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Cultura

Un códice hallado en Guatemala revela por primera vez el nombre de un astrónomo maya

Un códice hallado en Guatemala revela por primera vez el nombre de un astrónomo maya
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Un estudio en Xultún identificó por primera vez el nombre de un astrónomo y matemático maya. Sus complejos cálculos sobre los ciclos de Venus, Marte y los calendarios mayas lo podrían situar a la altura de Arquímedes y Claudio Ptolomeo.
Fernanda GonzálezCultura14 de julio de 2026departamento de Petén, cuya ocupación abarcó el auge y la caída de los reinos mayas del periodo Clásico (ca. 400 a. C.-900 d. C.).

En Xultún, los arqueólogos localizaron una cámara con paredes decoradas con figuras humanas y textos jeroglíficos, entre ellos una serie de cálculos matemáticos utilizados por los mayas para establecer la temporalidad de acontecimientos políticos, culturales y astronómicos, como el calendario ritual de 260 días, el año solar y los ciclos de Venus y Marte.

Los especialistas plantean que esta cámara, descubierta en 2010 y conocida como Estructura 10K-2, probablemente funcionó como un espacio dedicado a la enseñanza de los cálculos calendáricos y a la elaboración de códices. En su interior identificaron 52 microtextos "inusuales" inscritos sobre los muros que, tras ser analizados, revelaron los "borradores" empleados por los mayas para calcular los ciclos de los cuerpos celestes y otras unidades de tiempo presentes en sus distintos calendarios.

Las inscripciones fueron estudiadas con diversas técnicas. Primero, la superficie de la cámara se escaneó con un sistema convencional de alta resolución para obtener imágenes detalladas del recinto. A partir de ese material se elaboraron dibujos a escala utilizando diferentes tipos de iluminación, los cuales posteriormente fueron refinados con herramientas digitales.

calendario maya y los ciclos astronómicos.

Como se explica en el artículo publicado hoy en la revista Antiquity, esta fórmula se basa en un ciclo de 2,920 días, un periodo excepcional porque coincide tanto con cinco recorridos de Venus por el cielo (de 584 días cada uno) como con ocho años solares de 365 días. Lo más notable es que los mayas también vincularon ese mismo ciclo con otros sistemas calendáricos utilizados en su vida cotidiana y ceremonial, como el Uinal, compuesto por meses de 20 días; el Tzolkin, de 260 días; el Tun, de 360 días, e incluso un ciclo de 780 días asociado con Marte. De acuerdo con los autores, esta relación demuestra que habían desarrollado un sistema extremadamente preciso para conectar los movimientos de distintos cuerpos celestes con sus calendarios.

"Son matemáticas muy complejas. Utilizan una notación abreviada, por lo que te dan la primera mitad de la notación y la segunda se deduce", explicó Heather Hurst, directora del Proyecto Regional Arqueológico San Bartolo-Xultún y coautora del estudio, en una declaración retomada por Nature.

mayor desarrollo demográfico, arquitectónico, científico y cultural, incluido un importante avance en la escritura glífica.

"Si bien se han identificado las firmas de artistas y escultores en vasijas de cerámica pintadas y monumentos tallados, los investigadores detrás del sistema de cronometraje computacional han permanecido en el anonimato", dijo Franco Rossi, arqueólogo del Instituto Tecnológico de Massachusetts y autor principal del estudio. Precisamente ahí radica la importancia del descubrimiento y la interpretación del Texto 19, ya que ofrece por primera vez la posibilidad de asociar un desarrollo matemático y astronómico con un individuo específico.

"Los astrónomos y matemáticos de todo el mundo antiguo han sido reconocidos desde hace mucho tiempo por sus observaciones y descubrimientos. Quizá ahora podamos añadir un nombre indígena maya a esta historia: un matemático experto llamado Sak Tahn Waax, que vivió y trabajó hace más de 12 siglos en lo que hoy es el noreste de Guatemala", concluyen los autores.

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Fuente original: Leer en Wired - Cultura
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