La primera petrolera española da un giro radical para relanzar inversiones en Venezuela tras años de parón. Se somete así a la conquista de los hidrocarburos de este país por Trump. Promete triplicar producción, pero deberá invertir en infraestructura de forma masiva.
Repsol, la primera petrolera española, va a volver a situar a Venezuela como una de sus prioridades estratégicas, tras más de una década con inversiones al mínimo o prácticamente congeladas. Repsol prepara una actualización de su plan estratégico para el día 10 de marzo. Es la fecha elegida para su encuentro anual con la comunidad financiera o Capital Markets Day.
Será casi tres semanas después de la presentación de resultados trimestrales correspondientes al conjunto del ejercicio 2025, que se realizará el 19 de febrero.
A diferencia de otras ocasiones, en las que se ha hecho coincidir el Capital Markets Day con la presentación de resultados, en esta ocasión la cita tendrá su propio protagonismo. La razón es sencilla. Además de revisar algunas métricas, como los dividendos -previsiblemente al alza, tras cubrir objetivos antes de tiempo-, Repsol tiene que adaptar su hoja de ruta a los acontecimientos, sin precedentes, ocurridos en las últimas semanas.
En especial, la situación de Venezuela y el poder que ha adquirido en este país la Administración estadounidense de Donald Trump.
Pragmatismo ante Trump
Tras el ataque a Venezuela por parte de EEUU y la detención de Nicolás Maduro, acusado de narcoterrorismo, el Gobierno Trump se ha autoproclamado tutor de Venezuela y de su sector petrolero.
Repsol tratará de encajar ahora esta nueva situación y, de forma pragmática, adaptarse a lo que en el sector petrolero ya se conoce como el entorno Trump.
EEUU y Venezuela son dos palabras que, en el caso de Repsol, van unidas. Esos dos países ocupan, respectivamente, la primera y segunda posición en el negocio tradicional de upstream (exploración y producción) de Repsol, tanto desde el punto de vista de reservas de hidrocarburos, como de producción de barriles, de crudo y de gas.
El problema es que desde hace más de dos décadas, cuando Venezuela renacionalizó sus hidrocarburos, Repsol no ha podido exprimir todo el potencial del país. En los últimos años, la situación ha ido de mal en peor.
En 2016, Repsol otorgó líneas de crédito multimillonarias (más de 1.200 millones de euros) a la petrolera estatal venezolana PDVSA para superar la falta de acceso a divisas de este grupo y para que la empresa española pudiera repatriar ganancias, aunque fuera en especie (pagos en petróleo y derivados). A los problemas para devolver las deudas por parte de PDVSA se sumó la falta de inversiones, que provocaron la pérdida de eficiencia del upstream en Venezuela.
El colmo llegó en marzo de 2025, cuando el Gobierno de EEUU decretó un embargo comercial contra Venezuela que bloqueó las limitadas exportaciones que hacía Repsol desde ese país, y que le servían para resarcir parcialmente la deuda de PDVSA.
El plan estratégico vigente de Repsol, para el periodo 2024-2027, consideraba tan compleja la situación en Venezuela que este país, a pesar de su enorme peso en las reservas y la producción de hidrocarburos de Repsol, ni se mencionaba en cuanto a nuevas inversiones en 'upstream'.
En los anteriores planes estratégicos de Repsol (Plan 2021-2025 o Plan 2016-2020), o sus adaptaciones intermedias, ocurrió lo mismo.
Un país fantasma
De esta forma, Venezuela lleva siendo un país fantasma para Repsol desde hace lustros. En este tiempo, Venezuela ha sido para Repsol más una ratonera en la que intentar minimizar riesgos que una oportunidad de inversión. El grueso del dinero que Repsol ha asignado a Venezuela en los últimos años ha sido para cubrir la exposición patrimonial de los créditos con PDVSA, hasta bajarla a unos 330 millones.
Independientemente de las interpretaciones geopolíticas, el entorno Trump favorece a Repsol. El presidente de EEUU quiere que las grandes petroleras americanas (Chevron, Exxon y Conoco), y por extensión EEUU, sean los grandes beneficiarios del petróleo venezolano. Pero para ello necesita a empresas como Repsol, que aporten inversiones y ofrezcan derechos exploratorios sobre territorio venezolano, como los que posee el grupo español.
Plan para Wall Street
El pasado viernes, la cúpula de Repsol formó parte del selecto club de altos directivos de petroleras invitadas a la Casa Blanca para debatir directamente con Trump el futuro de Venezuela. Trump pidió a las petroleras 100.000 millones de dólares de inversión para relanzar la caótica y obsoleta industria petrolera venezolana.
Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, le avanzó que está dispuesto a triplicar producción allí si tiene garantías. Que Repsol relance Venezuela es clave para acelerar su plan para sacar a Bolsa en Wall Street parte de su 'upstream', o venderla a un tercero.
¿Por qué?
- ¿Por qué es tan importante Venezuela para Repsol? Por la deuda que tiene aún por cobrar de PDVSA, monopolio estatal venezolano y, sobre todo, por las reservas de petróleo y gas que tiene allí.
- La deuda de PDVSA, que llegó a unos 2.000 millones, se remonta a 2016. Los problemas de Venezuela para pagar en dólares hizo que PDVSA recurriera al pago en especie (crudo). Pero el embargo de EEUU hizo imposible sacar petroleros.
- Repsol fue provisionando esa deuda. Pero aún tiene unos 300 millones de riesgo patrimonial.
- El mayor problema son las reservas. El 15% de su cartera mundial está en Venezuela.
- La mayor parte (90%) es gas. Esto es otro problema. Venezuela, o no tiene infraestructuras para exportar gas por metanero (plantas de licuefacción), o los gasoductos transfronterizos están obsoletos.
EEUU guardará el dinero del crudo venezolano para blindarlo a pleitos
El presidente estadounidense, Donald Trump, decretó este pasado fin de semana una "emergencia nacional" para proteger en cuentas del Tesoro de EEUU los ingresos por las ventas del petróleo de Venezuela, lo que evitaría que acreedores de la deuda externa venezolana reclamen los fondos. La Casa Blanca afirmó en un comunicado que "el presidente Trump está previniendo la incautación de ingresos por el petróleo venezolano que podrían socavar los esfuerzos críticos de EEUU para garantizar la estabilidad política y económica de Venezuela". Es parte de las garantías que reclamaban las grandes petroleras para, tal como les ha pedido Trump, invertir más de 100.000 millones de dólares allí para aumentar la producción de hidrocarburos. Esa inversión es necesaria si de verdad se quiere aumentar la producción de hidrocarburos en Venezuela, ya que el gran problema es la falta de infraestructuras o que la que existe está obsoleta. La orden "bloquea cualquier embargo" contra dinero del petróleo venezolano que esté en cuentas del Gobierno de EEUU. Tras la expropiación petrolera que realizó el fallecido gobernante venezolano Hugo Chávez, ha habido cerca de 60 arbitrajes desde el año 2000 contra Venezuela por un valor estimado total de 30.000 millones de dólares.
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