.
La cadena de mando del régimen sigue siendo esencialmente la misma que antes del inicio de la guerra, aunque en su rueda de prensa, el presidente habló del cambio de régimen como algo ya consumado. No se sabe bien quién le está informando ni con quién está hablando exactamente.
"Todo se puede acabar en una noche y esa noche puede ser la del miércoles", dijo, en referencia a su ultimátum, que acaba a las dos de la madrugada, hora española.
Resulta muy complicado prever las acciones del presidente cuando en una misma mañana filtró a Axios la oferta de una tregua de cuarenta y cinco días, luego la desmintió, se refirió a los líderes de Irán como "animales", pero más tarde afirmó que estaban "negociando de buena fe" y minimizó el posible ataque a objetivos civiles —un acto que, si desproporcionado, puede considerarse un crimen de guerra— porque, al parecer, los propios iraníes lo están deseando.
Según Trump, al Pentágono llegan mensajes de civiles iraníes pidiendo que bombardeen más porque quieren libertad: "Cuando oyen que las bombas dejan de caer, nos piden que volvamos y sigamos bombardeando".
Sobre su presunta falta de planificación, Trump afirmó que "por supuesto que tengo un plan, pero no voy a contárselo a los medios", algo que tendría sentido si, a la vez, no estuviera todo el día anunciando medidas y contramedidas en Truth Social.
Netanyahu presiona
Los mensajes son tan contradictorios que ya no sabemos bien cuál es el objetivo.
Si era que Irán no tuviera nunca un arma nuclear, se supone que eso se consiguió en la operación Martillo de Medianoche de junio de 2025.
Si era un cambio de régimen, al parecer, ya se ha conseguido.
Si era dañar irreversiblemente la capacidad militar iraní, estas cinco semanas de bombardeos de Israel y Estados Unidos deberían haber valido…
En ocasiones, Trump parece abrir la puerta a una salida airosa —dejando, eso sí, la cuestión de Ormuz en manos de Israel, los países árabes y los aliados asiáticos y europeos—, pero inmediatamente después muestra su determinación de "borrar del mapa" un país de noventa millones de habitantes.
Los mercados, de momento, se mantienen a la espera. Muchos temían que el precio del petróleo se disparase este lunes, pero se mantuvo estable en torno a los 110 dólares el barril, un 70% más de lo que costaba a principios de año.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sí que ha considerado oportuno seguir presionando a Trump para que no deje la operación a medias.
En llamada telefónica, Netanyahu insistió en el enorme peligro que supondría dejar a la actual cúpula en el poder con una excusa clara para recomponer el programa nuclear —con la ayuda de China, Rusia y Corea del Norte— y con buena parte del comercio de la zona —no sólo petróleo, también fertilizantes y otras materias primas— en manos de los caprichos de la Guardia Revolucionaria.
En definitiva, Trump tiene ante sí ahora mismo tres opciones: prolongar las negociaciones si de verdad considera que hay "buena fe" por parte iraní —donde caben cinco ultimátums, caben seis—, bombardear de forma casi testimonial alguna instalación, seguir presumiendo de lo conseguido y dar la guerra por acabada… o lanzarse al apocalipsis que tanto le gusta anunciar.
De las tres, solo la primera podría calmar momentáneamente los mercados. Ahora bien, es la que menos soluciona el problema, solo le da una patada hacia adelante, en espera de que alguien se lo vuelva a encontrar en unos meses. A poder ser, cuando pasen las elecciones legislativas.